LOS CONFLICTOS INTERNOS DE MORENA-QUERÉTARO EN EL PASADO PROCESO ELECTORAL 2020-2021(SUS REPERCUSIONES POLÍTICAS) IV

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Dr. Eduardo Miranda Correa
Ex Presidente del Consejo Estatal
Consejero Estatal

La presente es una reflexión crítica sobre los conflictos internos de morena-Querétaro en el pasado proceso electoral 2020-2021 y trata de responder a la pregunta: ¿Por qué morena-Querétaro, no avanzó en términos de votación electoral en la pasada contienda política respecto al proceso electoral 2018 y, en contrario, retrocedió?

En esta cuarta y última parte, tratamos de esclarecer que las divisiones al interior de morena y las imposiciones del centro y la candidata, en la selección de candidata/os, llevó a que el registro de la mayoría de los candidato/as se reservara para aspirantes externos; esto va a traer como consecuencia una campaña electoral frágil y poco consistente, lo cual va a repercutir en los resultados poco favorables a la causa morenista.

Parte IV
El conflictivo proceso de registro de candidatos. La frágil campaña electoral.

El registro de candidatos.
Dijimos al final del apartado anterior que la principal repercusión jurídica y político en la selección de candidaturas fue que olímpicamente se hizo a un lado, el artículo 6º Bis, con el pretexto de que no estaba reglamentado y se interpretó a modo el artículo 44º del Estatuto. Con ello, se abría las puertas de par en par para el registro de candidatos externos, varios de ellos, con historial en el PAN, PRI y otros partidos, con políticas afines a las neoliberales y sin la mística y convicción de los valores y principios de morena. En contrario, en las negociaciones de élite, se cerraron las puertas a las candidaturas de militantes que habían hecho trabajo político para el fortalecimiento de morena-Querétaro, pero que tenían en su haber el cuestionar la estrategia política de Mario Delgado en la contienda de Querétaro y/u oponerse a la candidatura de Celia Maya.

Para ello, como vimos también en el apartado anterior, el registro de candidatos, se hizo hasta el último día permitido para el registro en el partido, y al más viejo estilo priista, en lo oscurito, fuera de la sede oficial del partido y en la penumbra de la noche, como lo diría un crítico a este procedimiento. Los encargados de llevar a cabo el registro de candidaturas por atribuciones jurídicas fueron el secretario general en funciones de presidente, Jesús Méndez Aguilar y el representante ante el órgano electoral, Emilio Páez González; pero, atrás de ellos calificando que los registros se llevaran de acuerdo a las negociaciones preestablecidas, estaba el delegado nacional Miguel Ángel Chico Herrera, por parte del presidente Mario Delgado y el licenciado Gonzalo Martínez vigilante de las propuesta de la candidata Celia Maya y, todavía más atrás, los grupos nacionales operando hasta el último día queriendo imponer candidatos favorables a sus corrientes. Al grado que Jesús Méndez Aguilar, el representante legal y político de morena-Q, tuvo que ceder ante las negociaciones cupulares al ser desplazado de una lista inicial de diputados plurinominales del primer lugar de la lista (que por cierto era antiestatutaria), para que entrara en ese lugar, en negociaciones entre Mario Delgado y los monrealistas, sin ningún recato jurídico, el Sr Juan José Jiménez Yáñez, y digo, sin ningún recato jurídico, porque el primer lugar de la lista plurinominal debe corresponder siempre a un afiliada/o conforme al procedimiento estatutario consignado en el artículo 44º del Estatuto.

