LOS RESULTADOS ELECTORALES. REFLEXIONES FINALES

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EDUARDO MIRANDA
Los resultados electorales del 6 de junio del 2021, no estuvieron acorde con las expectativas que se había generado la izquierda queretana, la cual tenía la esperanza de derrotar a nuestros verdaderos contrincantes políticos en la contienda electoral e integrar a Querétaro al proyecto nacional de la cuarta gran transformación del país. Mucho tuvo que ver la forma en que se comportaron, en Querétaro, los principales actores participantes durante todo el proceso electoral, tal y como hemos dejado constancia en este trabajo; y, cuyo común denominador fue la división y la dispersión política que se dio en la lucha por el poder al interior de morena-Q, la cual tuvo su más alto nivel de expresión en la imposición de candidaturas, la mayoría de ellas externas, por parte de los órganos centrales del partido.

A pesar de ello y de haber perdido con un margen considerable la gubernatura de Querétaro, morena-Q en la gran mayoría de los puestos de elección popular, logró un considerable número de votos que la consolida como la segunda fuerza política en el Estado; situación que hizo posible, no obstante que sólo se logró el triunfo electoral en el municipio de Arroyo Seco, se obtuvieran por los votos alcanzados por el partido, cinco diputaciones locales plurinominales ─paradójicamente siendo resultado de los votos obtenidos por el partido, la gran mayoría de los representantes plurinominales recayeron en candidatos externos, producto más de negociaciones de élite, que en los afiliados de morena, los cuales son los que deben representar al partido de acuerdo al espíritu del procedimiento establecido en el artículo 44º del Estatuto─ y 23 regidurías repartidas en los diversos ayuntamientos del Estado.

Es cierto que en relación al proceso electoral de 2018, no se obtuvo ninguna diputación de mayoría relativa (uninominal), ni en los distritos electorales federales, ni en los locales, lo cual significó un verdadero retroceso a las aspiraciones electorales de morena-Q; empero, la diferencia en el número de votos entre los procesos electorales de 2018 y 2021, si bien en la mayoría de los puestos de representación popular, las votaciones fueron ligeramente superiores en el 2018, esta diferencia no fue muy significativa respecto a la del 2021, lo cual nos dice que hay un voto de izquierda medianamente consolidado en el Estado. El contraste es que en 2018, AMLO se constituyó en el núcleo aglutinador que atrajo a un buen número de votantes; mientras que en el 2021, a morena-Q, le correspondía jugar ese papel, sin embargo, los actores principales de ese juego al entrar divididos a la contienda electoral, se mostraron incapaces de posicionar a morena-Q y, por ende, de atraer un mayor número de votantes que los hiciera avanzar respecto a la votación del 2018.

Al inicio de esta reflexión crítica nos hicimos la siguiente pregunta: ¿Por qué morena-Querétaro, no avanzó en términos de votación electoral en la pasada contienda política respecto al proceso electoral 2018 y, en contrario, retrocedió? Pues bien, en las diferentes partes de este trabajo hemos tratado de mostrar que el factor primordial de ese retroceso fue que durante el proceso electoral, los actores primordiales de morena-Q, en lugar de hacer confluir fuerzas y esfuerzos para fortalecer a la izquierda en Querétaro y enfrentar al verdadero contrincante político, el PAN y en menor medida el PRI, jugaron divididos, situación que se hizo implícita desde el momento en que fue designada la magistrada Celia Maya como la principal representante política en el Estado, división que se fue exacerbando en la medida que los intereses de grupo o facción al interior de morena-Q, se manifestaban en la lucha por las candidaturas y el control político y económico del partido. De hecho, en los diversos momentos de la contienda electoral, parecía que lo importante era ir adquiriendo posiciones políticas, es decir, daba la impresión de que lo significativo era la destrucción de nuestra contraparte política al interior del partido y no el trabajo conjunto para fortalecer a morena y enfrentar con una estrategia política adecuada a nuestros adversarios políticos.

Esto se hizo notorio con la separación tajante entre las fuerzas que se aglutinaron en torno a la candidata Celia Maya y la corriente electoral interna que se fue conformando en torno a la figura del Dr. Gilberto Herrera Ruiz y que tuvo como su principal portavoz al Mtro. Ángel Balderas. Este hecho y los conflictos que generó –el deslinde entre la candidata y la estructura formal del partido, el conflicto por el control de la estructura de organización territorial y la cuestión de la distribución institucional del presupuesto─ influyó de manera determinante en los diferentes momentos de la campaña electoral beneficiando a nuestros contrincantes políticos; de manera que impidió, no sólo establecer una estrategia política única para enfrentar un adversario tan poderoso como el PAN en el Estado, sino también formar un frente único que jalara a la militancia y a la sociedad al trabajo conjunto para llevar a morena al triunfo electoral.
Me parece que fue una percepción errónea por parte de todos los actores participantes confiar en demasía en el avance electoral que en tan poco tiempo había tenido morena en el ámbito nacional, así como la atracción e influencia política de AMLO. Por esa falsa percepción, la contienda política se veía más como una pugna entre los grupos y las facciones al interior de morena-Q; esto es, se veían más como una disputa por ganar posiciones internas (candidaturas), pues se pensaba, con ello se garantizaría el triunfo electoral.

