La salud (II)

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En una de sus conferencias matutinas –mitad propaganda, mitad teatro del absurdo– el tabasqueño que habita en Palacio Nacional, después de un largo parloteo, se despide súbitamente. El motivo: tiene una cita para desayunar una ‘guajolota de tamal’. Y lo hace con una carcajada que estremece el salón. Sin duda un gesto de mal gusto, si consideramos los altos índices de obesidad y diabetes que padece su amado pueblo.
¿Esa alimentación es la mejor fórmula para la salud? Por supuesto que no. Ni buenos hospitales ni buenos médicos pueden reemplazar una política integral de salud. Charlie Chaplin, cuyo 125 aniversario conmemoramos, nos decía que “los seis mejores médicos del mundo son la luz del sol, el descanso, el ejercicio, la dieta, la autoestima y los amigos”. La dieta saludable, no el exceso de carbohidratos.
Pero el tabasqueño parece no entender nada de esto. Solo se le ocurre sustituir el Seguro Popular, al que estoy lejos de glorificar, por el Insabi: paraíso de la gratuidad, salvo excepciones con cuotas de recuperación, donde no habrá corrupción, aunque sí el desabasto de medicamentos y material quirúrgico, que es lo que menos le importa. Ni tampoco reglas de operación ni fuentes claras de financiamiento. ¿O es que él, el tlatoani parlanchín, posee secretamente el cuerno de la abundancia, símbolo de la prosperidad y la abundancia, como aquella cornucopia con la que Amaltea, la cabra mítica, crio a Zeus el padre de los dioses mientras huía de Cronos?
Pero yo dudaría de tal posesión si pensamos en la desesperación de los padres de niños con cáncer que se han visto obligados a bloquear los accesos al aeropuerto de la ciudad, en enfermos que aguardan con dolores insoportables la intervención quirúrgica por falta de material, víctimas de las carencias en las clínicas oficiales.
Total: el gobierno federal incorrupto de nada tiene la culpa. Son ya los hospitales y sus funcionarios, ya los laboratorios especuladores. Pero nunca la dizque 4T, el nuevo Edén, el régimen que cambiará el rostro de México, aunque solo se trate de una simple alternancia sin alternativa.
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Sufragio efectivo, no reelección. Respeto a la división de poderes y a los ciudadanos. Sí a la vida y a la libertad de expresión. Sí a la solidaridad por la caravana de Javier Sicilia y los Le Barón, sí a las protestas de las víctimas del desabasto de medicamentos.










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