De esta manera, en el registro de los candidatos a representar a morena-Q en las diputaciones de mayoría relativa de los quince distritos electorales uninominales, los encargados del registro, atendieron a las negociaciones cupulares, avalados por la Comisión Nacional de Elecciones, por sobre las disposiciones estatutarias y la misma convocatoria. Registraron, diez candidatos externos y sólo cinco afiliados, el 67 y el 33 por ciento respectivamente, en clara violación a la disposición estatutaria del artículo 44º inciso b. que mandata que respecto a las candidaturas uninominales se destinaran “hasta el 50% de las mismas a personalidades externas”. Sin embargo, y pese a las impugnaciones hechas al respecto por un sector del Consejo Estatal, la debilidad, la dispersión y la división interna, pero, sobre todo, las facultades discrecionales y antiestaturias establecidas a la Comisión Nacional de Elecciones, eran las limitantes para que estas impugnaciones prosperaran.

En el registro a las diputaciones plurinominales las negociaciones de élite y las violaciones estatutarias fue todavía más sórdido. De plano se hizo a un lado la disposición estatutaria que establece que el método de insaculación es el único válido para las candidaturas por el principio de representación proporcional y que los dos primeros de la lista insaculados corresponde a afiliados, los cuales se seleccionaran a través del método de insaculación, después de asambleas electivas, aunque desde las convocatorias, ante el hecho notorio de la pandemia del covid-19, se sustituyeron las asambleas electivas por registros ante la Comisión Nacional de Elecciones. Esta suplencia, sin embargo, no anulaba el método de insaculación, de manera que los primeros insaculados, un hombre o una mujer, o viceversa, debían ocupar la primera y segunda posición de la lista de diputados de representación proporcional, por orden de prelación de afiliados (artículo 44º incisos e., f., g., h., i.); sólo después y en virtud de que el 33% de las candidaturas está reservada para externos, la tercera posición correspondería a candidato/as externos y así sucesivamente (artículo 44º inciso c.).

No obstante, la claridad de la disposición citada y que se había celebrado el proceso de insaculación, habiendo quedado en el sorteo, C. Miguel Ángel Arteaga Chávez y la C. Adriana Novoa, en las negociaciones de élite, se desconocieron los resultados de la insaculación, y se distribuyeron entre la candidata, los monrealistas, y Mario Delgado, las principales posiciones de la lista plurinominales, tal y como se deja ver en la lista de registrados que se presentó ante el IEEQ: de los diez y seis candidatos a diputados plurinominales, entre titulares y suplentes, catorce fueron externos y sólo dos afiliados, lista que era una clara violación al método de selección de candidatos plurinominales establecido en el artículo 44º del Estatuto. Para tratar de justificar jurídicamente la imposición de esos registros en la lista de candidatos a diputados plurinominales, se apeló a un supuesto acuerdo de la Comisión Nacional de Elecciones ─la cual no tiene facultades para modificar el sentido literal del método de insaculación establecido en el artículo 44º de Estatuto─, en el que se modificaban las bases para la selección de candidaturas por el principio de representación proporcional y se reservaban los cuatro primero lugares de la lista aparentemente para cumplir con la paridad de género y las acciones afirmativas, pero, en el fondo estaba la intención de imponer candidatos supuestamente competitivos que atendieran a las negociaciones de cúpula ya preestablecidas. Es importante mencionar que el C. Miguel Ángel Arteaga Chávez, impugnó ante el Tribunal Electoral del Estado de Querétaro (TEEQ), el derecho de integrar el primer lugar de la lista de diputados de representación proporcional, dado que había sido el primer insaculado; impugnación que el TEEQ, concedió el 20 de agosto del 2021, al restituir el derecho a Miguel Ángel Arteaga, a ser asignado diputado de representación proporcional con base a las disposiciones estatutarias. Sin embargo, la Sala Superior del TEPJF, declaró improcedente dicha impugnación con argumentos legaloides que sólo ellos entendieron, el 21 de septiembre del 2021. Así son nuestras autoridades electorales, sujetas a los vaivenes políticos, antes que al estado de Derecho.

