Los otros nosotros

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En alguna parte Ortega y Gasset cuenta que pasó la mitad de su vida defendiéndose (de los ataques y las críticas seguramente injustas y justas), y que se arrepentía. Pensaba que hubiera sido mejor dedicarse más y mejor a pensar, que era su vocación, oficio y don, en vez de haber perdido el tiempo en pelear contra fantasmas.

Algo semejante quizá podría decírsele a Andrés Manuel López Obrador. Señor presidente, dedíquese a ser presidente, a gobernar, a dirigir el país, a cumplir sus planes, no a pelear y a confrontar la sociedad que no está con usted, y que está en su derecho diferir y cuestionar.

¿Pero qué tal si su vocación y su don como activista social es pelear, confrontar, dividir, ganar seguidores y crear enemigos identificados?

Se habla ahora de lo que le pasó a Madero en 1913 y lo que le puede pasar estos años a Obrador, por el papel crítico e hipercrítico de la prensa. Que hablen los que saben, los especialistas, los que tienen los datos duros y precisos, los historiadores, el presidente, los militares.

¡Pero la apertura plural y crítica de la prensa es uno de nuestros logros democráticos de las últimas décadas!

Y lo cierto es que la prensa no es monolítica y Madero no tuvo los recursos ni los medios que sí tiene Obrador, como sus conferencias mañaneras, por ejemplo.

Entre el drama y la farsa, diría Marx, hay un paso.

Los otros, aunque sean unos canallas, pueden tener razón y algunas verdades, y seguir siendo unos canallas. Los otros nosotros, salvo excepciones, no son tan distintos a nosotros. Salvo en sus intereses, que pueden ser legítimos. ¿Podemos comprender y aceptar esto?

Los adversarios no son necesariamente enemigos a muerte. Y nuestras mentadas sin ton ni son a Calderón, Peña, Salinas, Diego, el PAN, el PRI, Morena, el Peje, el neoliberalismo, el populismo… no les hace ni cosquillas arriba y nos envenenan abajo. ¿Cómo convivir y confrontarnos democráticamente los ciudadanos en la sociedad abierta, empezando por estas redes de luz?

Los buenos adversarios se respetan porque se reconocen; los malos enemigos se insultan sin conocerse.

No hagamos pan y circo de este espacio de luz, que es nuestro y de todos, y menos una cantina de borrachos tirando balazos. Hay muchas cosas buenas que es preciso conservar, acumular y transformar.

Por supuesto, los periodistas y los medios, los contrarios y los otros, tienen intereses. Como los tienen el preciso y los morenos, los otros nosotros. Mientras esos intereses sean y se diriman democráticamente, vamos bien. No el autoritarismo del poder y no la mayoría aplastando a la minoría. Sería repetir la vieja historia sin avanzar.

Andrés Manuel López Obrador, un campeón nacional o mundial no puede andar peleando en cada esquina. Es usted el presidente de México, no el activista de Tabasco o del Zócalo. No se trata de avasallar a los adversarios políticos con sus partidarios, los votos y las palabras del poder, sino con los hechos y los resultados.

Guardadas las naturales distancias, el político y el palabrero sufrimos la misma incontinencia verbal. Bien decía Martí que las grandes cosas se hacen sin grandes palabras y con pies de paloma.

El país es un laberinto de sangre desde hace siglos. ¿Buscamos la salida común entre todos o nos despedazamos?

Fraternalmente escribo.

juliofime@hotmail.com / www.dialogoqueretano.com.mx

 

 

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Un Comentario en “ Los otros nosotros”

  1. GRACIAS, estimada Ana María.

    Agrego para los lectores el artículo de un adversario, Carlos Loret de Mola:

    “El (mal) carácter del Presidente (El Universal Q, 7-XI-2019), Carlos Loret de Mola:

    –La realidad le va ganando a la narrativa del presidente. Ha fracasado en su intento de tender cortinas de humo. Eso parece que lo desquicia. Lo hace presentar la peor versión de sí mismo. [Y a no pocos de sus seguidores igualmente].
    –Se le nota enojado, descuadrado, de mecha corta, frustrado, radical. ¿Lo han visto recientemente en las mañaneras?
    –Desapareció ese López Obrador al que todo se le resbalaba.
    –Ha tratado de sacudirse el acoso de la realidad.

    Liga: http://www.eluniversalqueretaro.mx/content/el-mal-caracter-del-presidente

    Palabrero:
    –Los canallas también pueden tener razón, y decir algunas verdades, aunque sigan siendo canallas. Pienso, cordialmente. ¡Disparen! Yo palabreo…
    Q, sábado 9-XI-2019.

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