Con esa falsa percepción poco importó organizarse para enfrentar a nuestro verdadero contrincante político. Sin duda, con esa visión errónea la candidata Celia Maya optó por participar en la contienda electoral separada de la estructura formal del partido; pero, también, los grupos opositores a la candidata, actuaron obnubilados cuando manipularon de manera facciosa a los órganos internos y el presupuesto para oponerlo a la propia candidata. Pero, ante todo, esa falsa percepción estuvo presente en el presidente del Comité Ejecutivo Nacional, cuando optó por imponer candidatos externos en la mayoría de los puestos de elección popular.

Por ello, en donde se expresó con mayor nitidez, la división y la dispersión fue en la selección y registro de las candidaturas, pues fue en ese espacio donde se mostraron con mayor claridad las ambiciones políticas de los grupos, pero también las posiciones de fuerza de los principales actores participantes: el presidente de Comité Ejecutivo Nacional, apoyándose en la Comisión Nacional de Elecciones y en concordancia con la candidata Celia Maya, imponiendo candidatos, la mayoría de ellos externos, bajo un pragmatismo político y haciendo una interpretación a modo de la convocatoria y el Estatuto, dejaba fuera a la militancia que era la que había trabajado para darle presencia a morena en Querétaro; al mismo tiempo que los grupos opositores iban siendo desplazados de las candidaturas y de las decisiones políticas fundamentales, sin considerar las repercusiones políticas durante la campaña electoral.

Aunado a lo anterior, los grupos nacionales de apoyo a la candidatura de Celia Maya, los bejarano, los monrealistas y los de la línea de Mario Delgado, todos ellos en contubernio, tomaban partido, de manera que se veían además de operando las candidaturas externas, tratando de debilitar a los grupos internos cercanos a la Presidenta del Consejo Nacional, Bertha Lujan Uranga y que en la contienda por la Presidencia del Partido habían apoyado a Porfirio Muñoz Ledo. De hecho, esos grupos estaban más interesados en ir posicionando sus corrientes en Querétaro, ante la lucha interna que habrá de darse en morena nacional, tanto por la dirección del partido, como por la carrera presidencial del 2024. De alguna manera, Querétaro se convertía en un laboratorio para ir procesando el control político de Morena en el Estado; con esta óptica debemos leer el nombramiento de Mauricio Ruiz Olaes, como delegado en funciones de presidente, designado por parte de Mario Delgado; también bajo esta óptica debemos observar, los conflictos que se vienen en torno a la afiliación y reafilación de militantes de morena.

Y, sin embargo, en el pecado viene la penitencia, ya que al presentar morena-Q dividido y con una mayoría de candidatos externos, varios de ellos impuestos en negociaciones de élite, le restó firmeza ante la militancia y el electorado de izquierda queretano, que no tuvo el empuje de las elecciones presidenciales del 2018. Por tanto, desde sus inicios, la campaña electoral, con sus excepciones, se mostró frágil y poco consistente, carente de dirección ideológica y política, y con una estructura de organización territorial de promoción y defensa del voto débil y dispersa, lo que le restaba fuerza y legitimidad ante el electorado queretano, tal y como se demostró con los resultados electorales.

Por último, este escrito sobre los conflictos internos de morena-Q y sus repercusiones políticas en el pasado proceso electoral, ha tenido también el propósito de hacer un balance crítico sobre el ideal que construimos cuando decidimos ser militantes fundadores de morena, como partido político, en el Primer Congreso Nacional de noviembre de 2012; y, nos integramos a morena, no con el ánimo de utilizar el espacio para la obtención de un cargo público y/o un puesto de elección popular, sino con el ideal de construir una izquierda partidista en Querétaro, acorde al proyecto Movimiento Regeneración Nacional morena, que proponía erradicar los vicios de los otros partidos políticos de nuestra práctica política.

Con ese ideal, hace algunos años escribimos: “…(cuando decidimos)modificar el estatus de Movimiento Regeneración Nacional morena, de movimiento social a partido político, nos propusimos fundar un partido de izquierda que, sin dejar de ser movimiento, se constituyera en una organización política que en la lucha por el poder ante otras fuerzas políticas, en la disputa interna por los puestos de representación popular y en el funcionamiento de nuestros órganos internos, no se reprodujeran los vicios del sistema de partidos tradicionales. Es decir, nos comprometimos a construir un partido político democrático, transparente, plural e incluyente que fuera, no un instrumento al servicio de los dirigentes, sino una organización política al servicio de la sociedad, principalmente de los menos favorecidos, para la transformación pacífica y democrática de México” (Apuntes para la reconstrucción de morena-Querétaro, 11 de enero de 2019). Todavía recuerdo el llamado de AMLO, cuando en el transcurso de la constitución de morena como partido político, nos decía, “construyamos una organización política diferente, con una cultura política distinta, no más de los mismo, pues que caso tendría hacer otro partido político, si se va a parecer a los otros partidos” y, nos exhortaba: “tenemos que construir un partido diferente que no se parezca en nada a los otros partidos políticos”.

