La lista

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La lista de los amigos, parientes y conocidos que se van yendo crece y crece día con día. Y ya no importa su color (azul, rojo, negro) ni su posición en la tabla (alta, baja, media) ni las diferencias de edad, credo, circunstancia. Sólo nos dice que estamos en la fila y la muerte nos empareja a todos.

Naturalmente quedan las diferencias: lo que se hizo y lo que no se hizo; las vidas cumplidas y las vidas cortadas de tajo; las que se arrastran penosamente hasta el fin y las que mueren a tiempo.

–Las muertes esperadas, siempre inesperadas; las muertes inesperadas, todavía más dolorosas.

Hay muertos de los que se sigue hablando toda la vida. Hay muertos que necesitan un largo silencio. Muertos que pasan desapercibidos y de los que no sabemos hasta mucho tiempo después. Muertos que nacen o renacen al morir. Grandes muertos que son noticia de un día y nunca más. Muertos anónimos, millones y millones de muertos con nombre y obra de los que no sabemos nada.

En fin, la cosecha de muertos y nacimientos nunca se acaba.

En mi lista personal, hoy aparece otra cruz.

¿En qué lista de qué otras personas aparecerá un día mi cruz?

La muerte nos empareja sin borrar las diferencias.

Los muertos de ahora ya no sabrán el resultado del primero de julio 2018. Siempre habrá algo que no veremos, nunca más. Amén.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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