La Queretanidad presuntuosa

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Ni Octavio Paz se atrevió a decir:
–México, alma y carácter de los mexicanos.
Pero elevó la soledad del mexicano (no su sentimiento de inferioridad o de culpa) al laberinto de la soledad del hombre (el hembro, la hombra) universal.

Y trató de acotar:
–No toda la población que habita nuestro país es objeto de mis reflexiones, sino un grupo concreto, constituido por esos que, por razones diversas, tienen conciencia de su ser en tanto que mexicanos. Contra lo que se cree, ese grupo es bastante reducido. En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entredevoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven “católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria”.

Hoy habría que añadir:

–Los chavos florales de la Edad Atómica, hippies, yuppies, emos, darketos, etc., comunicadores, políticos, empresarios, narcos, palabreros y las chicas del celular y las redes sociales, entre muchos otros.

En Posdata añadió Paz:

–El mexicano no es una esencia sino una historia.

–A mí me intrigaba (me intriga) no tanto el “carácter nacional” como lo que oculta ese carácter: aquello que está detrás de la máscara.

–El tema de México desemboca en la reflexión sobre la suerte de América Latina. México es un fragmento, una parte de una historia más vasta.

–El tema del desarrollo está íntimamente ligado al de nuestra identidad: ¿quién, qué y cómo somos? Repetiré que no somos nada, excepto una relación: algo que no se define sino como parte de una historia.

Y la idea del poeta de la crítica:

–La crítica es una actividad que consiste, tanto o más que en conocernos, en liberarnos. La crítica despliega una posibilidad de libertad y así es una invitación a la acción.

–La crítica del otro comienza con la crítica de uno mismo.

–La crítica: el ácido que disuelve las imágenes y las falsas ideas.

Fuera máscaras y pactos de simulación. Fin del tiempo de las complacencias. Es la hora crítica.

¿La queretanidad de Edmundo González Llaca contempla al queretano de San Juan del Río, Amealco y la sierra escondida o sólo a la élite del poder del centro histórico?

¿Los valores de esa élite intelectual y política son superiores y no tienen nada que ver con el resto de los mexicanos?

¿La queretanidad salvará a México?

Hoy anda en campaña con Roberto Loyola Vera.

¿Es posible reprobar al gobierno de Calzada por opaco, aristócrata, simulador, por queretano pues, y al mismo tiempo elevar a categoría superior la queretanidad?

¿Los políticos queretanos no son parte de la queretanidad?

Las preguntas reales buscan respuestas reales.

Los no queretanos estamos en Q porque todo el país es nuestro país, porque no supimos cuidar y defender y querer nuestra tierra, porque fuerzas extrañas nos expulsaron del edén subvertido, porque nos tocó vivir y trabajar en los tiempos de las grandes migraciones colectivas nacionales y mundiales, porque los tiempos cambian y los vientos nos llevan a los lugares menos pensados, o simplemente estamos aquí por abusados o por pendejos. No sé bien. Por azar, libertad y necesidad.

Roberto Loyola Vera todavía como alcalde:

–Si todos nos hacemos responsables de conservar los valores de esta gran sociedad y logramos que quienes llegan a vivir a esta ciudad los adopten, los abracen, los hagan suyos, no tengan duda Querétaro será invencible.

JFM:

–Me sumo con el valor de la crítica y renuncio al pacto de simulación.

La queretanidad anda en campaña.

Los chilangos y no chilangos hoy inundamos Q como los nacionales de las 32 entidades viven y conviven, bien o mal, en la capirucha mexicana, incluyendo a no pocos queretanos. Entre todos hacemos la licuadora llamada México, aspas melladas, no cuerno de la abundancia, clase política en el poder aborrecible, empresarios a la sombra del poder, igual que muchos comunicadores y periodistas y palabreros. Ciudadanos revueltos y desorganizados, apáticos y poco participativos, agraviados y enojados, en pie de lucha. Aquí nos tocó vivir y algunos hemos sido botados a la chingada. No somos turistas. Somos pasajeros en tránsito.

