Juaritos (5)

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Hoy en la tarde voy a Villas de Salvárcar, lejos del centro, a donde llegará la caravana humana encabezada por el poeta crítico cristiano Javier Sicilia. Pero antes… Salí al centro y me perdí entre los juarenses y mexicanos pregunte y pregunte, conversando, viendo, rumiando y rondando la vida en Juárez. Perdí la noción del tiempo y llené mi libreta de apuntes.

Entrando y saliendo y caminando por todos lados. Volteando a ver la montaña sagrada de la Biblia, entre las calles endemoniadas y los ríos del pecado. Hasta quedar exhausto y desbordado.

Las palabras se me enredan y la vida se me mete y se me escapa por todos los poros de mi ser. Juárez es todo México y todo México cabe en Juárez. O nos salvamos todos como compatriotas o nos hundimos como nación. La Biblia puede ser la verdad pero la vida es muchas verdades, sueños, deseos, afanes, trabajos, errores, mentiras, enredos… ¿Cómo conjugar la vida en México y salir adelante como sociedad y país?

Desaforadamente y sin método empecé a apuntar los afanes, los deseos, las vidas y los sueños de los juarenses y no juarenses, de quienes iba tocando en el camino en esta rueda loca de la vida. ¿Cuáles son los sueños y los deseos hoy en Juárez? ¿Qué es la vida en Juaritos? ¿Te quedarías o te irías? Diálogo mexicano en cueros.

–La vida es maravillosa, señor, pese a todo, y pertenece a Dios. Mi deseo es servir, a Dios y a mis semejantes. Aquí se vive mal porque vive el Mal, se lo digo yo. Ya he estado un buen tiempo, y sí me quiero ir. No es que huya, señor, si el Bien no puede contra el Mal, es mejor apartarse. Juárez no tiene remedio. Sueño con un clima humano más benigno. Deseo la paz y el encuentro con Dios para todos. Vengo del centro de México. (Mujer evangélica).

–Para mí la vida es un círculo estresante, no hay trabajo, hay problemas, el hilo es muy delgado y se vive al filo del caos. Sueño con el mundo de las películas en technicolor. Me quiero ir a Estados Unidos y no he podido. Allá está la mitad de mi familia. Soy de Nayarit. (Comerciante en zapatos).

–Jajajajaj, la vida es un camote, ¿qué no estás viendo? Sueño con mucho dinero para todo el año. Soy de Durango. Allá está cabrón y aquí está cabrón. ¿Me das para una soda? (Mujer madura de rojo escotada).

–Vivir es tener trabajo, sin trabajo no se puede vivir, aquí falta mucho trabajo. Saque usted las conclusiones. Yo me defiendo, me quejo pero la voy librando. Veo a otros que de plano les pasó el tren encima. Quisiera que las cosas volvieran a ser como antes, en los 90, en los 80. Entonces sí había trabajo para todos. La violencia es real pero lo es más la falta de trabajo. No sé para dónde ni cómo, pero sí me quiero ir. (Encargado de bar).

–Estudiar y trabajar. Quiero ser un gran doctor. Irme a Estados Unidos y llevarme a mi familia. (Estudiante de secundaria).

–Pasarla bien. Tener muchas amigas y mucho dinero. No sé si me vaya o me quede de grande. (Estudiante de secundaria).

–La vida es una suerte, si te va bien, la bendices, si te va mal, la maldices, reniegas de ella. A mí me ha ido bien, gracias a Dios. Quiero servir a la gente. Que regrese la paz a Juárez, sí hay mucha violencia, mucha delincuencia, y la policía no ayuda gran cosa. Joden al jodido y se pasan del lado de los poderosos. No, no hay mucho pasaje y sí somos muchos taxistas. Soy juarense de sangre y espíritu. Aquí he vivido y aquí moriré. (Taxista).

–Yo quiero ser sicario. (¿Sabes lo que es un sicario?). Alguien que pasa droga y lleva mucha lana. (No sólo eso, es alguien que mata por dinero). Yo quiero tener mucho dinero y muchas camionetas. (¿Para qué?). Yo quiero ser un cabrón y tener muchas mujeres. (Risas de los amigos, un niño de 12 años, ojos negros chispeantes y la risa fácil, luciéndose).