En la selección de candidatos en los ayuntamientos (presidencias municipales y regidurías), al reemplazarse las asambleas electivas para elegir precandidatos, por registros discrecionales ante la Comisión Nacional de Elecciones (CNE), se abrió la puerta de par en par a los simpatizantes externos para el registro a las presidencias municipales y las regidurías y se desplazara de las principales candidaturas a los afiliados de morena. Es decir, las enormes facultades de la CNE para evaluar el registro de los aspirantes, le daba el poder de determinar quién se registra y quién no y, por tanto, quién supuestamente participaría en la encuesta y/o estudio de opinión ─aunque, nadie supo de las encuestas y de sus resultados─. Este fue el escenario creado para el registro ante el órgano electoral de candidata/os a las presidencias municipales más allá del Estatuto, y en donde tuvieron su mayor apogeo las negociaciones mercantiles de élite, llevadas a cabo primordialmente por agentes externos a la militancia partidista; no obstante que en los municipios, sobre todo los rurales, era donde había mayor entusiasmo por trabajar por un candidato de morena ─contradictoriamente, las Coordinaciones Municipales, al seguir el ejemplo de divisionismo que marcaba morena estatal, dejaron su objetivo primordial de posicionar a morena en sus municipios, por las luchas internas entre grupos para la obtención de una candidatura, mostrándose incapaces para ponerse de acuerdo y trabajar unidos en torno a un solo candidato─, de manera tal que en la mayoría de los ayuntamientos las negociaciones llevaron a registrar candidatos externos: de los 18 ayuntamientos en el Estado, se registraron como candidatos 9 externos y 6 afiliados, es decir, el 60 y el 40 por ciento respectivamente, mientras los otros 3 municipios quedaron sin registro por los motivos que señalamos en el apartado anterior.

Sin duda, los registros más significativos de estas transacciones de élite fueron la de Arturo Maximiliano García Pérez en el ayuntamiento de Querétaro y, la de Guadalupe García Ramírez, en el Ayuntamiento del Marqués, aunque también podrían nombrarse, San Juan del Río y Tequisquiapan. En ambos municipios, Querétaro y el Marqués, la extracción panista de los candidatos y su perfil acorde a ese partido, generó, desde que se empezaron a manejar sus nombres, el recelo de que eran candidaturas impuestas por Mario Delgado, presidente del CEN, por lo que se organizó una oposición radical por parte de la militancia partidista, al grado que un sector del Comité Ejecutivo Estatal y la Coordinación Municipal de Querétaro, se pronunciaron y mandaron un escrito a la Comisión Nacional de Elecciones solicitando que no se incluyera dentro de los candidatos de morena a tan “turbios” personajes; a pesar de ello, como ya hemos dicho, las negociaciones de élite se impusieron en la selección de candidatos, dada la concentración de poder del Comité Ejecutivo Nacional y la Comisión Nacional de Elecciones, así como la división y la dispersión de la militancia morenista; sin duda, el hecho de que se haya dejado hasta el último día del registro la candidatura de Maximiliano García Pérez, la cual llevo entre telones a todos los demás candidatos, era para impedir una reacción de la militancia bien organizada en contra de los candidatos impuestos. Sin embargo, esta decisión, de dejar hasta el último día el registro de candidatos, afectó la campaña de los mismos candidatos de morena, ya que era una clara desventaja ante los candidatos del PAN y de otros partidos, quienes para el momento de registro de las candidaturas ante el IEEQ, ya llevaban un buen camino recorrido de campaña.