Algunos queretanos se han revuelto y disuelto entre los mexicanos aguerridos; no pocos mexicanos se han vuelto comodones y acomodaticios entre los queretanos discretos.

La crítica atraviesa y rompe las máscaras.

El libro de Edmundo es un libro simpático, complaciente, un buen regalo de navidad. Cuentos modernos queretanos.

Los queretanos y la chilanga: cuentos rosas de una víbora agazapada, oscura, acechante, zigzagueante.

Lo siento, no me veo ni me reconozco en el alma y carácter de los queretanos. Claro, no soy queretano.

–“Escondido en los muros / este jardín me brinda / sus ramas y sus aguas / de secreta delicia. // Qué silencio. ¿Es así el mundo?”. Luis Cernuda, La realidad y el deseo, FCE, 1970.

Qro. Qro., jueves 19-II-2015.

juliofime@hotmail.com

www.dialogoqueretano.com.mx










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

8 Comentarios en “ La Queretanidad presuntuosa”

  1. Julio Figueroa dice:

    UAQ, TERCER INFORME DEL RECTOR GILBERTO HERRERA RUIZ

    La Universidad por supuesto también necesita una mirada crítica sobre sí misma.
    La generación de conocimiento y su extensión y difusión en la sociedad. Sus relaciones y su distancia con el poder político. Sus ideas de progreso material y humanista. El debate político. Su mirada crítica sobre la sociedad y el mundo en que vivimos. El fuego sagrado de las vocaciones.
    Tal vez allí entran las funciones de la nueva área de Proyectos Especiales de Cultura de la UAQ, en manos de la historiadora Blanca Gutiérrez Grageda.
    ¿Cómo crear en la comunidad proyectos de vida y no sólo de intereses? ¿Cómo generar un observatorio crítico y no el juego de las complacencias? ¿Cómo transformar el pacto de simulación en debate de altura? ¿Cómo lograr el encuentro y el diálogo fructíferos entre la función intelectual y la función política? ¿Cuáles son las tareas del conocimiento y del saber frente a los poderes fácticos? ¿La UAQ, como el país, sigue inscrita en el proyecto neoliberal o es posible otro alternativo?

    Del muro de FGR:
    –En las empresas y negocios, a los críticos se les llama auditores. No buscan erratas, sino errores (deliberados o accidentales). Confrontan a los que hacen el trabajo. Los auditores son tan mal vistos como los críticos; igualmente necesarios.
    –“A ningún crítico se le ha erigido nunca una estatua” (J. Sibelius).

    “Aires de regresión”, Carmen Aristegui:
    –En varios frentes y de manera acelerada se viven procesos, en México, de regresión autoritaria.
    –En lo electoral, en combate a la corrupción, en transparencia y en la configuración y recambio de los órganos autónomos del Estado, como la Suprema Corte, hay motivos para manifestar preocupación. (20-II-2015).
    Qro. Qro. 20-II-2015.

