La censura universal

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Todavía amodorrado, después de haber sido despertado por el insistente timbre de mi celular los primeros minutos de la madrugada del lunes 29 de mayo, recibí una retahíla de datos incomprensibles en un primer momento: “Entre gitanos no nos leemos las manos. Lo que publicaste en Facebook es una difamación. Además, acuérdate que en El Universal también colabora Víctor López Jaramillo, el rector de la UAQ, otros universitarios y sabemos que tú estás en Radio UAQ”. En segundos mi ritmo cardiaco se alteró y mi corazón pasó a la fase del taka taka.

La voz de quien me llenaba de reproches, amenazas y peticiones era grave, masculina. Como en las llamadas de extorsión, en las que no te dan tiempo ni de respirar. En algún momento quien hablaba se identificó como José o Juan Antonio Gurrea de El Universal, no entendí bien debido a que el sueño del que fui arrancado, estaba colgado en mis pestañas.

Con dificultades intenté armar una defensa, en lo que mi adormilado cerebro se ponían al corriente de lo que estaba ocurriendo en mi entorno, que percibí como una situación de riesgo. Instintiva y discretamente me asomé por la ventana que da a la calle para ver si quien llamaba pudiera estar afuera, pero no, el lugar estaba en calma, sólo el ladrido agudo del perro de mi vecina se escuchaba de vez en cuando, como siempre.

Lo primero que alcancé a balbucear fue una pregunta, únicamente para tratar de hacer tiempo y acabar de comprender la situación en la que me encontraba “¿Qué quieres que haga?”, la respuesta fue inmediata, contundente, con la voz ya un poco elevada de tono, imperativa “Ya te dije que lo que posteaste en Facebook es una vil calumnia y quiero que lo borres”.

Hasta ese momento de la llamada, cuando no había transcurrido ni un minuto, mi cerebro hizo click y recordé que dos días antes, la noche del 27 de mayo publiqué en mi muro de Facebook lo que seguramente molestaba a quien interrumpía mi sueño y que transcribo tal cual: “De la censura en El Universal y cosas peores”. El columnista Fernando Corzantes denunció en su muro de Facebook que su colaboración “Bienvenidos a la pesadilla” (27 mayo 2017), le fueron censuradas en el Universal Querétaro las siguientes líneas en las que hacía alusión al mandatario panista de Querétaro: “El 1 de octubre de 2015, las palabras del gobernador Francisco Domínguez se mostraron proféticas, cuando señaló que “No cabe duda: La historia de Querétaro es también la historia de México. Así será, también, la historia del futuro”. Aunque los ciudadanos de a pie intuíamos que al gobernador no se le podía tocar ni con el pétalo de una rosa en los periódicos, ahora el Universal Querétaro, nos muestra de manera descarnada el férreo control que el gobierno ejerce sobre la prensa.

Hace dos días que el Fiscal de Querétaro, Alejandro Echeverría Cornejo declaró que en Querétaro existe la plena libertad de expresión”.

Esta opinión en mi muro de Facebook era la que estaba causando que la gente de El Universal irrumpiera en mi intimidad, de entrar en el lugar más sagrado de cualquier persona. Atiné a decir a mi interlocutor que yo únicamente había retomado lo que Fernando Corzantes había denunciado como censura de El Universal en su muro de Facebook. Contestó que ya había hablado con Corzantes que con él no había ningún problema que ya se le había explicado que se le recortó su texto porque se había excedido de caracteres.

José o Juan Antonio Gurrea dio por finalizada la llamada. Colgó y yo, aunque regresé a la cama ya no pude conciliar el sueño y tuve que esperar cinco horas más, hasta que diera la hora en la que normalmente me levanto por las mañanas.

Cuando pensé que el exabrupto habría pasado, al día siguiente, el martes 30 de mayo la presión y las amenazas por parte del mismo emisario de El Universal continuaron, ahora por Whatsapp a las 16:42 horas: “Ahí está tu “censura” (con el enlace del texto de Corzantes publicado sin censura en El Universal), “cómo te encanta calumniar, caramba” “Ya checaste el face de Corzantes??” (Corzantes borró de su muro la denuncia de censura) “Y el like que te dio?” (Corzantes borró también un “me gusta” en mi muro de Facebook).

Como no quise entrar en ninguna polémica con quien me agredía, únicamente pregunté “Ahhh, hola, me recuerdas tu nombre?” a lo que respondió, varias horas después, a las 11:05 de la noche: “No importa el nombre” “importan los hechos” “Ya checaste el face de Corzantes??” “Y el like que te dio?” “Ya no tienes argumentos para calumniar” “Ahí está tu censura” (otra vez con el enlace del texto de Corzantes publicado sin censura en El Universal) “Ahí está el artículo completo”.

Por supuesto que no he borrado de mi muro de Facebook lo que Fernando Corzantes denunció por el mismo medio como censura y, adelantándome a que él tal vez si lo quitara, hice una captura de imagen de su muro (que después borró). También tengo el número de celular desde el que me marcó José o Juan Antonio Gurrea.

Obviamente no borré de mi muro de Facebook la denuncia por censura y comenté la situación con uno de mis amigos, quien me recomendó que acudiera al Mecanismo de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación, puesto que era evidente la amenaza en mi contra, así como la irrupción de la intimidad de mi persona.

Y ya que hablamos de empresas periodísticas, cabe agregar un texto publicado por Julio Figueroa en Facebook (¿en dónde más?) el 2 de junio de 2017: “Al principio de esta semana se publicaron 8 planas de publicidad del gobierno de FDS en El Universal Q, medio donde colabora como articulista el maestro Juan José Arreola, y esa publicidad no llegó a los otros medios como Plaza de Armas, por ejemplo. ¿Cómo se puede interpretar este hecho? ¿Qué significa, Juan José Arreola de Dios?”.

 










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