Kirk Douglas, memoria.

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La muerte de Kirk Douglas, con 103 años de edad, protagonista del Espartaco de la novela de Howard Fast en los años 60, remueve mis pasiones y recuerdos. Entonces vivía con Guadalupe en la esquina de Actopan y Monterrey, en la Colonia Roma, en México. Nunca pensé salir de la ciudad de México, nunca pensé en vivir en la ciudad de Querétaro. Hay cosas que simplemente suceden.
La película de Espartaco con Kirk Douglas me impactó y la he visto varias veces. Y en aquellos años me leí todo lo que pude del escritor estadounidense: Espartaco, Los inmigrantes y toda su saga, La pasión de Sacco y Vanzetti…
Fueron años apasionados y turbulentos, idealistas y desvergonzados, de rupturas y cambios personales. Vivir solos y crear nuevas familias con los amigos. De liberación sexual, política y económica. Queríamos todo y en realidad no sabíamos qué, al menos yo. Grandes pasiones y pobres actos, ingenuos e inútiles.
Los caminos que entonces se abrían confusamente hoy parecen claros y obvios. En primer lugar tener un cuarto propio, aunque fuera de azotea; un ingreso mínimo, trabajando en lo que fuera; y a partir de ahí toda la libertad posible: sexual, cultural, política, moral, desmadrosa.
Pasó el tiempo y sucedió lo que tenía que suceder. Unos tomaron camino dentro del sistema y otros fuera de la rueda, unos corrieron mundo y otros se tiraron al vicio. Así es esto de la vida, se gana y se pierde, se concentra en una cosa y se extravía en varias. Se acelera sin llegar a ninguna parte y se queda uno pasmado.
Y aquí estoy en la Edad Luz pensando en Kirk Douglas y su Espartaco de la película de Stanley Kubrick. Pensando en Ignacio Trelles, entrenador de la selección mexicana de futbol, del Toluca y del Cruz Azul, todavía vivo y con la misma edad del actor hollywoodense, que acaba de fallecer.

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La película de Espartaco protagonizada por Kirk Douglas conmueve por las actuaciones, la acción de los gladiadores esclavos y la reflexión en torno a la libertad y el poder. Comenzaba el cine de Stanley Kubrick: Espartaco, 2001 odiseas del espacio, Naranja mecánica…
–Volveré y seré millones, dice el Espartaco derrotado.
Llegué a la universidad en los años 70 y los caminos, entonces un río revuelto y confuso de pasiones, atmósferas y sentidos, hoy aparece transparente: la revolución cubana y la guerrilla del Che Guevara, la docencia y la investigación académica, la literatura y el periodismo, la democracia y la política, el rock, el juego, el deporte y el desmadre.
Los laberintos del amor y la soledad.
La conciencia emocional y la conciencia crítica.
Sin renunciar a la primera (los Rolling, los Beatles, Bob Dylan, Janis Joplin), yo encontré la segunda en el profesor Enrique Ruiz García, en Octavio Paz, en José Emilio Pacheco. El pensamiento político y democrático, el ejercicio literario y periodístico. La mirada crítica y creativa. Luego vino la filosofía y la sabiduría con Eduardo Nicol y Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda.
Grandes maestros y un pésimo alumno que no llegó a ninguna parte y sigue pataleando y palabreando. Un mal modelo y un mal ejemplo de nada.
Bien decía Marx que la conciencia de las cosas llega tarde; primero suceden los hechos y luego los valoramos, si es que lo hacemos.
Pero esos maestros me salvaron de la llamada guerra sucia y la conciencia emocional política, me abrieron otros rumbos, me dieron nuevas visiones y direcciones, otro amor a la vida.
Ah, si entonces hubiera sabido lo que hoy creo saber; si hoy tuviera la energía que entonces tenía.

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Nacidos en el mismo años, 1916, Kirk Douglas se le adelantó a Ignacio Trelles. De algunos años para acá venía siguiendo de lejos sus pasos en el tramo final de la vida. ¿Cómo viven? ¿Qué los mantiene con ánimo? ¿Cuál es el sentido de su existencia? ¿Qué hicieron y qué les faltó por hacer? ¿Para qué tanto ajetreo?
Preguntas inútiles cuyas respuestas cambian con el tiempo y con la gente. Preguntas cuyas respuestas nadie sabe. Preguntas cuyas respuestas sólo sirven a quien las busca.
Pero siempre es bueno salir de nosotros y vernos en la experiencia de los otros. El futbol y el cine, los deportes y los espectáculos. Las ideas, el examen y la crítica. El conocimiento y la sabiduría. Los vagabundos.
Vuelvo a mis nombres emblemáticos y los caminos que abrieron al recorrerlos de punta a punta. Enrique Ruiz García, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Nicol, Las enseñanzas de don Juan, el chamán yaqui, y el antropólogo Carlitos Castaneda. Elías Canetti… Cioran…
Grandes modelos y malos discípulos y peores críticos.
Queda uno vacío y temblando a la intemperie.
Nada de qué agarrarse, nada atrás, nada adelante.
Y sin embargo es bueno tener los más grandes modelos inalcanzables.
Humanos todos, monstruos del bien y del mal, con dones y defectos, virtudes, vicios y equivocaciones.
Nadie hace por uno lo que a uno le toca hacer, bien o mal.
Nadie puede hacer todo, siempre queda algo o mucho por hacer.
Hay que encontrar lo que uno puede y quiere hacer.
Entre más pronto mejor, ¿y luego? Tal vez sea mejor no acabar nunca.
–Ah, si hubiera empezado por donde estoy acabando, dice Ignacio Solares.
Bien, estoy acabando por donde debí empezar.










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Un Comentario en “ Kirk Douglas, memoria.”

  1. Edmundo González Llaca dice:

    Fue mi héroe, no en Espartaco, sino en The Vikings, cuando trabajó con el carita y mamila de Tony Curtis, su muerte final gritando : “Odin”, inolvidable.Su entierro con la barcaza tirada al mar llevando su cadáver, impulsada con las flechas incendiadas, fue inolvidable. Lo detesté y nunca se lo perdoné, cuando se llevó a la cama a Kim Novak, en “Vecinos y Amantes”. Aprovecho su muerte para olvidar la afrenta que me hizo. Saludos nostálgicos mi estimado Julio.

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