  2. Edmundo González Llaca dice:

    Mi estimado Julio, perdóname, pero ya no sé qué prefiero más, si tus críticas al libro aun cuando no lo habías leído, o ahora, cuando ya lo leíste. Cuando lo criticabas sin leerlo e incluso recomendabas no asistir a la presentación, bueno, pues lo comprendía, por algo que se te está convirtiendo ya un síndrome de tu carácter: criticarme por default. Pero ahora, que dices que ya leíste el libro, realmente no te entiendo. Más aún cuando tú y nuestro amigo Leslie han hecho críticas tan certeras a las metidas de pata de la edición. Ante este misterio te pregunto: ¿El libro que leíste traía la introducción? Supongo que te la saltaste o no venía en tu libro; otra pregunta: ¿Leíste mi artículo en el que ampliaba la introducción y que apareció en nuestro blog http://www.dialogoqueretano.com.mx? [http://dialogoqueretano.com.mx/la-queretanidad-a-debate/] Si leíste cualquiera de los dos textos resulta incomprensible tu último escrito. En fin, criticas que el nombre: “Queretaneidad. Alma y carácter de los queretanos”, manifiestas que ni Octavio Paz tuvo semejante ambición de analizar alma y carácter al abordar el tema de los mexicanos en su Laberinto de la Soledad. Julio, yo no tengo la culpa de que Paz haya preferido nombres crípticos, imagínate: “El arco y la lira”, “Posdata”. ¡Puf! Son privilegios de un autor que se sabe reconocido y esperado en sus publicaciones por sus lectores, pero un humilde escritor de pueblo como yo, pues tenemos nuestras licencias. Pero además, no es algo nuevo, también se atrevieron a poner títulos audaces y sugerentes desde Clavijero 1731, quien escribió: “Carácter y costumbres de los mexicanos”. Tú le hubieras dicho de inmediato: ¿A cuáles mexicanos se está Usted refiriendo Señor Clavijero? ¿A los tlaxcaltecas? ¿A los acolhuas? ¿A los tepanecas? También podrías criticar a Alfonso Reyes que escribió: “México en una nuez”. ¿Cómo Señor Reyes? ¿Un país tan grande en una nuez? ¿Qué le pasa? No se salvarían de tu pluma ni Emilio Uranga ni Samuel Ramos, que también se animaron en sus ensayos a abordar el tema del ser y de la cultura del mexicano, y ponerle a sus escritos esos nombres. Obviamente yo, que intenté dar unos brochazos gordos de nuestro carácter, te tiene indignado. Al pedir tu comprensión también te pido que no agarres a coscorrones al mismo López Velarde por escribir: “Mis hermanos de todas las centurias reconocen en mí su pausa igual, sus mismas quejas y sus propias furias”. Tú le reclamarías: ¿Pues quién se piensa el zacatecano para tomarse esa licencia si no hizo ninguna encuesta nacional ni recurrió a Gallup? En la rigidez de tu lógica, te pediría que no increpes a Vicente Leñero porque al publicar su crónica con el nombre tan general, “Los periodistas”, no te mencionó. Como ya también lo escribí, te recomiendo no vayas a ver la película de Woody Allen: “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar”. ¿Cómo? Eso no lo dijo ni Freud.

    Julio, antes de que aburramos a nuestros miles de lectores, nada de dos o cuatro, te recomiendo que leas una vez más la introducción del libro y el artículo que escribí posteriormente para aclarar el contenido del libro y para que nadie se pudiera llamar sorprendido. Estoy seguro que cambiarás de opinión o harás otro tipo de observaciones.

    Por cierto, dices que mi libro es para regalar en Navidad. De ninguna manera, también lo puedes regalar el Día del Niño, de la Madre, del Padre y hasta El Día del Bombero; tú regálalo. Incluso lo puedes regalar como premio a todo lector que termine tus kilométricas entregas mensuales. Creo que sería un buen estímulo. En fin, no te limites ni seas tacaño, ayúdame a que se agote la edición. Un saludo afectuoso y mi invariable amistad.

    Pdta. Ya deja de pregonar que no naciste en Querétaro. No lo hagas en este momento, justo ahora, cuando ya casi se nos olvidaba tu mala suerte y hasta te empezábamos a querer. Bromas aparte, bienvenida sea tu aportación. Enriqueces el diálogo queretano. Saludos.

  3. Julio Figueroa dice:

    –Saludos al mal lector de sus críticos. Creo que ya dije lo que tenía que decir. El tiempo dirá. Cordialmente. Julio Figueroa. Qro. Qro. 21-II-2015.