–Quiero ser presidente de México, pero no corrupto. (¿Qué harías como presidente?). Mmmmh, no sé… (Risas de los amigos, otro niño de 12 años, fanfarroneando). Quiero ser piloto y volar hasta la luna. (Risas).

–Para mí la vida es irla llevando bien con todos. Los federales son una mierda, impreparados, aprovechados, violentos, corruptos. Mis sueños reales son con muertos y muertos… quisiera que ya no hubiera tantos muertos. Regresar a mi tierra o irme al otro lado, a Chicago. Soy de Hidalgo. (Empleado de bar).

–La vida es todo esto que vemos, trabajar, respirar, soñar, comer, todo. Sacar adelante a mis hijos, tener una casita. Soy de Jiménez, mataron a mi esposo, sí me iría. (Empleada de tienda).

–Ay, señor, qué le puedo decir. La vida es muy dura. Pero es una bendición de Dios. Que haya trabajo, que haya paz, tranquilidad. Que mis hijos estudien y les vaya mejor. De aquí soy y aquí me quedo.

–La vida es un desmadre que hay que vivir a toda madre. La neta. Sueños, sueños, todos los días tengo un montón, ahorita me conformo con una morrita bien biscocho y unas caguamas, jajajaj. No pues aquí estoy bien, la neta.

–No he comido bien desde hace días. Soy albañil y busco trabajo, vengo de El Carrizal. En lo que sea. Sólo quiero tener trabajo y comer todos los días. ¿Me da para un burrito? (Desempleado, 35 años).

¡A güevo que funciona mi método sin método! El problema es el desbordamiento de las palabras y las pasiones. ¿Saldré vivo y llegaré al final? Tú sigue, ya empezaste, no te pares, a ver qué sale y a dónde llegas… Vive las cosas y no te angusties antes de tiempo.

Tomé el camión hacia Villas de Salvárcar. Hora y media en el gusano camión. Dormité, me desperté, volví a dormitar, me volví a despertar, y todavía no llegaba, jajajaj. Al fin llegué como a las 5 de la tarde. Salvárcar es una colonia o un fraccionamiento en las orillas de Juárez pero no es pobre ni rico sino un conjunto clasemediero familiar. Estoy en el punto exacto donde llegará la Caravana Nacional por la Paz y la Justicia con Dignidad. Pero viene retrasada, me dicen, como es natural en estos casos. Platico con algunas gentes del lugar. Todavía no hay ninguna concentración, está desierta la unidad deportiva. El calor está tremendo, 38 grados. Me dicen que Javier Sicilia estará aquí como a las 8-9 de la noche. Ya muy tarde para mí. Así que hago mis entrevistas y… me voy.

Entre la mañana y la tarde entrevisté y crucé palabras con comerciantes, taxistas, gentes de bar, mujeres galantes, viejos en la puerta de su casa, amas de casa, predicadores de Cristo, gente común y corriente, clase media y baja, empleados, desempleados, estudiantes, vagos, vendedores ambulantes, muchachitas sin escuela, mamacitas de 15 años, maestras, viejos solos… Imposible anotarlo todo. Se repiten algunas constantes: la vida es dura, difícil, un don de Dios, no hay trabajo, hay violencia, inseguridad, miedo, unos se quieren ir, otros aquí se quedan, más que sueños guajiros hay sueños concretos: salvar el día, salvar la vida, seguir vivos, salir adelante…

–La vida sola sin el padre de mi hijo es triste y difícil. Sacar a mi hijo adelante. Sí me iría a Los Ángeles. (Muchacha de 15 años).

–Apenas estudié la primaria y mi meta es no caer, seguir de pie. Quisiera estudiar para maestra. Sí me iría, no sé a dónde. (Muchacha de 14 años).

–La vida es la familia. Sin familia algo nos falta. La vida en familia es la verdadera vida. Desgraciadamente a mí ya me queda poca familia. No estoy a gusto en Juárez, me ha ido de la patada, si pudiera, yo creo que me iría corriendo, jajaj. Quiero la paz del mundo y todos los días veo estrellas de todos colores. (Vieja de 69 años).

