La fidelidad en la pareja: ¿una ilusión?

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Recientemente un primo hermano me pidió que escribiera sobre la fidelidad en la pareja, lo hago con gusto ahora. Este tema parecería sencillo si nos referimos a él superficialmente. El diccionario define fidelidad como una cualidad moral para mantener promesas y lealtades, viene del latín: fides (fe, confianza), fidelis (fiel), se refiere a la voluntad, a una decisión y firmeza para cumplir principios, creencias, normas, leyes, costumbres, relaciones a lo largo del tiempo y a través de diferentes circunstancias.

Pero una pareja es tan compleja o más que el individuo, que la voluntad o los buenos deseos, va más allá de una obligación moral o legal, más allá de circunstancias externas o de la presión social.

Por tanto, no se aconseja atenerse a soluciones fáciles como el coaching, que enfoca el problema de una forma muy reducida, como lo hacen los “ Cursos de pareja ”, en los que se manejan consejos y consignas como: “Los pilares de la relación de pareja: escuchar el bien”, en donde se establecen consignas como: “ Conocer su modo de entender y expresar el amor mediante códigos románticos compartidos”; “ Entender la importancia de las conversaciones no sólo como modo de fortalecer la intimidad, sino como una manera de evitar incluso una infidelidad”; “ Abracadabra: cumple tus promesas: Aproximación al perdón: GPS de su relación; Contar con herramientas de comunicación más claras y asertivas; Aprender a expresar necesidades y a escuchar las de su pareja”, tan voluntaristas como inútiles.

Lo anterior suena definitivamente superficial, como si la fidelidad consistiera en entender bien su definición y querer seguir consejos. Si no es un asunto de inteligencia, ni de voluntad, entonces ¿Qué es la fidelidad?

Otro amigo, reconociendo la multiplicación de las tasas de divorcios, se pregunta sobre la posibilidad de la monogamia como característica del ser humano, me preguntaba: ¿Somos polígamos por naturaleza? ¿Se puede ser fiel siempre? Es difícil contestar estas preguntas, he leído artículos que hablan sobre una mayor inteligencia de la pareja fiel. Para profundizar en el tema creo que la mejor manera de hacerlo es plantear estas preguntas desde la perspectiva psicoanalítica.

Para empezar, existen circunstancias sociológicas que determinan de alguna manera la elección de pareja. La estrecha dependencia afectiva y cultural con relación al medio de origen que deja a algunos jóvenes a merced de sus familias de origen y de las normas sociales coercitivas.

De alguna manera, estos jóvenes sometidos a un medio, cuyas normas son muy compulsivas, corresponden bastante bien a las descripciones de los sociólogos, que han insistido sobre la homogamia geográfica y sociocultural , (Homogamia=valores semejantes de las familias; Heterogamia, distintos). El encuentro de su pareja es difícil y sólo es tolerado en condiciones raras, muy limitadas. Los que no estén preparados desde su infancia para expresar sus necesidades, deseos y temores, van mal avenidos a una relación de pareja estable. De aquí se deriva con frecuencia que se vean acogidos y por ende dependientes de la familia de origen.

Las normas morales rígidas empujan muchas veces a relaciones sexuales prematuras y el descuido les impone una obligación de casamiento. Esto es sociológico y estadístico, tiene excepciones y es poco explicativo para entender la infidelidad.

Ahora existe una mayor tolerancia, se van al antro, salen fuera con los novios y cuentan muchas veces con información distorsionada sobre el sexo, muchas veces sólo de sitios de pornografía. Pero esto no los prepara para la vida en pareja. Se dan estos dos extremos en la sociedad en que vivimos. Pero esto podría considerarse anecdótico o estadístico, lo importante es lo que hay detrás de la elección de pareja. El momento de la decisión mutua, cuando aparece el “nosotros” en lugar del yo. En otras palabras, hay que empezar a ver la expectativa inconsciente implícita en la elección de pareja.

En primer lugar, encontramos que la elección de pareja está referida a las imágenes parentales. Escogemos inconscientemente una pareja que de alguna manera refleje algún rasgo de algunos de nuestros padres.

El análisis de casos en la clínica, da cuenta de muchos pacientes en los que predomina el valor erógeno de la pulsión masoquista. Despiertan en el compañero pulsiones reprimidas. Por ejemplo, escogen a una pareja en oposición a un padre alcohólico, pero inconscientemente le formulan demandas que a la postre satisfacen con el alcoholismo no presente conscientemente en la elección de pareja. Para dejarlo más claro, buscan inconscientemente que su pareja sea alcohólico, como su padre.

Otros casos de la clínica se refieren a la bisexualidad psíquica. La imagen del padre del mismo sexo que representa disposiciones homosexuales latentes, relaciones que llegaron a repetir el modelo sadomasoquista paterno.

Hay casos en que el hombre elige características parentales protectoras en su mujer, sustitutivas del padre. La atracción inconsciente por una mujer protectora, que sustituye la ausencia de un padre protector en la infancia. La infidelidad puede presentarse con personas del mismo sexo.