Es evidente, por lo que aquí se ha narrado, que esto no ha sido así, hemos reproducido los viejos vicios de la política tradicional; de manera que actuamos la mayoría de las veces, muy lejos de los principios democráticos que dijimos íbamos a defender. Las decisiones políticas fundamentales, se toman sin ningún recato, en función a las posiciones de poder en las que se encuentran los actores involucrados, olvidando valores, principios y Estatuto. En el ámbito interno, No sólo, no fuimos leales con los acuerdos y compromisos que establecimos para fortalecer a morena-Q y llevarla al triunfo electoral, sino que en función de nuestros intereses políticos inmediatistas, utilizamos a los órganos internos y al presupuesto de manera facciosa, patrimonialista y discrecional. No obstante, la reproducción de vicios políticos por parte de los órganos centrales del partido, se hizo más que evidente durante el proceso electoral: en la selección y registro de candidatos, en la simulación de las encuestas, en la utilización de los órganos electorales (Comisión Nacional de Elecciones y Comisión de Encuestas) para la imposición de candidaturas; en la promoción de transacciones mercantiles en las candidaturas, etcétera., en donde las violaciones estatutarias, con una convocatoria a modo, con arreglo a un falso pragmatismo electoral, estuvieron a la orden del día.

Como se deja ver, el balance sobre el ideal que nos forjamos cuando nos integramos a morena, no es el más favorable, la reproducción de los vicios políticos ha sido una constante. Sin embargo, nunca es tarde, ahora que se inicia el proceso de afiliación y reafiliación me parece que hay que regresar a la idea primigenia de construir un partido diferente, con principios y valores éticos, en donde la organización del pueblo se realice con base en Comités de Protagonista del Cambio Verdadero y el respeto al Estatuto sea la ruta para institucionalizar al partido. Es un hecho que este proceso de afiliación y reafilación, no estará exento de la lucha interna que habrá de darse entre los grupos y las corrientes nacionales, y también locales, por el control del partido y, por ende, en la conformación de una base de apoyo para las contiendas electorales que se avecinan, en especial la presidencial de 2024. Empero, no está por demás advertir que esa lucha que se aproxima por el control de los órganos de dirección y ejecución del partido, y de quién afilia más y a quién pertenecen, no debe dividir al partido, pues la experiencia de Querétaro es un claro ejemplo de que jugar divididos es una gran ventaja para nuestros verdaderos contrincantes políticos y un claro perjuicio para nuestra propia causa. Por eso, es importante que en ese proceso sujetemos nuestro accionar a la legalidad que nos rige, desde la Constitución, las leyes electorales y nuestros documentos básicos, pues ello es una garantía que es el derecho y no las posiciones de fuerza el que rige la vida política de morena. Esta es la base para institucionalizar morena y, como lo he expresado en otras ocasiones, este es el gran reto para que nuestra organización política sea el soporte material y político para la 4T del país y la garantía de que el proyecto encabezado por el presidente, Lic. Andrés Manuel López Obrador, traspasará los tiempos de un sexenio.

Querétaro, Qro., a 31 de octubre del 2021.
Agradezco la generosidad de mi amigo Edmundo González Llaca, por permitirme publicar este escrito en el prestigiado medio digital: Diálogo Queretano. Un abrazo de gratitud.
Agradezco, igualmente, a la Maestra Gabriela Alejo Gutiérrez, todas sus atenciones para la publicación de las cuatro partes que se volvieron cinco. Muchas Gracias por todo.
Mi agradecimiento, a mi amigo Javier Ledezma Lara por sus comentarios siempre agudos y certeros. Ayudaron a la redacción del trabajo. Un abrazo afectuoso.
Agradezco a mi amigo Pablo Juárez, por la revisión crítica y las precisiones hechas de morena a este trabajo.










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Un Comentario en “ LOS RESULTADOS ELECTORALES. REFLEXIONES FINALES”

  1. Edmundo González Llaca dice:

    Mi estimado Eduardo, el blog diálogo queretano está abierto a ti y a todas las opiniones de todos colores y sabores, las únicas condiciones son que se sustenten en la razón y en el respeto. La formación de un partido de izquierda necesita voces tan sensatas, coherentes y autocríticas como la tuya. Decía alguien de los partidos políticos después de las elecciones no desaparecen simplemente se desvanecen. Espero que no sea el caso de Morena. Un abrazo con mi afecto invariable.

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