–Para mí la vida es trabajar vendiendo esto que usted ve (comida, dulces y refrescos) y sacar a los hijos adelante. Mi esposo murió, lo mataron. Esta es mi familia, mis hijas, mi nieto, mis vecinas, el cura… Sueño que mis hijas crezcan y sean mujeres de bien. También quisiera tener una tiendita, no vender aquí en la calle. No, aquí me quedo. Para mí ya no es fácil ir a otra parte. Las muchachas sí. (Vendedora ambulante, 33 años).

–Como dice la Biblia, la vida es nacer, renacer y morir. Soy de Reynosa y vine a Juárez buscando la vida perdida. Y aquí estoy. Sueño que se acabe tanta matadera. (¿Y encontró la vida perdida?). La sigo buscando, la sigo buscando, sin descanso… (Mujer comerciante de 65 años).

–Sólo por hoy salvar la vida y que no haya un solo muerto. Ni un muerto más. Aunque sean criminales, son seres humanos. Las vidas son sacos de papas. (¿?). Salvárcar está adolorido. Agradecemos al señor Javier Sicilia que venga hasta acá. (Ama de casa, 55 años).

–En Juárez la vida y la muerte no son parejas, señor, se ensaña con unos y perdona a otros, como la justicia en México que es muy desigual, usted sabe. La muerte aquí no es natural. Nos falta unirnos, permanecer unidos, luchar unidos, no pelearnos entre nosotros, y obligar a las autoridades a que hagan justicia. Aquí hay muchos malosos y los patos le tiran a las escopetas. Usted me entiende. La policía no ayuda nada. (Maestra, 37 años).

–En este momento la vida significa para mí protestar en el buen sentido, no dejarnos, no quedarnos calladas, superar el miedo, protestar, pedir justicia… Javier Sicilia es un gran ejemplo en este tiempo de violencia y dolor. Luchar y sostenernos con la fuerza del amor a los hijos, con el coraje de la comunidad, con la dignidad ciudadana. Pido que se haga justicia a todos los muertos de Juárez. Soy de Juárez, aquí vivo y aquí quiero morir. (Mujer profesionista pequeña empresaria, 41 años).

–La vida a mi edad y en mis condiciones es una vida de privaciones. Estoy sólo y enfermo y debo cuidar a dos nietos. Mi hijo y mi nuera los abandonaron, cada uno se fue por su lado. Soy de Ciudad Cuauhtémoc, ¿regresar, irme? No, ya no. Fui empleado ferroviario y anduve por varios países: Bolivia, Panamá, Brasil, Chile. Aquí me hice viejo y aquí me quedo. Vivo de mi pensión. No sé qué vaya a ser de mis nietos, 9 y 11 años, niño y niña. Es duro quedarse solo. Son pruebas muy duras. Sueño con vivir en paz y con buena salud. Y con la gracia de Dios, que mis nietos salgan adelante. (Antonio, pensionista, 73 años).

–La Caravana Ciudadana y Javier Sicilia en Juárez representan una gran bocanada de aire fresco y transparente para los miles de juarenses que pedimos que acabe toda esta ola de terror que nos azota. Aquí el ambiente es muy hostil desde hace muchos años. Sin embargo, todos los días la ciudad camina por los ciudadanos de pie. Pero ya estamos hasta la madre, como dice el poeta Sicilia. La caravana nos trae nuevas esperanzas. Es como otra veladora encendida, entre miles, para que se nos haga el milagro de que este horror termine. (Erika Fernanda, periodista).

Adiós y gracias, Salvárcar, perdóname que no me quede a esperar a Javier Sicilia y la Caravana del Consuelo, por seguridad tengo que regresar al hotel. Pero sé que serán bien recibidos y que entre ustedes el consuelo en el dolor brillará con luz de amor, no de odio. Gracias y adiós, Salvárcar.

Regresé al Imperial con mis burritos y mis Tecates y una botella grande de agua.

Sicilia en la tele. Buena cobertura en la prensa local y en la televisión. Amplios y sentidos registros. Veo y siento el dolor y el consuelo. La comunión de los abrazos. Las palabras y el silencio. Humedad en el alma. Fraternidad…

No he leído los artículos de Krauze y de Domínguez sobre Sicilia publicados en Reforma. El texto de Francisco Segovia en Proceso llama mi atención pero no me aclara los puntos de vista. Trabajo pendiente.

