La Caja Negra: OMETEOCATL ¡QUÉ ASÍ SEA!

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Pues se cumplió la voluntad de los Dioses, como que no, ¡me canso ganso! y el 1° de este diciembre, a huehuenche, los Congresistas por un lado y los Chamanes por otro, ungieron al nuevo Tlatoani, Andrés Manuel López Obrador, que reúne al menos dos de las acepciones de dicho reconocimiento: gobernante y orador. El que mucho habla, poco escucha, ¿será?

Infiero de la nada que fui uno de los pocos que escucharon de punta a punta ambos discursos. El de la Cámara duró 1:20 horas y el del Zócalo 1:35 horas o por ahí. El contenido de ambos fue similar y de algún modo un resumen de sus propuestas en campaña. Atento a lo que decía en la explanada del Zócalo me pareció un encantador de serpientes.

Confieso que yo estaba encandilado con los 100 puntos que desgranó como mazorca de maíz y que marcan su programa de gobierno. Me sentí además de atrapado, ojiabierto y asombrado por tal espectáculo, era como mirar a un mago sacando del sombrero una infinidad de pañuelos de colores, de albas palomas y promiscuos conejos. Antes he visto magos y reconozco haber sido impresionado por dos o tres trucos desconcertantes, ¡pero 100! No, imposible, ni Mandrake, simplemente no puedo creerlo. El que mucho abarca, poco aprieta, ¿puede ser?

Cerca de las 8 p.m., apague el televisor y en automático el encanto volvióse desencanto. No es posible ofrecer tanto en muy poco tiempo. Vuelto a la realidad de que varios de sus 100 puntos implican un alto costo, me pregunté lo que muchos, ¿de dónde va sacar el dinero? ¿por qué asegura que el país está quebrado? ¿dónde está el truco?

Partiendo de que el Presupuesto para 2019 será de 5.3 billones de pesos y que un 85% ya está comprometido (gasto en salud, pago de intereses, educación y defensa entre otros, así como sueldos de maestros, militares, burócratas, etc.), sólo quedará un 15%, insuficiente para repetir el milagro de los cinco panes y dos peces que Jesús multiplicó para dar de comer a 5000 hombres.

Por tanto se debe entender que la millonada para duplicar las pensiones, asignar un sueldo a los jóvenes y repartir becas a montón, no será magia o milagro ni saldrá reduciendo dichos rubros o aumentando la deuda pública, si no reordenando el gasto que ya existe mediante la cancelación de programas sociales inoperantes y que son muchos y desordenados y fuente de corrupción (sedesol, inaes, fonart, indesol, conadis, inapam, injuve, liconsa, diconsa, etc), a fin de recuperar esos recursos y reasignarlos de manera eficiente y ordenada. Del mismo cuero salen las correas, ¡claro que sí!

¿El país quebrado? Si lo evaluamos desde la cuenta del sector privado, la respuesta es no. En todo caso la cuenta que está quebrada es la del Gobierno, ya que sus pasivos son mucho más grandes que sus activos. A grosso modo el gobierno arrastra deudas impagables a corto plazo como el ipab, la deuda titulada, el monto de las pensiones que hoy puede equivaler a más de dos veces el PIB y que considerando esto la deuda que mencionó el Presidente Lopez Obrador de 10 billones de pesos puede, fácilmente, llegar a 17 billones.

En teoría pagaría el gobierno estos pasivos con sus activos. ¿Cuáles son? Acaso el Palacio de Bellas Artes, la Pirámide de Chichen Itza, algunas carreteras y presas, etc, que no se sabe cuánto valen ni quién las compraría. Eso sin contar que son bienes de la Nación y no del gobierno. Pero si miramos la subcuenta del flujo financiero, la cosa cambia y si alcanza para el día a día y si se se aplican los ajustes anunciados a la forma en que se ejerce el gasto, a la disciplina y a la austeridad, el gobierno podrá cumplir con sus objetivos y promesas de corto y largo plazo.

Los 5.3 billones mencionados son el producto de impuestos, remesas e ingresos petroleros entre otros ingresos de los que, decíamos, queda un remanente para inversión de un 15%, que es poco para impulsar el crecimiento económico del país y que representa más o menos 500 mil millones de pesos. Sin embargo, los asesores del Presidente consideran que pueden rescatarse del gasto público actual, para destinarse a la inversión, otros 500 mil millones reduciendo sueldos y gastos excesivos del aparato burocrático, observando además, que este monto se aplicará a inversiones de largo plazo ya que serán recursos que por su volumen no se pueden ejercer en un solo año.

Ejemplo de esto son los casos de los trenes maya y del istmo al igual que la refinería de Dos Bocas en Tabasco. Hechas estas cuentas se develó el truco y me regresó el optimismo. ¡Ometeocatl!, ¡qué así sea!

Rendijas
1. La CDMX, el sábado, no estaba despejada si no empejada
2. Maloso, el que puso a Noroña a recibir a Peña Nieto
3. Acierto, mostrar al otro México, al olvidado, al recibir de ellos el Bastón de Mando.

 










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