Mexicanos tratando de comprender la problemática gringa

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Desde 1824, a raíz de nuestra Independencia de España, una sombra ominosa cayó sobre nuestra patria, representada por los ávidos intereses de los llamados Estados Unidos de Norteamérica, por los territorios de la llamada Nueva España, así las premoniciones de Humboldt, de Onís, de Ramos Arizpe, de fray Servando Teresa de Mier, se fueron cumpliendo poco a poco. México fue devorado por el Monroismo y otras ideas, reduciéndonos a un poco menos de la mitad.

A mediados del siglo XIX surgieron tronantes voces de mexicanos, los que aún demasiado tarde, protestaron en contra del malvado expolio, y para la octava década del mismo, tres jóvenes escritores e historiadores, educados bajo el marco del positivismo, editaron explosivos libros, tratando de explicarse el problema de nuestras fallidas relaciones entre el coloso del norte y los débiles intentos de nuestros “diplomáticos” por defenderse.

Libros que muy pocos hemos leído, pero que sin duda, nos darían luces de los porqués de las apariciones en el transcurso de los tiempos, de tipos mentalmente enfermizos como el actual presidente de aquellos territorios, un tal Trump.

Así aparecen: Don Victoriano Salado Álvarez, Don Toribio Obregón Esquivel y Don Carlos Pereyra, los que indudablemente fueron influidos por aquellos libros que en su época de estudiantes, campeaban en la mente de toda la grey estudiantil de “Aquellos tiempos”, o sean: el “Compendio de Historia de México” de Don Manuel Payno y sobremanera la monumental obra dirigida por Don Vicente Riva Palacio “México a través de los Siglos”, publicadas entre 1884 y 1889.

Los tres empezaron por protestar contra el conservador escritor Bulnes y su dictérico libro: “El verdadero Juárez”, uniéndose a lo escrito por el Maestro Don Justo Sierra “Juárez, su obra y su tiempo”. Estudiantes asiduos y profundos de la historia de México, sobre todo de su siglo, el XIX, se convirtieron en furibundos expositores de las malas mañas de los Estados Unidos, en sus relaciones con los países de América Latina, y especialmente con México.

Para Salado, Pereyra y Esquivel, el espejismo norteamericano, del que se habían formado los liberales, había desaparecido o nunca existido. Pereyra reinterpretó los principales derroteros de la historia norteamericana, investigando directamente de sus fuentes, la Constitución y el mito del Monroismo, escribiendo varias obras como “El mito de Monroe” (1916), “Bolivar y Washington, un paralelismo imposible” (1917), “La Constitución de los Estados Unidos como instrumento de dominación Plutocrática” (1917), “El fetiche constitucionalista americano, de Washington al segundo Rooselvet”.

En otra cápsula hablaremos de las obras de Don Victoriano Salado y de Don Toribio Esquivel.-Por ahor a se despide su amigo de “Aquellos Tiempos: Mario RE quien les abraza.-

 










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