La fiesta y la contingencia

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No se trata sólo de repartir dinero; la idea de fondo es tratar con dignidad a nuestros viejos y que ellos sientan y recuperen la dignidad y la alegría de estar vivos.

El gobierno del actual Estado mexicano piensa en nuestros viejos como personas y les ofrece un modesto pero vital aliento de vida.

Los viejos no son tan sólo una cifra estadística, un número, un dato; son vidas vividas a lo largo de 68, 70, 80 años.

En una población tremendamente desigual, injusta y pobre, ¿por qué no ofrecerles un poco de bienestar económico a nuestros adultos mayores?

Los viejos son nuestra memoria de la vida y el trabajo, la familia y el tiempo, los sabores y sinsabores en la tierra, las vicisitudes vitales.

Un aliento de vida en la vejez es un aliento de dignidad.

Yo aplaudo sin reservas este apoyo directo a los adultos mayores, a los discapacitados, a los jóvenes, a los estudiantes.

Ni Peña ni Calderón movieron al México desigual y jodido, empobrecido.
El México real y profundo sí se mueve con Obrador, para bien o para mal, y trata de empujarlo hacia adelante. Nada fácil.
Nos guste o no, López Obrador sí mueve a México, ¿hacia dónde?
¿AMLO y su gobierno llevarán al país a un buen puerto de abrigo al final de su sexenio, 2024, o lo dejará colgado en el puente, tendido en el llano en llamas, crispado y enfrentado entre sí al fin del camino?
No lo sé.

Durante varias horas me tocó ver el operativo del pago de la pensión para el bienestar de los adultos mayores, en la escuela del CETIS 142 en el municipio de Tequisquiapan, Querétaro. Doble pago esta vez por la contingencia de salud nacional y mundial.
Un buen operativo desarrollado por una veintena de jóvenes y mujeres maduras al servicio de una noble causa social. Un servicio bien coordinado, ágil, eficiente, lleno de buenas atenciones, desde la puerta de entrada del CETIS, el largo recorrido entre árboles y sombras y sillas de la escuela, hasta las mesas de pago, con gel en las manos, distancia entre las personas y tapabocas, con un trato digno hacia nuestros queridos viejos, cansados, trabajados, con problemas, penas y alegrías como todo el mundo.
En el primer día de los cuatro que durará el operativo de entrega del apoyo económico fueron atendidos, bien atendidos, unas 500 personas.
Por la pensión doble de dos bimestres, marzo-abril y mayo-junio, cada uno recibió 5,240 pesos.
Durante horas yo vi los cuerpos endurecidos y los rostros contentos, silenciosos o platicadores, dignos, de nuestros hermosos viejos mexicanos.
El operativo fue casi una fiesta. No una pachanga. La fiesta del apoyo, el bienestar y la dignidad de los adultos mayores que han vivido todo lo que se vive en el mundo, alegrías y penas, satisfacciones y tristezas.
Y de pronto la contingencia, hacia las 3 de la tarde.
Un hombre de 81 años, con el apoyo recibido en la bolsa, camina hacia la salida del CETIS 142, y de pronto dice que le falta el aire, que no puede respirar, lo sientan en una sombra sus familiares que lo acompañan, sería el sol, la hipertensión, la alegría del bienestar, la enfermedad crónica que padecía, el destino… le viene un infarto y fallece. En cuestión de minutos llegó una ambulancia y los paramédicos le brindaron los primeros auxilios, bombearon el pecho, el corazón, hicieron todo lo posible y nada se pudo hacer, el hombre quedó tendido en el suelo bajo la sombra verde de los árboles, rumbo a la salida que ya no alcanzó, o más bien se fue por otra salida: la del fin de la vida, con su apoyo y la solidaridad en la bolsa. Amén.
Era la última hora del operativo para el bienestar, y naturalmente dejó un aire de tristeza y de luto.
–Tras el goce va la pena, dice el poeta.