El silbido del tren fantasma y la mirada desolada desde mi ventana Imperial. Desde aquí Juárez es como un cuadro de Eward Hooper. Luces, sombras, desolación, geometrías rodadas sin gente. El Bien ha huido y sólo quedan las sombras del Mal.

Trabajo de gabinete. No tengo sueño. Reviso toda la prensa local. Se acabaron mis burritos y las Tecate. Javier Sicilia y la Caravana del Consuelo en la prensa juarense:

–El dolor reúne aquí a las víctimas de la violencia en México. Llegan hoy marchistas de toda la nación en busca de justicia.

–Javier Sicilia espera que en Juárez inicie la transformación del país.

–Todo el país corre el riesgo de volverse Juárez, advierte Sicilia.

–Juárez es el signo y el símbolo de la ciudad más violenta, quizá, del mundo, la más dolorida del país, la que más muertos ha puesto, la más desgarrada, dice el poeta.

–Traemos un mensaje de mucho amor, mucho consuelo, y les pido a los juarenses que no tengan miedo y salgan a las calles, porque su presencia será un gran mensaje para el gobierno y los criminales… para decirles que estamos de pies y que vamos a transitar por los territorios de esta nación que son nuestra casa y por esta habitación que es Juárez, expresó el escritor en entrevista.

–Sentimos respeto y dolor por Juárez, venimos a abrazar el dolor de las víctimas provocado por la violencia en México, dijo Javier Sicilia.

–Hay que empezar por levantar la mirada y volver a mirarnos a los ojos, y reconocernos semejantes en el sufrimiento con el fin de arroparnos unos a otros, y romper la soledad en la que nos está sumiendo la violencia y el miedo a las calles, expresó Sicilia.

–Al paso de la Caravana del Consuelo, el escritor desde su silencio ha ofrecido voz a las familias víctimas de la violencia, el dolor y el miedo.

–Clama Sicilia en Salvárcar: No queremos más familiares asesinados. Miles de juarenses reciben a la Caravana Nacional Ciudadana por la Paz.

–Y un mar de dolientes testimonios inundó el desierto. Fue el encuentro entre un sorprendido y emocionado poeta y una ciudad sumida hoy en la tragedia y la barbarie. ¿Cómo le hacemos para hablar con el señor Sicilia?, preguntaban angustiados ciudadanos dolientes con víctimas en su familia.

–Necesitamos construir un verdadero Estado ciudadano, ya no queremos más oídos sordos ni injusticias, no queremos más hijos, familiares asesinados o desaparecidos. Por eso hemos llegado a este epicentro del dolor, muchas gracias Ciudad Juárez, dijo Javier Sicilia.

–¡Bienvenido al Infierno! Llega Sicilia a Ciudad Juárez. El poeta fue recibido por la madre de dos víctimas de la masacre en Villas de Salvárcar. La señora Luz María Dávila, quien increpó al presidente Felipe Calderón por la muerte de sus hijos acusados de delincuentes, recibió al poeta, quien portaba una camiseta estampada con la imagen de su hijo Juanelo asesinado, con otras víctimas…

–En medio del caos y una marcada desorganización, arribó ayer a esta frontera el poeta y periodista Javier Sicilia, quien fue recibido por cientos y miles de ciudadanos dolientes…

–Javier Sicilia, Bienvenido al Infierno de Juárez…

–Desgarrador encuentro, primer día de Sicilia en Juárez.

–Juárez está firme, tiene más dignidad que dolor. Miles de juarenses apoyan a Javier Sicilia, el poeta del dolor.

–Epicentro del dolor, Javier Sicilia denomina así a Ciudad Juárez. Por los altos índices de violencia y por tantas víctimas que reclaman justicia, se concentra aquí el sufrimiento. Los crímenes sin castigo.

–En el primer día de la Caravana del Consuelo en Juárez, se reportan 8 muertes violentas.

Juárez, Juaritos, centro del dolor, el trabajo, el empeño, el afán, el placer, el vicio, la violencia, la impunidad…

Junio 2011.

juliofime@hotmail.com










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