La época del voto en cascada ya no existe

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 voto en nulo

La complacencia de Andrés Manuel López, le hace pensar que ya ganó la elección que no se ha dado, de ahí que pida el voto para sus candidatos a los cargos de senadores y diputados, con el propósito de “de-formar” un gobierno autoritario que le permita hacer lo que quiera en el ámbito legislativo, cumplir sus caprichos por medio de actos arbitrarios que lo lleven a lo que él tanto critica, a integrar un presidencialismo a “ul-tranza”;

el populismo en su máxima expresión que no le permita a los mexicanos integrarse a la globalización; esa visión añeja del gobierno “socialista” que ha mostrado a plenitud su ineficiencia, siendo un fracaso total en los estados en que intentaron implantarlo, cayendo en picada esos gobiernos en acciones de supresión de derechos fundamentales para imponer los regímenes populistas aplastantes, enseñoreándose el fascismo. Eso es lo que pretende López Obrador, por eso pide a sus seguidores el voto en cascada en favor de Morena.

Es un mito la “ola” de Morena. El fenómeno que se está dando con el “secuestro” de candidatos de todos los partidos a su movimiento, es buscar la simpatía hacia el candidato, no hacia el partido de Andrés Manuel; aprovechándose del hartazgo de muchos ciudadanos generado por los abusos e ineptitudes de gobiernos tanto del PRI, como del PAN y PRD. La ilusión le hace perder la noción de la realidad a López Obrador. No habrá votación en cascada en su favor. La sociedad mexicana sabe de la trampa que ha puesto para alcanzar la plenitud de su populismo. Las encuestas sesgadas le hacen perder el piso y en cualquier momento puede caer, experiencias que ya ha sufrido en otras ocasiones. Hoy sucede el mismo fenómeno social, como aquella ocasión con la desgastada frase del “cambio” implementada por Vicente Fox; cambio que nunca llegó, pero le hizo ganar la presidencia a un verdadero inepto, a grado tal que entre sus locuras inventó una nueva forma de gobernar por medio de la “pareja presidencial”, dándole poder omnímodo a su esposa, dejando de ser la “primera dama” para convertirse en la “presidenta de facto”, que se enriqueció a la sombra del poder presidencial. Algo parecido está repitiéndose, ahora con la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Muller –de raíces alemanas-, activista de la desenfrenada izquierda quien siendo una total desconocida ya ocupa espacios en los medios de comunicación con sus ocurrencias, como la seña de “mentada de madre”; pensaban muchos habían desaparecido los “virus” contagiosos de la teoría comunista; pero no, ahí estuvo incubándose, ha seguido desde el movimiento del 68 y hoy renace con “furia” por medio de extremistas izquierdosos como el gringo John Mill Ackerman Rose, naturalizado mexicano; otro activista de origen español, Francisco Ignacio Taibo II Mahojo; qué decir de los desenfrenados y resentidos de Layda Sánsores San Román, quien abandonó furibunda las filas del PRI, cuando le negaron la candidatura al gobierno del Estado de Campeche o José Gerardo Fernández Noroña, amante de la desobediencia civil como forma de enfrentar al gobierno; el profesor de “las ligas”, René Bejarano y su esposa Dolores Padierna, quienes han manejado una red de corrupción en la CDMX; estas “fichas”, entre muchos otros son el equipo formado por López Obrador. En manos de esta clase política resentida, colérica, rabiosa y violenta podría quedar el próximo gobierno; Amlo quiere todo, de ahí que suplica los votos en “cascada” para su movimiento transformador.

Las “simpatías” hacia López Obrador y su movimiento no son por su inteligencia o excelentes ideas transformadoras para hacer un gobierno eficiente y eficaz, no; se deben fundamentalmente a los ofrecimientos que hace de “regalar dinero” a cualesquiera que no haga nada, que no trabaje, que no estudie, que no produzca, que no se esfuerce, que no luche por México, que no pague impuestos; a esos pretende mantener con dinero público, de ahí que se ha ganado las “simpatías” de millones de mexicanos improductivos a los que considera víctimas del sistema; Andrés Manuel, pretende crear literalmente un ejército humano superior a las fuerzas armadas mexicanas, dispuestas a luchar por su causa con tal de recibir dinero por no hacer nada. Ello se fortalece con el hartazgo de la corrupción e impunidad que impera por doquier, no solo en la clase gobernante.

Sin embargo, son muchos más los que no están de acuerdo con estas políticas “sociales”, esos darán el revés electoral, no votarán en cascada, no tendrá los votos necesarios para imponer un gobierno autoritario, en el supuesto de ganar la presidencia. Esto lo vemos y vivimos en Querétaro, como simple ejemplo; hay candidatos que “arropa” la coalición “Juntos Haremos Historia”, pero no están con Morena, están con el candidato o candidata; ellos son los fuertes, no el movimiento de Andrés Manuel, por eso no tendrá los votos en cascada que ansiosamente espera recibir y ya canta victoria que tal vez por tercera ocasión no le vuelva a llegar de ahí que algunos de sus más fervientes y obtusos seguidores anticipen el “fraude electoral” ante la impotencia de ver venir la derrota en las urnas. La ilusión en toda su expresión.

A López Obrador le gusta abrir frentes de combate y debate innecesarios como improductivos, eso le resta fuerza y popularidad; como el asunto del nuevo aeropuerto, el regreso de los privilegios a profesores acostumbrados a manejar el presupuesto y la política de la educación; el de la señora Nestora Salgado García, que está bajo proceso y sus expedientes “in jure” relacionados con delitos de secuestro, homicidio y otros; qué necedad de hacerla candidata plurinominal al Senado de la República. Andrés Manuel, sigue siendo el mejor artífice de sus derrotas electorales. Aunque muchos “canten victoria” de manera anticipada basados en los resultados de las encuestas, la elección será la verdadera encuesta y los mexicanos no son tontos, saben de las tropelías que podrían suceder de darle todo el poder a López Obrador y su perverso equipo que dice haber formado, muchos de los cuales recientemente dejaron muy resentidos las filas de los partidos a los que tanto odian o critican aquellos que pretenden darle el voto; ese electorado sabe del engaño de que están siendo objeto; la supuesta “mafia del poder”, como el Caballo de Troya, ya se encuentra en el interior de sus filas, ahí estás Tatiana Clouthier Carrillo, Gabriela Cuevas, entre muchos otros. El electorado no responderá como esperan los artífices de las mentiras y el voto en cascada nunca vendrá. Vamos ni las coaliciones electorales del PRI ni del PAN, recibirá ese favor al que tanto estuvieron acostumbrados; la desbandada de militantes en la búsqueda del poder por el poder ha sido como nunca. Basta ver el padrón de militantes de Morena y no tiene ni una tercera parte del apoyo que dice recibirá el día de la elección. El timo de candidatos que apenas ayer eran de otros partidos, hoy representan a la coalición electoral “Juntos Haremos Historia”. Los mexicanos están hartos de tanto embuste y López Obrador ha abusado de la trama reivindicatoria: “todo aquel que me siga, será perdonado”; más bien parece una secta que un movimiento político y esas no son toleradas por el embuste mismo, mucho menos si son producto de la maquinada mentira solo por alcanzar el poder ¡No habrá votos en cascada!

Héctor Parra Rodríguez

 










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