Nos guste o nos disguste, el país se mueve, ¿hacia dónde?
Contingencia: lo que puede suceder y lo que puede no suceder.
Por ahí me crucé con el doctor GHR y nos saludamos fraternalmente; político de academia y terracería, con ideas y acciones, de decir y hacer.

Q, Presidentes, viernes 27-III-2020.
juliofime@hotmail.com










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

4 Comentarios en “ La fiesta y la contingencia”

  1. Elías Loyola Campos dice:

    Cada quien a su manera, pero todos los mayores ya dimos, y seguimos dando, nuestro mejor esfuerzo por el país. La pensión, por muy raquítica que unos la vean, para otros es una gran ayuda.

    Saludos, don Julio

  2. Enrique Guerrero Rivera dice:

    Señor Julio Figueroa

    Debo de decirle que sus letras me han confortado de la vergüenza que la marea roja de críticos y agoreros de la desgracia arrojan cada día hacia las playas de la ciudadanía.

    Son despreciables seres que han visto perder sus privilegios, comodidades, excesos de poder, quienes sintiéndose unos genios dicen y proclaman, pronostican y afirman que el país se hundirá en la miseria, y eso no es lo que les asusta, pues saben que con las fortunas creadas por la corrupción tendrán para ellos y 3 generaciones más de sus familiares para seguir viviendo como príncipes.

    Que alegría el saber que fue testigo de la entrega de esa sólida ayuda para la gente que entregó sus desvelos, su sudor para formar una familia por ello bien ganado ese apoyo.

    No me queda más que decirle que lo admiro por ser gente que defiende a quien está impartiendo Justicia en el país..

  3. Un abrazo de luz fraternalmente, estimado amigo lector ciudadano Elías Loyola, gracias por las palabras.

    VIEJOS

    Viejos, los viejos, nuestros viejos, los viejos de México, nuestros queridos viejos… memoria de la vida, ojos del tiempo, testigos mudos…

    Ciudades desiertas… Tequisquiapan, San Juan del Río, Querétaro, sobre todo en el centro…

    En la orilla del centro, escribo, palabreo, recogido en casa.

    La contingencia. Pienso en Sartre, Camus, México. Los imponderables. Lo inesperado. Lo imprevisto. La contingencia y los malentendidos.

    Escoger tu fatalidad. Eso es la libertad.

    El vacío o el horror, ¿qué prefieres?

    Los viejos. Estos son mis viejos. Estoy en la fila, soy parte.

    –Como me ves te verás, como te veo fui.

    Gracias.
    Q, 30-III-2020.

  4. Saludos fraternos en tiempos revueltos y duros, estimados Elías Loyola Campos y Enrique Guerrero Rivera.

    Creo en los viejos porque dieron lo que podían dar, bien o mal, y toca a los que siguen dar y tomar lo mejor de sí mismos y del mundo. Nada fácil.

    Hay críticos envenenados que ensucian todo lo que tocan, pero igual existen aduladores nefastos cuya sagrada admiración nos empobrece porque falsifican la realidad.

    La admiración lúcida descubre y genera más conocimiento, se enriquece y nos enriquece con sus puntos de vista propios. Mira de frente la contradictoria y compleja realidad humana y social.

    No pocos de los mejores críticos de Obrador tienen no poca razón en sus cuestionamientos. Pienso y me duele. Voté por Obrador pero para nada soy obradorista. Creo en la crítica democrática como algo indispensable para la salud política. Frente al mesías y el patriarca del sexenio, necesitamos más ciudadanía y mejores ciudadanos críticos y fraternos al mismo tiempo, solidarios y lúcidos.

    Perdón por el rollo, estimados Enrique Guerrero y Elías Loyola. Un abrazo de luz, fraternalmente. Estamos y seguimos en contacto. Gracias.

    Julio.
    Qro. Qro., Presidentes, jueves 2-IV-2020.

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