México y el “Affair Venezuela”.

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La situación a que llegado la crisis venezolana representa un verdadero riesgo de convertirse en un volcán que afecte el hemisferio. Si analizamos la prensa desde la perspectiva de la nueva guerra fría que ha traído al escenario mundial Trump, es más que evidente que los aparatos de propaganda estadounidenses han funcionado y mantienen su influencia y su vigencia sobre los medios de comunicación hemisféricos, tal como se diseñaron desde la Segunda Guerra Mundial. En México la gran mayoría de reporteros y analistas parecen estar perfectamente alineados a esta campaña de guerra psicológica trumpeana.

Articulistas, reporteros y comentaristas se fueron con la finta de las líneas rectoras de la comunicación sobre Venezuela diseñadas en Washington. Los conceptos e imágenes de crisis humanitaria, elecciones fraudulentas, democracia, crisis económica, acciones humanitarias, derechos humanos, dictadura de Maduro, han seguido fielmente las líneas marcadas por los estrategas, comentaristas, medios y fuentes del país del Norte.

Debo aclarar anticipadamente que Maduro no es santo de mi devoción y que ha llevado a la quiebra algunos indicadores macroeconómicos de Venezuela, pero también es necesario decir que las medidas de represalia de Estados Unidos debido a las expropiaciones y en general a los controles de los factores económicos impuestos por Maduro, han provocado situaciones de carestía, inflación y corrupción que han sido determinantes de la situación actual. Venezuela se salió del ámbito ideológico impuesto por el “Consenso de Washington” y con Chávez decidió acercarse al modelo socialista, fundamentalmente a Cuba. Esto obviamente irritó a la potencia hegemónica. La pregunta es ¿Hasta qué punto la hegemonía norteamericana es viable ahora, como producto de una reactivación de la guerra fría? El caso de Guaidó lo ilustra perfectamente.

Las “verdades” diseminadas por personajes representativos de la política exterior estadounidense son las claves para entender la situación actual del “Affair” venezolano. En primer lugar, habría que indagar quiénes fueron los autores de dichos contenidos informativos: John Bolton, el asesor ultraconservador de seguridad nacional de Trump, Elliot Abrahams, en responsable de llevar el caso Venezuela, con antecedentes penales por desviar armas a los contras de Nicaragua en tiempos de Reagan, autor intelectual de varios golpes de estado, el más recordado en Chile en 1973, por los que se dio tortura y muerte a miles de personas; Mike Pompeo, ex director de la CIA de infausta memoria en América Latina y en la guerra fría; Marco Rubio que responde a los intereses más conservadores de los cubanos anticastristas de Miami y Donald Trump quien se ha expresado con desprecio de varios países latinoamericanos, México incluido, y ha sacado de los archivos más nefastos de la Historia la Doctrina Monroe. Su frase más expresiva e iracunda en una entrevista con la esposa de Guaidó en la Casa Blanca: “Los rusos deben salir de Venezuela”, como si fuera el dueño de ese país.

He visto con mucha preocupación que la gran mayoría de articulistas y comunicadores de los medios mexicanos han seguido al pie de la letra y de manera acrítica un solo punto de vista de la crisis venezolana. Se le ha dado muy poco espacio a otros puntos de vista y al meta-análisis de la coyuntura venezolana. ¿Por qué no se preguntan qué hay detrás del sostenimiento de Guaidó como presidente encargado? ¿De veras Estados Unidos, con estos personajes nefastos defienden los Derechos Humanos y la “crisis humanitaria” de Venezuela? ¿Habrá alguien que crea que Elliot Abrahams tiene un interés genuino por los Derechos Humanos?, o ven a este país como Trump, que en un discurso se equivocó cuatro veces y llamó a Venezuela “compañía” en lugar de estado, país o nación, es decir, sólo les preocupan los intereses de las grandes compañías petroleras. ¿por qué los medios mexicanos no difundieron la respuesta de Lavrov, el secretario de relaciones exteriores de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, en la que da una verdadera lección de Derecho Internacional a Pompeo?

