La crisis en el Golfo Pérsico. Un riesgo mundial.

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Tener un presidente ignorante, bravucón y temerario al frente de una potencia como Estados Unidos es un peligro para la paz mundial, no sólo pone en riesgo a los ciudadanos de su propio país, sino a los de todo el mundo. El rompimiento unilateral del pacto nuclear con Irán ha sido un desatino por el lado en que se le vea.

Por un lado, encontramos una Europa indolente y dividida, que no acierta a encontrar por si sola las medidas adecuadas y eficaces para sostener el acuerdo nuclear con Teherán. Las instituciones europeas tuvieron un papel trascendental en el proceso de paz iniciado en la conferencia de Madrid en 1991 y luego en Oslo en 1993. Les llevó a los europeos diez años de negociaciones e iniciativas para lograr el acuerdo con Irán al que se sumó Obama en 2015, un acuerdo multilateral sancionado por la comunidad internacional, que había logrado levantar las sanciones estadounidenses y reactivar los intercambios económicos de Irán con Europa y Estados Unidos. Un enfoque de ganar-ganar que estaba rindiendo frutos.

La decisión de Trump de romper este pacto sólo porque fue firmado por Obama es ante todo una derrota para los valores y métodos multilaterales característicos de las instituciones europeas. El golpe trumpeano no fue solo contra Irán, sino principalmente contra Europa, el unilateralismo y la extraterritorialidad estadounidense contra el multilateralismo y las organizaciones internacionales, porque la ONU y la UE están involucradas en la firma del pacto.

El Brexit ha llevado a Gran Bretaña no sólo a separarse de la Unión Europea, sino a plegarse mucho más a Estados Unidos. La intercepción del buque iraní en Gibraltar tiene consecuencias en el recrudecimiento de la crisis y su impacto en los riesgos de que una catástrofe incendie el estrecho de Ormuz. Irán responde a la escalada de la tensión con medidas de defensa, que si se llega a una presión insostenible puede estallar el conflicto bélico.

Los juegos de guerra en que se han involucrado Gran Bretaña, Arabia Saudita, Israel, Iraq, los Emiratos Árabes, Omán, Qatar y por otro lado Irán, Rusia, India y China no presagian buenos augurios. Nadie puede estar seguro de lo que puede hacer el país persa ante una agresión armada. Cuenta con mísiles rusos de última generación para repeler ataques, pero también con mísiles de hechura propia para atacar. ¿Quién puede asegurar que no haya comprado o ensamblado más de alguna bomba atómica, independientemente que sea a través del enriquecimiento de uranio por sus propias centrifugadoras? Muchos países podrían poner un arma nuclear a la disposición de Irán: Paquistán, India, Corea del Norte, China o Rusia o el mercado negro de armas. No se sabe.

La capacidad misilística iraní puede alcanzar no sólo a los vecinos árabes del medio Oriente sino, principalmente, a Israel. Este país presiona a Estados Unidos para acciones armadas contra Irán y ha amenazado con ataques preventivos para destruir las instalaciones nucleares iraníes. Ahora estamos en una situación muy distinta que cuando destruyó las instalaciones atómicas iraquíes, Irán no es Iraq. Los SS300 y SS400 rusos han probado su eficacia y hasta ahora no existe poder que los sobrepase. Irán cuenta con estas armas.

Lo que no ven los halcones de Trump son las capacidades reales de Irán, su ubicación estratégica, su historia y orgullo nacional, el papel que desempeña de gozne entre oriente y occidente, su importancia para India, Rusia y China y también para Europa y su desesperación por sobrevivir.

La irresponsabilidad del actual círculo rojo estadounidense es inaudita por su arrogancia e ignorancia en la toma de decisiones. La irracionalidad puede llevar a una catástrofe no sólo de Irán, sino mundial. Los que deben estar llenos de pánico por esta escalada de tensión son los ciudadanos de Israel, de Arabia, de Londres, además de los de Irán y sus vecinos, el efecto de una sola bomba no se compara con los esfuerzos mediocres por detener la escalada de Trump.

Si existe la posibilidad de que se arroje una sola bomba atómica, el daño es para todo el mundo. Por ello, la comunidad de naciones debe alzar la voz mucho más fuerte de lo que lo está haciendo ahora, principalmente Europa, porque el riesgo de no hacerlo es mucho más alto de lo que se piensa. La irresponsabilidad con que se está manejando este conflicto sobrepasa con mucho el botón atómico que Trump dice tener, es el futuro de la humanidad tal como la conocemos ahora lo que está en juego. El pánico es que siga un tonto arrogante sentado en la silla presidencial de Estados Unidos con un botón nuclear al lado. Es capaz de desatar una guerra para reelegirse, y las consecuencias las cargaría no sólo Estados Unidos, sino un gran número de personas y países inocentes.










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