La donación de órganos

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Hace un año el Senado de la República aprobó la modificación a la Ley de Salud, con un pecado de origen: La donación automática de órganos, si no se diera una negativa previa de parte de un adulto. Se referían los legisladores al cuerpo como una “cosa” de la que se puede disponer por una ley.

En efecto, la muerte no es un hecho exclusivamente individual es un hecho social que convoca a los miembros de un grupo humano. A los legisladores se les olvidó leer a Émile Durkheim, a Freud y a miles de antropólogos, psicoanalistas, sociólogos y filósofos que nos hablan de la simbolización del cuerpo humano.

La decisión de un adulto de donar órganos sí se puede entender como un acto altruista, pero la apropiación de parte del estado del cuerpo de un adulto que no se negó previamente a donar sus órganos, se enfrentará a las familias. Ésta es la tesis del Centro Nacional de Transplantes (CENATRA), del ISSSTE, de la Sociedad de Transplantes de América Latina y el Caribe y del Colegio Mexicano de Medicina Crítica.

La Ley niega una simbolización milenaria del cuerpo. El cuerpo humano es mucho más que los órganos que lo integran. Por eso los ritos funerarios de todas las culturas, porque el cuerpo simboliza a la persona. El símbolo trasciende lo real del cuerpo. Sólo así se pueden explicar los ritos funerarios, los mausoleos, las diversas manifestaciones artísticas relacionadas con el cuerpo que una vez tuvo vida y constituyó una persona. No somos dos entidades: cuerpo y alma, sino una sola persona, o mejor, un solo sujeto. Repugna por ello la idea propuesta de utilizar cadáveres humanos para hacer compostas y las aberraciones de los nazis de utilizar partes de los cuerpos de los campos de concentración para la industria. Esa visión se encuentra en la mente de los torturadores, estos dejan de ver al otro como persona, lo ven como cosa, por tanto, no importa el dolor del otro, ni la vida.

Hacer operativa la ley aprobada por el Senado es un problema real al que se enfrentan las autoridades. Si la familia se opone, ¿Se hará uso de la fuerza?

Esta ley incentiva la práctica de la donación. Se precisa que la donación de órganos, tejidos, células y cadáveres, consiste en el consentimiento presunto o expreso de la persona mayor de edad para que, en vida o después de su muerte, su cuerpo o cualquiera de sus componentes se utilicen para trasplantes.

El escrito por el que la persona exprese no ser donador, podrá ser privado o público, y deberá estar firmado por éste, o bien, la negativa expresa podrá constar en alguno de los documentos públicos o medios electrónicos, que para este propósito determine la Secretaria de Salud en coordinación con otras autoridades competentes.

Las comisiones dictaminadoras también precisaron que el consentimiento tendrá́ las siguientes restricciones respecto de las personas que a continuación se indican: El presunto o expreso otorgado por menores de edad, incapaces o por personas que por cualquier circunstancia se encuentren impedidas para expresarlo libremente, no será́ valido.

Así como el expreso otorgado por una mujer embarazada solo será admisible si el receptor estuviere en peligro de muerte y siempre que no implique riesgo para la salud de la mujer o del producto de la concepción.

En el caso del Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA) y los centros estatales de trasplantes harán constar el mérito y altruismo del donador y de su familia, para lo cual deberá garantizar que ni el receptor de un trasplante o su familia conozcan la identidad del donante ni que los familiares del donante conozcan la identidad del receptor.

DATOS:

En México, más de 21 mil personas están registradas en espera de un órgano o tejido para trasplante; 326 de ellas necesitan un trasplante hepático para continuar con vida. Desafortunadamente, de acuerdo con cifras del Centro Nacional de Trasplantes, solo se realizan cerca de 180 de estos procedimientos cada año.

Según el Boletín Estadístico Informativo del Centro Nacional de Transplantes (CENATRA), en 2016, las personas que esperan donaciones de órganos:

De riñón: 12 477 (61%)

Córnea: 7486 ( 37%)

Hígado 1.8%, corazón 0.2%, otros 0.1%.

Las autoridades están obligadas a redoblar la supervisión y control de la donación de órganos con la participación de la sociedad, ya que es un asunto donde puede filtrarse la corrupción fácilmente. Por ejemplo, en el mercado negro de órganos, se llegan a vender riñones a 4 millones de pesos, existe también un mercado negro internacional, ya que se trata de un órgano con mucha demanda porque es uno de los más afectados por el consumo de cocaína y otros enervantes. El consumo de cocaína facilita una severa afectación vascular especialmente constatada a nivel de sistema nervioso, corazón, hígado y riñón.

Las anfetaminas que incluyen metanfetamina y Adderall, están asociadas con rabdomiolisis, un desgaste del tejido muscular el cual inunda los riñones de toxinas. Los riñones a menudo son incapaces de procesar todas estas toxinas y dejan de funcionar.

La lista de espera de donación de riñón creció tres veces de 2007 a 2017.

La demanda de riñones es muy diferente en cada entidad, mientras en la Ciudad de México se solicitan 5 575, en Querétaro sólo 61 (Fuente: Boletín Estadístico Informativo No. 2 de CANATRA, 2016). Esta situación es particularmente ALARMANTE porque existe una diferencia importante entre los donantes fallecidos (844) y vivos (2126).

Hay que reconocer el mérito de la donación altruista, pero hay que tener mucho cuidado con esa visión que considera al cuerpo como una cosa separada, ajena al sujeto, porque es erróneo y peligroso para la vida misma.










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