No sólo es el petróleo venezolano, que se exportaba mayoritariamente a Estados Unidos, cuyas refinerías en gran medida están adecuadas para el tipo de petróleo superpesado de Venezuela y no les será fácil encontrarlo en otros lugares, lo que les preocupa a los estadounidenses, sino las reservas de petróleo probadas más grandes del mundo, el oro, la plata, el uranio y, sobre todo, abundante coltán, un mineral que se usa en los teléfonos inteligentes es el objetivo de Estados Unidos, Rusia y China. No los derechos humanos.

Problemas de violación de derechos humanos los encontramos en abundancia en Arabia Saudita, Yemen, Iraq, Siria y muchos otros lugares que no cuentan con las riquezas venezolanas. La falta de democracia no es privativa de Maduro, ni Estados Unidos tiene la democracia perfecta, sólo hay que recordar que Hilary Clinton tuvo cerca de tres millones de votos ciudadanos más que Trump, pero éste ganó por los votos estatales de su sistema electoral que equipara a los estados con menor población igual que a los más poblados, es decir es injusto para las mayorías. ¿Hay más democracia en Arabia Saudita que en Venezuela? ¿Hay más problemas de hambre en Haití o Yemen o Ruanda que en Venezuela? Las imágenes que el periodista Jorge Ramos le mostró a Maduro para provocarlo sobre jóvenes recogiendo comida de un camión de basura ¿son auténticas y representativas de lo que sucede en Venezuela? ¿O son editadas y seleccionadas para efectos propagandísticos y la mayoría de los venezolanos tienen suficiente comida? Porque han salido videos de periodistas independientes que exhiben tiendas con anaqueles llenos de comida y otros productos. Es inconcebible pensar que un pueblo hambriento no hubiese derrocado cualquier sistema político, aun en contra del ejército. Si realmente no hizo nada Chávez por los pobres, entonces ¿por qué la población sigue a Maduro? ¿Puede un ejército contener el hambre? Es pregunta.

Lo que vemos en Venezuela es un país sumamente polarizado. ¿Por qué la prensa no ha replicado la respuesta rusa en el Consejo de Seguridad de la ONU o las posiciones de países caribeños o de México en la OEA? ¿Por qué no se ha tomado el tiempo de indagar qué es lo que sucede realmente en Venezuela? Pero, sobre todo, por qué no han abierto un libro de historia para hacer el recuento de las incontables intervenciones estadounidenses en México, en Venezuela, en Argentina, Guatemala, Chile, Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Cuba, Panamá, Bolivia, Brasil, etc. etc. ¿No hay memoria o no hay voluntad? Tan sólo por la memoria histórica son de desconfiar los diagnósticos norteamericanos sobre la situación en Venezuela.

Hay que recordar que desde el surgimiento del socialismo existe una propaganda en contra que ha pervertido todas las miradas sobre este sistema político-social a tal grado que, en 1957, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik los norteamericanos quedaron pasmados y aterrados porque para ellos los rusos eran poco menos que retrasados mentales por efecto de la propaganda anti-socialista. Por eso tuvieron que dedicar grandísimas sumas de dinero a la carrera espacial. ¿Quién de ustedes, queridos lectores, ha leído algo sobre Zhukov? Todos pensamos que la Segunda Guerra la ganaron los norteamericanos, pero no. Hay que leer la historia completa, ver la historia de la Guerra escrita por los soviéticos, el papel de Zhukov y otros grandes generales soviéticos en la derrota de Alemania. No conocemos la historia completa, sólo la del lado occidental.

Estado Unidos arma “casus belli”, con la mayor facilidad usando todo un aparato de propaganda continental creado desde la Segunda Guerra Mundial. Más del 92% de los contenidos de fuentes noticiosas provienen de este país. Sí, es verdad que habló Trump con Putin sobre Venezuela, pero los contenidos de esta conversación que los mismos protagonistas de las presiones contra Maduro dicen que ya acordaron las potencias sobre este país no son creíbles: Que Putin le ordenó a Maduro que no se fuera en el avión el martes pasado, no es verdad; que Rusia no meterá las manos por Venezuela, no lo creo, que a cambio de que Estados Unidos se saliera de Siria no apoyaría a Venezuela, no es creíble, porque Estados unidos ya está fuera de Siria y los rusos no cambiarían Venezuela por nada; que a cambio del levantamiento de sanciones por la invasión de Crimea Rusia sacrificaría a Maduro, tampoco es aceptable como explicación, porque los rusos tienen a Crimea por decisión de sus habitantes en un referéndum, por eso no aceptan la versión de la anexión forzosa. Los rusos y los chinos no son los tontos que pretenden hacer ver los norteamericanos que quieren que Rusia ceda todo a cambio de nada. Venezuela les compra armas, tecnología militar, tecnología para la industria y el campo y los provee de numerosas materias primas, existen convenios económicos, políticos y militares de mutuo beneficio como para dejarlos a la deriva. Venezuela tiene una posición geoestratégica muy importante para Estados Unidos, pero también para los intereses rusos y chinos. No la dejarán sólo por las presiones estadounidenses.

