Los rieles y el tren llamado IEQ

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Dígase lo que se diga, a uno y otro lado, a mi juicio, el IEQ ha marchado como un tren sobre rieles bien puestos: ha sacado adelante, sin mayores contratiempos, cinco procesos electorales de tres sexenios: 1997, 2000, 2003, 2006, 2009. Con dos alternancias en el gobierno del estado. ¿Un tren pesado y lento, una burocracia privilegiada y cara, un árbitro independiente pero en el bolsillo del presupuesto del Ejecutivo,

unos consejeros bonitos más atentos a los intereses de los diputados que los palomearon y de los partidos desacreditados pero razón de su trabajo, que atentos a los intereses ciudadanos de la sociedad abierta; un órgano tímido en el uso de sus facultades y libertades; unos consejeros que tal vez han viajado más a otros eventos que organizar los suyos propios en casa a favor de la cultura democrática; en suma, un IEQ que trabaja bien en el año electoral y luego nada de a muertito?

Todo eso y más puede ser cierto. Puede y debe corregirse, es el reto democrático, y avanzar y consolidar al instituto; no desmantelarlo y destruirlo.

A finales de este año por ley se tendrán que ir algunos de los mejores consejeros. Está bien: ya aportaron lo que tenían que dar y la rotación es necesaria para todos. En principio, se podrían ir los 7 consejeros y el director general, pero no es conveniente que se vayan todos de un jalón y se pierda la experiencia acumulada y se vuelva a empezar de cero.

Hay dos preguntas clave y una cuestión fundamental de fondo. Primera: ¿Llegarán al IEQ algunos de los elementos más capaces de la sociedad y que sí tienen algo que aportar (en razón de sus conocimientos, intereses ciudadanos y principios democráticos) y, sobre todo, que sabrán mantener los rieles firmes y flexibles por donde avance el tren institucional? Segunda: ¿Se irán algunos de los mejores pero no nos dejarán en manos de algunos de los peores consejeros? Lamento herir algunas susceptibilidades pero no es nada personal. Palabra. Espero que se comprenda.

Y la cuestión de fondo. El problema de nuestras incipientes instituciones democráticas es que arrancan bien y luego frecuentemente se colapsan, pierden credibilidad y otra vez a empezar de menos cero. Todavía no es muy claro ni transparente cómo entran los consejeros que entran y cómo salen los que salen y por qué. Hay exámenes y todo, pero el proceso aún es muy discutible y se habla más de cuotas de poder de los partidos que de ciudadanos capaces sin intereses públicos partidistas. Más que sombría nuestra democracia en Querétaro (y al menos en una parte del país), me parece frágil como una niña que está aprendiendo a caminar sola, y es preciso cuidarla y animarla. Y bien, aluzarla.

En pocas palabras, los ciudadanos debemos proponer consejeros ciudadanos y vigilar y someter a examen y presionar democráticamente a los electores (los legisladores) de los próximos consejeros. Que no se tuerzan los rieles y que siga avanzando el tren llamado Instituto Electoral de Querétaro (IEQ). Por el bien democrático de la entidad.

Por cierto, hoy algunos de nuestros buenos críticos de ayer de la democracia sombría son funcionarios públicos. Qué magnífica oportunidad para transparentar y meter luz al oscuro poder que cuestionaban.

Qro. Qro.

CC Gómez Morín.

Miércoles 8-IX-2010.

juliofime@hotmail.com

www.dialogoqueretano.com.mx










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