Se presentan casos en la clínica que, al momento de la elección de pareja, el elemento más importante corresponde a la defensa contra la pulsión parcial aislada. Es decir, utiliza a su compañero para protegerse mejor de sus deseos edípicos no superados. No se da la separación del hombre con respecto a su madre, ésta sigue dominando la relación con el hijo y éste no puede separarse de la madre. Con frecuencia se llega a la infidelidad como respuesta compulsiva contra la madre, representada en la esposa, que ocupa un plano secundario, como salida a un deseo incestuoso reprimido.

En la clínica se observa que una pareja acude a consulta en virtud de una disfunción sexual atribuida a uno de los integrantes y es presentada por ambos como un hecho que afecta a uno solo de los dos. Los dos se convencen de que los problemas sexuales son sólo de uno, pero en la realidad se da un entrecruzamiento de los mecanismos recíprocos. Al principio uno de los dos mantenía latentes sus síntomas gracias a la elección de su pareja. Es esta debilidad común en este plano la que los atrajo, con la necesidad de parte de un miembro de la pareja de elegir a alguien más débil, para poder ocultar inconscientemente su propia debilidad sexual.

Un engranaje inicial ya muy organizado puede descubrirse al principio o mucho más tarde, pero no por eso está menos presente en la elección de pareja. En las crisis, una salida frecuente es la infidelidad, para demostrarse a si mismo la potencia sexual, reprimida en la relación de pareja.

Existe una amplia gama de mecanismos psíquicos inconscientes, como los descritos antes, que hacen sumamente complejo el asunto de la fidelidad en la pareja humana. ¿Hasta qué extremo pueden exigir el amor y el matrimonio que yo me entregue a mi pareja y hasta qué grado puedo continuar siendo yo mismo en una relación de pareja? ¿Hasta qué punto debemos limitarnos mutuamente y hasta dónde podemos fundirnos el uno con el otro?

¿Hasta qué extremo tengo opción a que mi pareja me cuide como una madre, para hacerlo, como una contraprestación equivalente y hasta dónde puedo y debo convertirme en salvador y ayuda de mi pareja y ser para él o ella como una madre que le ofrece todo inagotablemente? Existen casos, como Malcolm Lawry, abandonado al cuidado de sirvientes que siempre deseó a su madre y buscó en sus parejas a la madre deseada, si su pareja no respondía a esta demanda, pues buscó a otra que sí lo hiciera, esto obviamente iba más allá de la simple voluntad para cumplir con la norma o el deseo de una promesa.

¿Hasta qué punto, en la relación de pareja, puedo ser yo el jefe autónomo al que debe someterse pasivamente el compañero o compañera y hasta dónde puede uno entregarse a la dependencia del otro sin que éste abuse? ¿Tengo yo un derecho justificado a poseer al otro cónyuge totalmente y a controlar todos sus actos y pensamientos o debo concederle su campo propio de autonomía?

Se trata de una delimitación mutua y afirmación propia que, en muchos casos llega a una lucha por el poder en la relación. En algunos casos se presentan respuestas relacionadas con el sadismo-masoquismo en las parejas, sin límites claros a qué atenerse, como en la película “ La guerra de los Roses”.

Otras veces el mecanismo interno se plantea de la siguiente manera: “Yo puedo ser tan activo, tan autónomo y tan fuerte en esta relación, porque tú eres tan dependiente, pasivo y dócil. Y Al revés.

La resistencia común de los consortes se dirige a que no se permita poner a discusión la idea de que la relación se desharía si ambos se comportan con libertad y autonomía. La lucha por el poder, el sadomasoquismo y el juego de celos-infidelidad, sirven a la pareja como efecto final para asegurar la mutua unión y seguir relacionados el uno con el otro.

Muchas veces la introducción de un tercero en la relación da paso a una estabilidad que no existía antes. Esto puede representar alianza contra un tercero, ser amortiguador y vínculo de unión, llegando incluso a los triángulos amorosos, como factor de cohesión de la pareja.

La fidelidad o infidelidad en la pareja es un asunto sumamente complejo como para atenderse con coaching o terapias que no se adentren en el inconsciente. La infidelidad es sólo una de las salidas posibles a los conflictos que se generan en el transcurso de las crisis de la pareja y las crisis son múltiples, complejas y dolorosas como la vida misma.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

2 Comentarios en “ La fidelidad en la pareja: ¿una ilusión?”

  1. Edmundo González Llaca dice:

    Felicidades Gregorio, una de las causas del alejamiento de la gente a los editorialistas es que abordan temas que no resultan de su interés más íntimo. Tú tratas un tema fundamental en las relaciones de pareja, más aún ahora que pronto invade el tedio a la relación amorosa. Por algo Leonardo Da Vinci afirmaba que el amor es privilegio de la gente inteligente y con imaginación. Felicidades.

  2. Gregorio Morales Avilés dice:

    Muchas gracias Edmundo. Si, tienes razón, es un asunto que cala duro cuando, a veces, uno mismo demanda la infidelidad de la pareja. Existe mucho sadomasoquismo en las relaciones de pareja. Como si gozáramos sufrir.
    Un abrazo.

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