Las declaraciones de Bolton y Abrahams referentes a que Mikael Moreno, Vladimir Padrino López y Rafael Hernández Dala, quienes quedaban señalados ante el mundo como los caballos de Troya de la “operación Libertad” en Venezuela son parte de la guerra psicológica para hacer creer que Maduro está a punto de caer. Diosdado Cabello no dejará de usar todo el poder que tiene por presiones foráneas o internas. La operación dirigida a debilitar los mandos de las fuerzas armadas bolivarianas ha sido un engaño, así lo han declarado los pocos desertores a quienes les ofrecieron 20 mil dólares, que no les han pagado. Han sido engañados y lo saben.

Diosdado Cabello y, en general, las figuras políticas del chavismo tienen mucho que perder como para negociar dejarlo todo para hacerse a un lado y ser objetivos del escarnio y castigo del posible gobierno de Guaidó. Es mucho lo que está en juego como para creer que una promesa de indulto o amnistía los libraría del castigo social y político. La inmensa población beneficiaria del chavismo está dispuesta a dar la batalla por los logros sociales alcanzados.

El alineamiento o la alienación de Guaidó con respecto a los halcones de Washington es sumamente preocupante para la integridad de Venezuela. Por lo pronto Trump ya le exigió el 50% del petróleo. Pero sabemos que las riquezas venezolanas no se limitan al petróleo, el oro, el uranio, el coltán y el valor geoestratégico de Venezuela y son los objetivos no publicados por los intereses de las potencias. Con un Guaidó débil que le debería a Estados Unidos su posición política y el reconocimiento, no podrá evadir ningún abuso norteamericano, que la historia consigna que existen en todos los países en los que se interesan, no les importan los derechos humanos, ni el Derecho Internacional, por eso desalojaron la embajada venezolana en Washington, en contra de los tratados internacionales sobre la inviolabilidad de las embajadas de parte del país sede. El derecho y el respeto es lo más alejado a los intereses y a las consignas de Bolton, Rubio, Abrahams, Pompeo o Trump. ¿No ve eso Guaidó? La ceguera de este joven e inexperto político es lo terrible para Venezuela. Ahora han sacado al escenario a Leopoldo López, aún más débil porque penden sobre él órdenes de captura. Lejos de caer Maduro se ha fortalecido. ¿Será suficiente el reconocimiento internacional de más de cincuenta países para Guaidó? ¿O necesita realmente la intervención armada ya que el ejército bolivariano no se ha pasado de su lado?

La violencia en Venezuela viene desde el golpe de estado de Chávez, el golpe armado de Leopoldo López en 2002 y una serie de movimientos políticos y cuasi-militares recurrentes de una sociedad polarizada, que no se resuelven con otro golpe de estado, se agravan los problemas y la división. ¿México tiene que tomar parte en este conflicto interno? ¿Es eficaz el sólo llamado a la negociación y arreglo pacífico de diferencias irreconciliables? Leopoldo López es quien quiere ser presidente, no Guaidó. No han llegado al poder porque la oposición también está dividida, de ahí su vulnerabilidad ante los halcones norteamericanos.

En Venezuela ya existe la presencia de grupos de mercenarios pagados tanto por Maduro como por Estados Unidos. La violencia armada no espera más que una pequeña excusa para prender. No serán los gobiernos formales las que la inicien, la reconozcan y la detengan. Maduro y Guaidó se encuentran en medio sin poder hacer gran cosa, aunque son protagonistas, son sólo “personajes” de una gran tragedia que se avecina. El volcán tiembla y no sabemos cómo será la explosión, ojalá no sea un Krakatoa cuyas cenizas lleguen a México.










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