La transición

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 lopez_obrador_presidente
Es un poco grande el plazo,
De elección a posesión,
Ya no se vale el fracaso,
Hay que aprender la lección,
Revisar caso por caso,
Y hacer muy buena elección.

Andrés Manuel López Obrador ya cumplió un mes de haber alcanzado, en condiciones de incuestionable legitimidad, un gran poder, no sólo ganó la Presidencia de la República, sino que su partido Morena, obtuvo la mayoría en las cámaras del poder legislativo y una muy amplia presencia en todo el país, con gubernaturas, presidencias municipales y congresos locales, obtuvo una votación impresionante a su favor por un lado y en contra del sistema vigente por otro. Morena es ahora hegemónico, con las ventajas y desventajas que esa condición acarrea. Los demás partidos quedaron increíblemente reducidos a expresiones minoritarias.

Acción Nacional será la principal oposición, con una organización maltrecha y dividida, que tratará de superar sus pleitos internos. El PRI, principal derrotado, que de primera fuerza pasará a ser la quinta, tratará de refundarse, aunque tenga que cambiarse de nombre, de colores y de discurso. El PRD, otro de los grandes perdedores, castigado por el electorado por haber traicionado sus principios, queda vivo pero con pocas posibilidades de sobre vivir, ya que sus miembros se irán tratando de acomodar en otros partidos y en la siguiente elección, de seguro perderán el registro y al resto de los partidos les fue peor y varios de ellos desaparecerán del mapa al no haber alcanzado el 3% de votación requerido y perderán el registro.

El plazo entre la elección y la toma de posesión es de 5 meses, del 1 de julio al 1 de diciembre, considerada por muchos como excesiva; sin embargo, pienso que sí se sabe utilizar puede resultar muy benéfica. Todos los Presidentes anteriores han dado a conocer su gabinete el mismo día de su toma de posesión, o sea, el primero de diciembre y ese mismo día dan a conocer los principales lineamientos que contendrá su gestión, pero AMLO lo dio a conocer desde antes del inicio de su campaña y lo ha venido completando después de la elección, lo que obviamente ha provocado diferentes reacciones de la opinión pública, unas a favor y otras en contra.

La impresión generalizada es que AMLO ya está en funciones, todos los días tiene reuniones con empresarios, líderes, organizaciones, visitantes internacionales, hace nuevas designaciones para integrar su equipo, organiza conferencias de prensa y anuncia políticas públicas y nuevos proyectos, informa sobre consultas a la ciudadanía para analizar diversos temas, recibe en sus oficinas a todo tipo de personas que tienen algo que tratarle y obviamente, los medios de comunicación le dan amplia cobertura.

En estos meses que faltan para que asuma legalmente el poder, AMLO deberá mostrar templanza y alta sensibilidad a las críticas, deberá distinguir aquellas que son malintencionadas y sin bases sólidas, de las que están bien fundamentadas y son constructivas, ya sea sobre las personas designadas para integrar su equipo y sobre sus propuestas de proyectos y políticas públicas. Es tiempo para corregir, dimensionar, precisar, sustituir, cambiar y así tratar de no equivocarse al implementarlas ya en el gobierno. En lo personal, yo hubiera preferido que se destinaran estos meses al estudio detallado de todas las cosas que quiere hacer y cambiar (austeridad, seguridad, amnistía, legalización de drogas, combate a la corrupción, estado de derecho, movilización de dependencias a la provincia y ajuste de estructuras y de personal, revisión de reformas estructurales, nuevos proyectos y revisión de contratos de obras en proceso) para finalmente y con mucho sustento, anunciar el primero de diciembre lo que se hará y con quienes. Entiendo que tal y como lo está haciendo, provoca el debate, la sociedad se entera de lo que quiere hacer y reacciona, vienen las críticas a favor y en contra, es otro camino pero puede ser más desgastante.

Andrés Manuel López Obrador tiene la convicción de que será un buen presidente, es un político sagaz, tiene experiencia, conoce el país y sus problemas, tiene empatía con el pueblo y tiene un bono democrático muy valioso, sin embargo, no hay que olvidar que otra parte, formada por los partidos derrotados, por parte de la burguesía y empresariado que lo combatió ferozmente durante esta y las anteriores campañas, no sólo pretenderán evitar que AMLO resulte un buen presidente, sino que harán lo posible para que deje un saldo tan negativo que no permita la continuidad de su proyecto. Lo vuelvo a repetir para los que aseguran con preocupación que no habrá contrapesos y que AMLO podrá hacer lo que quiera, éstos serán los verdaderos contrapesos y los opositores a muchas de sus políticas y además lo tratarán de hacer bajo el agua, simulando apoyo y golpeando por atrás, tal y como ya lo hemos visto en otros países de américa latina. El reto es enorme, los cambios no se pueden dar de la noche a la mañana, se requiere tiempo, constancia, congruencia y efectividad para lograr la continuidad del proyecto, pero el gobierno deberá dar respuesta rápida a las principales expectativas. ¿Usted qué opina?

memo_casa@yahoo.com

 










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