La terca memoria de vivir

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DON Julio nació un 7 de abril y murió un 7 de enero, entre 1926 y 2015. Rumbo a su centenario, hoy es el aniversario 92 de su natalicio y cumple ya tres años y tres meses de muerto. Su conciencia íntima, con sus alegrías, dolores y penas, se ha evaporado. No así su memoria cristalizada en sus libros y trabajos periodísticos, y en la conciencia de quienes seguimos vivos y de algún modo lo conocimos.

Autor de unos veinte libros, a través de los cuales las nuevas generaciones pueden conocerlo, tal vez sus libros más importantes siguen siendo Los presidentes (1986) y Estos años (1995); y tal vez los más personales son La terca memoria (2007) y Vivir (2012). El amor y la crítica no son tan diferentes y ambos acercan. Si somos capaces y nos atrevemos a leer la realidad, con sus equivocaciones y malentendidos. Pero ¿leen todavía las nuevas generaciones de la Edad Luz? Todo está en la red y sin embargo hacen falta los contactos reales con las cosas, las personas, los hechos, los libros.

Con su prosa áspera y filosa de pedernal empuñado para la guerra, el mejor Scherer toca y desnuda los hechos y los personajes, los esculpe y los deja en cueros, y al hacerlo, él también se encuera y queda expuesto en cuerpo y alma.

Julio Scherer no fotografía ni graba; esculpe, pule y encuera.

Su prosa es él desnudando a los otros nosotros: políticos, altos funcionarios, presidentes, hombres de empresa, periodistas, colegas, intelectuales, escritores, artistas, familiares cercanos, íntimos, ¿qué más íntimo que la esposa, el padre y los hijos? Hasta llegar a la cultura del narco y sus capos emblemáticos y los niños criminales.

La veintena de libros de Julio Scherer García crea el gran mural de miniaturas de la política mexicana de estos años tumultuosos, veloces y horrorosos las más de las veces; no obstante todo, ahí también late y respira la vida, cierta ternura y solidaridad.

Scherer ve el mundo con otros ojos: los de Scherer. Y lo esculpe y nos da sus relieves esenciales.

¿Cuál es el resultado final?

Consejo de su amigo entrañable Gabo:

–La vida no conoce de final alguno. Si escribes un final echas a perder la historia. La existencia es un fluir constante…

(Vivir, México, Grijalbo, 2012, p. 118).

“Tercera vigilia”, de su amigo e interlocutor encarnizado Octavio:

“Empezó el asedio de los signos,

la escritura de sangre de la estrella en el cielo…

¡Ciega batalla de alusiones,

oscuro cuerpo a cuerpo con el tiempo sin cuerpo!

ni vivo ni muerto,

vivo para la muerte,

muerto para la vida.”

(Octavio Paz en El tráfago del mundo. Cartas de Octavio Paz a Jaime García Terrés 1952-1986, México, FCE, 2017, pp. 37-38). Compilación, prólogo y notas de Rafael Vargas.

–Con mis saludos de luz a Álvaro Delgado.

Qro. Qro., México, sábado 7 de abril 2018.

–¿Quién fue y quién es Scherer García?

–Un cabrón del periodismo en México.

Octavio y Scherer y Gabo:

“Ni vivo ni muerto, / vivo para la muerte, / muerto para la vida”.

 










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