Magistrados y políticos

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Decía Max Weber que los abogados por disposición vocacional llevan en la sangre la política. Su preparación toma ventaja de otras profesiones, pues todo orden social se construye sobre la argamasa de la estructura jurídica. El problema es que los abogados aman más el poder que la política. Una extraña fascinación los lleva a meter las manos en la distribución de las fuerzas de gobierno. Lo vimos claramente en Brasil, donde los magistrados, en oposición a los sondeos que dan la mayoría de votos a Lula en las elecciones, han decidido vetarlo en las boletas electorales. En México el Tribunal Electoral, a su vez, revocó la multa de cerca de doscientos millones de pesos impuesta por el INE a Morena. Tal parece que es muy difícil encontrar magistrados que no anhelen conducir la vida pública y que tampoco sean obedientes al poder político en turno. Magistrados imparciales, apegados a la ley, éticos. ¿Dónde encontrarlos?










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