  4. Leslie Dolejal dice:

    Siento ya un clima poco amable en esta charla. Por un lado considero que en efecto, no se trata de apostar porque todo el libro del doctor González Llaca esté fuera de contexto, pues en cambio, bien pudiera ser una de las primeras aportaciones para aproximarnos a escribir sobre lo que sería la queretaneidad. Por otro lado salir de este contexto, (del contexto del libro del doctor González Llaca), nos puede llevar a un imaginario donde, con plena evidencia, nadie ha tenido la última palabra. Y por partida doble creo que justipreciar el tema sería abordarlo y comenzar a elaborar nuestras opiniones sobre el mismo a partir del libro evitando comparaciones sin necesidad. Si no estamos de acuerdo con el doctor González Llaca es necesario decir por qué no lo estamos y exponer nuestra opinión. No vale mucho hacer citas de personas que no han abordado el tema pues el tema es otro: la mexicanidad es un tema vario pinto, y no es igual la mexicanidad queretana que la tamaulipeca porque se vive y se experimenta distinto. Cierto, considero que si habláramos más del carácter y de la cultura queretana tendríamos que asistir a definir desde dónde vamos a abordar el tema, acotarlo, y comenzar. Enfrentar nuestras apreciaciones no para tener razón, sino para reunir puntos de vista que puedan hacer vislumbrar a los lectores lo que tratamos de definir. Es necesario como punto de partida, y aquí espero no exista una discusión, el libro de don Edmundo, pues bien o mal sí contiene algo que define a un sector de la sociedad. Si es amplio o no el título, eso es harina de otro costal pues nos propone el tema, mismo del cual estamos hablando ahora mismo.

  5. Edmundo González Llaca dice:

    Mi estimado amigo Julio, no sé a qué te refieras cuando afirmas que el tiempo dirá, aunque finalmente el tiempo lo dice todo. Te comparto con afecto:
    “De todos los seres el más viejo es Dios por que él no ha sido engendrado; el más bello es el mundo por que él es obra de Dios; el más grande es el espacio por que él contiene todo; el más rápido es el espíritu por que él corre por todas partes; el más fuerte es la necesidad por que ella viene al final de todo; el más sabio es el tiempo por que él lo descubre todo”. Tales de Mileto (624 a. C)

  6. Leslie Dolejal dice:

    Sin duda que los cuestionamientos que hace Julio Figueroa son tan válidos que uno regresa a ellos a revisar el profundo contenido que albergan. No sólo es la voz de un hombre arrojado, sino de un hombre que vive un destino peculiar: ser visor de una sociedad y un transgresor de sus leyes, las cuales son la simulación. Me sería dificil encontrar un argumento para estar en contra de su opinión, pues me parece sobria y puntual. Aprecio también que don Edmundo desea justipreciar su trabajo y lo intenta defender a capa y espada sin tener muchas posibilidades para hacerlo, pues su decir, contenido en el libro, adolece de muchos fallos, y no se adentra en el tema que propone con el arrojo necesario más allá de la simple anécdota. En principio, no nos ha dado la respuesta a lo que es la queretaneidad. En segundo, me parece un libro complaciente, escrito para los cuates, para que ellos se rían no sé de qué. Casi como si fuera un chiste personal que sólo algunos entienden. Como aquel cuento en el cual salían, decían un número, y los que entedían reían a pastos. Por mi parte, debo coincidir con Julio, pues expone sin aspavientos la aplitud de un tema que Gonzalez Llaca deja al descubierto presa de las aves.

  7. Carlos Ricalde dice:

    Dice Leslie: “… adolece de muchos fallos, y no …”

    Adolece, ¿acaso no significa “no tiene”?

    Es pregunta.

  8. Leslie Dolejal dice:

    No queda claro el uso del verbo adolecer en el caso del libro de Gonzalez Llaca?: que tiene muchos fallos que no corresponden al concepto que trata de explicar. Que la obra, Queretaneidad, alma y carácter de los queretanos, contiene generalizaciones que don Edmundo usa para definir algo particular. Que hay error en la forma de ver el fenómeno. Que particulariza algo que no es particular ni meritorio de hacerlo particular porque no define nada en específico. Que es un libro que no define lo que trata con el título de insinuar.

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