En el mismo tenor, las negociaciones mercantiles en los registros a las regidurías plurinominales de los ayuntamientos, estuvo a la orden del día. Se hizo caso omiso al Estatuto que establece que la lista de regidores plurinominales debe seguir el mismo método de insaculación que debió aplicarse para los diputados plurinominales, es decir, los dos primeros insaculados, un hombre y una mujer, o viceversa, tendrían que ser afiliados y serían los primeros que se considerarían en la lista, el tercero se reservaba para un aspirante externo (artículo 44º inciso o. del Estatuto). Empero, en los registros de la lista de regidores de representación proporcional, aparecieron en los primeros lugares, o bien los propios candidatos a la presidencia municipal, o bien propuestas negociadas con ellos mismos, la mayoría de ellos externos. Situación que daba cuenta que el registro de regidurías plurinominales estaba muy lejos de seguir el procedimiento estatutario y desplazaba a la militancia y, por el contrario, era una muestra que las negociaciones mercantiles habían imperado en las candidaturas a los ayuntamientos, en los cuales las regidurías plurinominales era una especie de pago de favores preestablecido. El desplazar los procedimientos estatutarios por las negociaciones mercantiles en los ayuntamientos, sin duda va a tener un precio en los resultados electorales, pues cuando se esperaba por lo menos el triunfo en cinco ayuntamientos, sólo se ganó el de Arroyo Seco, con la regidora de morena, Ofelia del Castillo, municipio en donde se superaron los conflictos internos entre los afiliados de morena.

La frágil campaña electoral
Así, con una gran mayoría de candidatos externos en los diferentes puestos de elección popular, dados a conocer de última hora, y con una militancia inconforme y dividida, entra morena-Q a la campaña electoral. Esto de entrada representaba una clara ventaja a nuestros contrincantes políticos, principalmente al PAN, quienes se habían puesto de acuerdo en la selección de sus candidatos desde mucho tiempo atrás (Mauricio Kuri, dixit) y habían posicionado a sus candidatos mucho antes de que iniciaran formalmente las campañas.

Morena, al presentar a sus candidatos de última hora, mostraba inconsistencia para enfrentar la contienda electoral, no sólo porque la mayoría de los candidatos externos habían sido seleccionados, dejando de lado los procedimientos estatutarios y bajo el más puro pragmatismo político, sino también porque les restaba legitimidad frente a una militancia que se había venido forjando en la calle y en la brega política por lo menos en los últimos ocho años y la cual era desplazada de las candidaturas y de las campañas políticas. Además, no se veía por parte de los candidatos externos dirección ideológica y política para atraer a la militancia y a la sociedad a la causa morenista, puesto que la mayoría de ellos no comulgaban en su visión ideológica con los principios y valores de morena y la 4T, por lo tanto, no lograban diferenciarse de los candidatos de otros partidos. Por su parte, los candidatos afiliados a morena, con sus excepciones, eran candidatos poco conocidos entre la militancia y la sociedad, lo cual hacía menos probable su posicionamiento ante el electorado en un periodo tan corto de campaña. La excepción eran los candidatos a las diputaciones federales, principalmente los que buscaban la reelección, puesto que ya tenían un posicionamiento ante el electorado y experiencia legislativa, además del apoyo del Comité Ejecutivo Nacional y de Mario Delgado; sin embargo, en las campañas electorales, no obstante que fueron los únicos por los que se promovió el voto por parte del sector contrario a la candidata, la falta de unidad y consistencia de morena en la Entidad se hizo sentir en el momento que el electorado mandó su voto a la urna.

Por su parte, la candidatura de la magistrada Celia Maya García a la gubernatura de Querétaro, quien el 7 de diciembre del 2020 había sido designada como Coordinadora Estatal para la Defensa de la 4T y había iniciado campaña días antes que las otras candidaturas (el 4 de abril de acuerdo al calendario electoral) aparecía, pese a sus detractores, como una candidata atractiva al electorado queretano por su identificación con morena y con el Presidente Andrés Manuel López Obrador. En los inicios de la contienda electoral la consultora Mitosfky daba una ventaja de 8 puntos al candidato de PAN Mauricio Kuri por encima de la candidata de morena, ventaja, que con una buena campaña política, se veía susceptible de revertir. Estaba en la conciencia de la izquierda queretana que quería un cambio para Querétaro, el triunfo contundente de AMLO en el Estado sobre Ricardo Anaya, en la contienda presidencial del 2018, lo cual daba cuenta que también en Querétaro podía ganar la izquierda, siempre y cuando se trabajara de manera unida y bajo un proyecto político-social que cohesionara a los queretanos.

