La flor de Pericón. Una tradición muy nuestra.

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Llega el 31 de octubre y con esta fecha inician las tradiciones de otoño. Ya vemos por doquier la flor de cempazuchitl y los motivos de muertos, brujas y espantos. La unidad de dos culturas, la prehispánica y la española. La flor Yauhtli y la flor de Pericón.

La leyenda del poder curativo, protector, divino, de Yauhtli contra la destrucción del dios del viento, Ehécatl, y su transformación de parte de Fray Toribio de Benavente, Motolinía, en la leyenda de la lucha de San Miguel Arcángel contra los demonios que fueron arrojados a los infiernos el 29 de septiembre.

Los ramilletes de flores yauhtli con que los antiguos tlahuicas exorcizaban los males causados por la naturaleza, la cruz de flores de pericón con que los novohispanos se protegían del demonio arrojado a los infiernos. Mitos, creencias y representaciones que emanan del pueblo y se transforman en valores contra la avalancha de la globalización.

Encuentro de dos culturas, que desde hace más de cinco siglos ha pervivido como lazo de unión en el México mestizo. Patrimonio intangible, pero real, que da unidad y sentido de pertenencia al cosmopolitismo de muchos rincones de la patria. Cruce de culturas ancestrales que son raíz y destino de este pueblo.

La diversidad cultural que sustenta nuestro cosmopolitismo tiene su fundamento e inspiración en estas celebraciones seculares y son base segura de la unidad, de la identidad, de la vocación universal de nuestro pueblo.

Si nuestro clima, nuestro entorno vegetal, nuestras flores, nuestras manifestaciones culturales de otoño son fuerzas de atracción; nuestra cultura, nuestra organización, nuestra decisión deben constituirse en el motor para hacer de México líder del turismo cultural. Nuestras tradiciones son nuestra expresión más importante para estar presentes en el mundo.

Todos los mexicanos debemos compartir los valores de la unión, de la tolerancia como fuente de gobernabilidad, de la aceptación de las diferencias y el aprecio por lo nuestro. La diversidad cultural es garantía de la creatividad y ésta es factor esencial del desarrollo. La cultura es la fuerza principal del cambio y de la conservación de lo propio.

La creatividad es vital para la industria, para la empresa, para la propuesta de alternativas de crecimiento. La sociedad alcanza sus objetivos en la medida que ejerce su creatividad. La cultura es por ello instrumento del desarrollo.

La contradicción aparente entre innovación y tradición se resuelve si comprendemos que la tradición no es inmutable y evoluciona constantemente en un proceso interminable de invención, eliminación y préstamo de otras culturas. Primero Yauhtli, después Pericón; primero el dios del viento, Ehécatl, después San Miguel. Primero una tradición netamente rural, después una tradición urbana. Cinco siglos de tradición mítico-religiosa, quinientos años de permanencia y transformación.

Lo importante es reforzar la participación activa de la comunidad en las distintas formas de expresión cultural y consolidar, a través de ellas, el sentido de identidad. Diversidad y reconocimiento del otro es tolerancia. Tolerancia es factor esencial de gobernabilidad y ésta del desarrollo armónico de México.

Ante las amenazas de un torrente de valores externos, contamos con las oportunidades de nuestras tradiciones ancestrales. Ante un individualismo centrífugo, alejado de los compromisos sociales, contamos con la familia, con las organizaciones comunitarias que refuerzan las tradiciones y la unión. Cada vez encontramos nuevos motivos de expresión de esta cultura mixta, prueba de ello son los desfiles callejeros de zombis y calacas, catrinas y guazones que vemos en estos días.

La paz social es un valor supremo de cualquier sociedad, porque es esencial para el desarrollo de las personas. Partidos y organizaciones, barrios y pueblos debemos aceptar las diferencias como experimentos de formas de coexistencia humana, de las que todos podemos y debemos aprender para una convivencia sana. La diversidad de una sociedad multicultural como la nuestra, es factor de oportunidad para hacerla innovadora, dinámica y durable.

Tradición y modernidad son el signo de nuestro tiempo, del equilibrio que logremos de estas dos tendencias dependerá el sentido de nuestro futuro. La pobreza y la exclusión son los nuevos demonios que hay que abatir. La familia, la aceptación del otro, el respeto a otras formas de cultura, la creatividad, nos conducen hacia una mejor calidad de vida.

Enhorabuena por esta celebración de las flores de cempazuchitl y yauhtli o pericón, de las brujas y de los muertos. Felicidades por estas fiestas de la identidad mexicana. Todos debemos estar unidos en la cultura de la paz, en los propósitos de crecimiento humano, en la definición del desarrollo de las personas. No todo es economía sino, como decía el gran Juan José Arreola, que sentía alivio al saber que no todos en el mundo eran comerciantes, sino que también había poetas. También hay cultura y valores espirituales.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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