La complicidad.

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El distinguido galeno queretano, Francisco Alcocer, fue maestro de psicología de mi generación en ya lejanos días. Fiel a su saber médico apoyó su magisterio en un libro escrito por Ramón de la Fuente Muñiz, “Psicología Médica”. Mucho aprendí de él: los caracteres, los padecimientos psicosomáticos, las patologías mentales. Pero más que eso, despertó la curiosidad de seguir explorando los laberintos del alma, que me llevaron Sigmund Freud, Karl Jung, Alfred Adler, Wilhem Reich, Igor Caruso… Siempre estaré agradecido con mi maestro, hombre sabio y discreto.

Por coincidencia, el Dr. Juan Ramón de la Fuente, hijo de Don Ramón, ejerció la rectoría de la UNAM en aquellos años en los que cursé mis estudios de Doctorado. Y fue él mismo quien firmó mi título. Mi simpatía estuvo con él. Y creció cuando tiempo después leí “La sociedad dolida, el malestar ciudadano” que reúne ensayos sobre el hartazgo social, la imaginación depredadora de los charlatanes, la destrucción planetaria, el populismo… Y advertí en su pensar el discurso de un universitario lúcido e independiente. Por eso me extrañó que, sin mucho considerarlo, aceptara la invitación del presidente López Obrador para representar a México en la ONU. Que como psiquiatra no se percató que así se vinculaba con un personaje violento, compulsivo, no apto para gobernar a un país de gran complejidad. Y después de medio año de gobierno, ¿no ha meditado sobre ese vendaval de decisiones erráticas, que han frenado el desarrollo como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, a cambio de dos megaproyectos nada recomendables y un río de dádivas clientelares, que lastiman a la población más vulnerable, mujeres y niños? ¿O por estar encumbrado prefiere ‘hacerse de la vista gorda’? Sigo pensando que es una persona decente, dueño de un mínimo pudor moral. Pero de mantenerse en silencio, solo puedo sentenciar, en lo íntimo de mí, que es un cómplice de un supuesto ‘nuevo régimen’, larva de una dictadura, que lo usa como ornato, como esos collares de flores que adornan a veces el cuello del tabasqueño.

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Sufragio efectivo, no reelección. Respeto a la división de poderes. Sí a la vida y a la libertad de expresión.










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