Sin embargo, los problemas internos que se habían venido gestando durante el proceso electoral, al desvincularse o ser desvinculado de la campaña el Consejo Estatal, los pleitos sobre el control de la estructura de organización territorial y las disputas generadas en torno a la asignación del presupuesto, mostraban un morena-Q dividido, el cual se manifestaba en una honda separación entre la estructura formal del partido y la candidata Celia Maya, quien decidió durante la contienda electoral trabajar separada del partido.

La principal repercusión política de esa decisión fue que la candidata optó por emprender la campaña electoral con un equipo compuesto principalmente de simpatizantes externos, quienes organizaron las llamadas coordinaciones ciudadanas de apoyo a las candidaturas –donde hubo mucho ruido, pero pocas nueces-; pero, sobre todo, desplazó a militantes y dirigentes de morena-Q de las decisiones políticas fundamentales, de las candidaturas y de las estructuras de apoyo logístico en la contienda electoral, en un claro error de cálculo político de sus estrategas fundamentales, puesto que les impidió observar el potencial de trabajo de militantes y dirigentes que estaban ávidos de participar en la contienda electoral apoyando a morena y sus candidatos.

En contraste, se confío en demasía en el apoyo logístico y financiero del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y de su presidente Mario Delgado. Se pensaba, y este fue uno de los principales errores de la candidata y del CEN, que sólo con la membresía de morena y el influjo de AMLO, sería suficiente para ganar las elecciones, no solo de la gubernatura, sino también los otros puestos de elección popular. En consecuencia, se nombró coordinador de campaña en una primera instancia a una persona externa a la dinámica en la que se desenvolvía morena-Q, al señor Guillermo Calderón Vega, quien junto con el equipo de campaña de la candidata, integrado en su mayoría de simpatizantes externos, se encargarían de la organización de la campaña, dejando fuera a militantes distinguidos de morena.

En el mismo sentido, se incorporaron a la campaña miembros de los grupos nacionales, principalmente representantes de los Bejarano, Monreal y del mismo Mario Delgado con la supuesta consigna de apoyar la candidatura de Celia Maya y a los demás candidatos externos. Pero, las actividades políticas de éstos, se hacía al más burdo estilo de las tribus perredistas: desplazando a la militancia de base de morena-Q que era la que había hecho el trabajo político para posicionar a morena en Querétaro y que era además los que conocían el territorio.

Por otro lado, ante los conflictos, la dispersión entre los grupos y la falta de cohesión para trabajar unidos en la constitución de una estructura de organización territorial de promoción y defensa del voto, -cuestión que ya hemos abordado en otras partes de este trabajo- se notó desde el inicio de la campaña una estructura territorial débil en casi todo el territorio estatal: con excepción de la campaña a gobernadora de Celia Maya y de algún candidato externo, específicamente las campañas de Maximiliano García (Querétaro) y Guadalupe García (El Marqués) que participaron con sus propios recursos, las campañas de morena fueron casi invisibles y donde se veían se notaban dispersas entre sí. Esta debilidad en la estructura de la organización territorial, repercutiría irremediablemente en la falta de cohesión en la promoción del voto para los candidatos de morena, así como en la defensa del voto el día de la jornada electoral, al quedar muchas casillas vacías sin representación de morena que defendiera el voto y, por tanto, los resultados electorales.

