La Caja Negra. Fulminado por la Letra

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POR Carlos Ricalde | Álvaro Ancona, escritor, periodista, publicista y, sobre todo, leal amigo con el que hemos compartido no pocas batallas y ganado algunas, conduce e impulsa un nuevo programa cultural, de los pocos que existen en los medios electrónicos de México, el cual consiste en presentar a un escritor y conversar con él sobre sus libros y su visión acerca de la literatura universal, sin atajos ni cortapisas, libre y recreativo. Dicho proyecto se transmite todos los jueves a las 16:00 a través de SDP Noticias y por nombre lleva un sugestivo y retador título: Fulminado por la Letra.

Lo invito a usted, apreciado Lector, a que atisbe por la ventana de su Tablet el grato ambiente (escenografía dicen los que saben) en el que Álvaro desgrana sus charlas, mismas que, sutilmente, convierte en entrevistas conduciendo a su invitado en turno, hasta ahora distinguidos y profusos escritores mexicanos, a que expongan las incidencias y, por supuesto, la esencia de sus obras.

Tan necesaria como ardua, es la tarea que emprende este escritor y lector de peso completo (yo tengo al menos 5 libros de él), misma que sin desmayo, se ha empeñado en consolidar para bien de nuestro enriquecimiento cultural. Esta razón parece suficiente para que todos aquellos que gusten y compartan su proyecto, sumen esfuerzos difundiendo el programa Fulminado por la Letra, sin escatimar esfuerzos, palabras y entusiasmo.

La tarea de posicionar a Fulminado por la Letra en el gusto de un auditorio masivo no será fácil. Metafóricamente equivale a remontar un río caudaloso dadas las características y preferencias de un público amplio. Revisemos por ello el caso más general y representativo de las televisoras públicas. Según datos recabados por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el 56% de los mexicanos tiene TV abierta, el 29% tiene TV de paga, un 14% cuenta con ambas señales televisivas y el 1% no tiene señal de televisión. Estas cifras muestran el enorme poder de penetración de las empresas televisoras, pero no garantizan que puedan controlar la voluntad del consumidor para cambiar al canal que sea de su agrado. Sin embargo, el obstáculo más grande para llegar a un público que requiera información cultural, dicho esto con las reservas interpretativas del concepto, son sus propias demandas. Mire usted, apreciado Lector, el canal de mayor audiencia mexicana es el Canal de las Estrellas de Televisa con un 64% de la audiencia, seguido por el 47% que dijo preferir a Azteca 13 de TV Azteca, Azteca Siete con 37%, el Canal 5 con 36% y el quinto canal más visto de TV abierta, Gala TV de televisa, con un porcentaje de 17%. La estadística del IFT incluye a las personas que tienen TV de paga, pero no incluye a los niños. Vale hacer la observación que la encuesta realizada no se refiere a un 100% debido a que son múltiples las formas de obtenerla. Las audiencias mayoritarias demandan programas de entretenimiento, series de acción, telenovelas, deportes y, en mucho menor medida, programas con contenido histórico y los canales de National Geographic y Discovery Channel. ¿Y los programas culturales, donde quedan?

El espectro estadístico mencionado sobre el auditorio televisivo y las televisoras, nos lleva al menos a un largo cuestionamiento: ¿Porque el Estado no tiene una política pública efectiva que promueva a través de medios electrónicos, cuya influencia y penetración es innegable, programas orientados a superar el conocimiento educativo, artístico y cultural de nuestro Pueblo? Considero que el Estado debe asignar un presupuesto con un monto muy importante que sirva de puente entre un auditorio potencial de más de 100 millones de personas y la producción artística, educativa y cultural que surge de individuos creativos. Estos no pueden llegar al gran público nacional por falta de recursos económicos y, por la misma razón, dicho público no recibe tan útiles y formativos beneficios.

Rendijas

1. Desde esta modesta trinchera, lanzamos una luz de bengala para llamar la atención de las autoridades educativas, a fin de que apoyen e impulsen docenas de proyectos culturales como Fulminados por la Letra. Pedimos un presupuesto en serio para CONACULTA.

2. Álvaro Ancona no es El Quijote, pero se le parece: “Quien anda mucho y lee mucho, ve mucho y sabe mucho”; “El crédito debe darse a las obras, no a las palabras”; La pluma es la lengua de la mente”.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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