La crisis del sexo

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 eros_erotismo o pornografia
Tanatos, la muerte, nos rodea, estamos infiltrados de ella, su más clara expresión es la violencia, pero hay otros síntomas de muerte: las prisas, el miedo, la rutina, la insensibilidad. El sexo se ha convertido en un instrumento para salir de este fangoso atolladero. Lo que ha producido una extraña contradicción, por una parte, pareciera que la sexualidad es el gran descubrimiento de los últimos siglos, el eje que orienta la mayor preocupación de la humanidad. Por la otra, y como resultado de este empacho de lujuria, no hay empresas más florecientes que las de la pornografía, las drogas y los afrodisiacos. Pruebas claras de que el deseo se está marchitando y se recurre a todo, antes de lo que está al alcance de nuestra propia imaginación. Los amantes están tensos, aburridos, inseguros, somnolientos; obsesionados por la culminación del acto sexual. El sexo no se está viviendo de manera plena, optimista, risueña, satisfecha. La crisis del sexo es la crisis del erotismo.









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