Además, se descuidó el presentar una propuesta de gobierno que nos diferenciara de la derecha panista. En efecto, uno de los vacíos ideológicos fundamentales que se hicieron notorios durante la campaña electoral fue que el partido no quiso o no supo diseñar una propuesta de gobierno para Querétaro que nos diferenciara de las propuestas neoliberales del panismo y de los otros partidos políticos ─de hecho, cuando todavía el Consejo Estatal estaba en la línea de jugar cohesionado para ganar las elecciones, por acuerdo del Consejo, el Dr. Andrés Tovilla, quien coordinó las actividades y, el que esto escribe, Eduardo Miranda, trabajamos, junto a un buen número de militantes y simpatizantes de morena-Q, una propuesta de Plataforma Electoral para Querétaro. El documento fue entregado a las instancias partidistas correspondiente el 12 de marzo del 2021; sin embargo, éstas nunca la promovieron para su difusión y posible registro ante el IEEQ; después se supo que la propuesta de plataforma electoral que presentó el partido ante el IEEQ, fue la Plataforma Electoral Nacional, por lo que la propuesta de plataforma electoral para Querétaro, se arrojó debajo del cajón. En tal sentido, la ciudadanía, nunca tuvo un referente ideológico, económico, político y social del porqué votar por morena en Querétaro, más allá del referente del modelo de Bienestar impulsado por el gobierno del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

De esta forma, sin una estructura de organización territorial que impulsara el voto de los candidatos de morena-Q, así como sin una clara dirección política e ideológica, en los debates, en las calles, en las entrevistas, en las redes sociales, las propuestas de los candidatos de morena poco se diferenciaban de las propuestas panistas o de otros partidos políticos, respecto a los grandes problemas de Querétaro: la inseguridad y la delincuencia, la salud y el empleo, los desequilibrios regionales, la lucha en contra de la pobreza y la desigualdad, la explotación indiscriminada del agua por los concesionarios privados, los múltiples cambios del uso del suelo, los problemas de movilidad, el derecho a los bienes públicos para todo y los derechos democráticos en una sociedad abierta. Problemas a los cuales en la campaña habría que darle una respuesta desde la izquierda.
Ante estas circunstancias, los resultados electorales, el 6 de junio del 2021, no fueron de lo más favorables a las aspiraciones de los morenistas de Querétaro que veían desvanecer la esperanza de un triunfo electoral de la izquierda en Querétaro. (Continuara).
Los resultados electorales. Reflexiones finales










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Un Comentario en “ LOS CONFLICTOS INTERNOS DE MORENA-QUERÉTARO EN EL PASADO PROCESO ELECTORAL 2020-2021(SUS REPERCUSIONES POLÍTICAS) IV”

  1. DOBLE PROBLEMÁTICA Y RETO DE LA IZQUIERDA PARTIDISTA
    Pienso, cordialmente, JF

    –En suma y síntesis, el mal de origen de Morena reside en la poca transparencia democrática interna y en su mala fórmula para elegir a sus candidatos de elección popular: sus putas encuestas invisibles. ¡Y van con la misma fórmula hacia las elecciones de 2024! En el mejor de los casos, las encuestas políticas hablan de popularidad como en la cultura del espectáculo, no de programas, trayectoria y consistencia de los contendientes. ¿Quién manda en Morena? ¿La cúpula del poder o la militancia de la base partidista?

    –¡Urge una rebelión ciudadana democrática en todos los putos partidos políticos de México en manos de élites familiares y/o de grupos de negocio político!

    –¿Cuáles son las diferencias prácticas en los hechos entre los partidos Morena, PRI y PAN? Creo que son más las malas semejanzas y nuestra izquierda partidista acaba reproduciendo lo peor de los partidos conocidos.

    Pienso que este es el reto partidista electoral de izquierda rumbo al 2024, un doble problema:
    –La democratización interna de la izquierda partidista que históricamente ha sido poco democrática y buscar y encontrar la mejor fórmula posible, que no son sus putas encuestas (perdón), para elegir a los mejores candidatos de elección popular. ¿No lo creen así, estimados amigos académicos José Javier Ledesma, Efraín Mendoza, Marcela Ávila-Eggleton, Martagloria Morales, Blanca Gutiérrez, Luis Alberto Fernández, Arturo Marcial Patrón, Víctor López Jaramillo, Agustín Escobar, Germán Espino, Edmundo González, Eduardo Miranda Correa…?

    Con mis saludos cordiales, Julio Figueroa. Q, Presidentes, viernes 22-X-2021.

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