Juaritos (10)

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–Se te acerca alguien, te dice que te conoce bien, que cómo te va. Y te da santo y seña de tu familia y tus movimientos. Y luego: me da mucha pena, mi estimado, pero ahora le tocó a usted. Tanto a la semana o cierra el negocio o lo quemamos. ¿Cómo te puedes resistir? ¿Avisar a la policía? Es meterse en más problemas y quedar expuesto por los dos lados. No sabemos cuáles son sus conexiones, pero existen. Es mejor pagar. Si quieres seguir viviendo aquí. Te lo digo yo.

–¿Y el Noa-Noa de Juan Gabriel? Se quemó. ¿Por qué se quemó? ¿Quién lo quemó? Esa pregunta no se hace, mi buen…

Criminales locos y demencia contagiosa. ¿La violencia es parte de la condición humana? ¿El hombre vive en la violencia? ¿Los instintos primarios son más fuertes que los valores morales? Allí donde hablemos del hombre, hay que contar con el lado oscuro de la humanidad.

–Juaritos, yo a ti te quiero a pesar del matadero.

Javier Sicilia a Juan Pablo Becerra-Acosta:

–Yo soy un hombre de fe, soy creyente, soy católico. Mi tradición me enseña que lo humano es creación de Dios y que esa humanidad se oscurece. Yo creo que todavía hay un gramo de luz en cualquier ser confuso, a menos que verdaderamente sea un demonio que haya renegado absolutamente de cualquier dignidad humana, que los hay. ¿Qué les digo a los criminales? ¿Cómo tocar el corazón de esos hombres que ya no tienen corazón? ¡Ya párenle, hijos de la chingada!

Javier Sicilia, con su vestimenta inconfundible, café y blanco. Chaleco, camisa o playera, lentes y sombrero. Pausado al hablar, mal hablado cuando es necesario, natural, y con el cigarro siempre prendido. Panzón… No es el líder bonito correcto. Pero tiene una autenticidad que no tiene un Peña Nieto. Sicilia, un buen cristiano, no un mal católico; una conciencia crítica, no un radical puro.

Las fotos de los desaparecidos. Desde la terminal de autobuses hasta los mercados y las tiendas del centro te encuentras pegados en los muros los rostros de los cientos de desaparecidos en Juárez. Son parte del paisaje. Más mujeres que hombres. Casi siempre jóvenes. Los cuerpos que el viento se llevó. ¿Y qué tal si de pronto allí ves tu imagen? ¿O las de tus seres más queridos?

En Juárez no hay quien no tenga una historia de terror, real o inventada, oída o vivida.

–Es posible que no haya una sola persona en Ciudad Juárez que no haya sido afectada de manera directa o indirecta por la delincuencia, ya sean asaltos, extorsiones o secuestros, sin hablar ya de los asesinatos y los desaparecidos. (Víctor Valencia, regidor priista de Juárez).

Voy el sábado a la plaza donde está el monumento a Juárez y donde estuvo Sicilia la noche anterior, y encuentro este letrero que queda en la reja y que habría que incorporar al Himno Nacional:

–Mexicanos al grito de paz.

La Plaza Juárez es grande y en un punto es un paradero de camiones y en otro lugar de encuentro de desempleados. Maduros y viejos matando el tiempo que pasa sin dejar nada en las manos. No hay niños jugando. El sol quema fuerte. Enfrente hay una larga barda que sirve de mural y muro de las lamentaciones.

–Aquí nací. / Aquí crecí. / Aquí lucho. / Aquí seguiré luchando. / Aquí moriré. –Doroteo Arango.

–Vuela pena. / Vuelve paz.

–Juárez vive bajo el miedo.

–Ni una más…

–Los buenos somos más pero los malos viven en la impunidad.

No sé nada de Juárez. Sólo sé, porque se palpa en la ciudad, que por aquí anduvieron Juárez, Villa, Tin Tan, Juan Gabriel, los predicadores de la Biblia… Todo el país es mi país. Juárez de Dios y de la Muerte.

El viejo tren llega cansado, jadeante, sin pasajeros, afantasmado, a Juaritos.

Placa en Plaza de Armas entre los arbolitos y el sol ardiente y las sombritas:

–Todos los niños del mundo deben saber que: “A la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”.

Y allí está el montón de las muertas de Juárez, los huesos en el desierto.

El jefe de la policía local llama a los delincuentes “los mugrosos”. ¿Cómo llaman los delincuentes a los policías? Los piojos. (Me lo dijo un bolero). ¿Por qué piojos? Se alimentan y viven de la suciedad.

Vas caminando en la calle y de pronto huele a chancros.

Niñas de 15 años con niños en brazos.

Los andadores La Paz y Velarde son dos ríos humanos y comerciales sin sosiego de las 6 a las 6, dos ríos revueltos y misteriosos: apenas veo la superficie de sus aguas negras.

–Ven muñeco rey y te enseño a la reina.

¡Allí va un pachuco vendiendo libros, diccionarios, libretitas, mapas! Sombrero, cola de caballo, saco largo en medio del calorón. Chin, no pude abordarlo.

–Bombón, eres un deleite a los ojos.

Dos mujeres tarahumaras vendiendo yerbas medicinales en la banqueta. Traté de platicar con ellas. No nos entendimos. “¿Sueño?” “¿Vida?” Perdón, lo siento…

Los burritos a 5 pesos por todos lados.

A un costado del mercado. Tiene 20 años, alto, delgado, y unas manos espléndidas para su trabajo. La rapidez, precisión y maestría con que hace los burritos a tus ojos me tiene fascinado. En menos de un minuto coloca tres en tu plato o en tu bolsa y está listo para despachar otros tres al siguiente cliente. 12 pesos.

Y los tacos dorados de barbacoa con su crema y su salsa, deliciosos.

Y los chinos en Juárez. Hay chinos en Juárez como ya hay chinos en Querétaro

Y los comerciantes leyendo el PM, ¿ven los muertos, los anuncios o las encueradas?

–Y eso que no ha ido a las colonias de las orillas, allí también las tienditas pagan sus cuotas, dos-trescientos pesos, o las cierran. Y la gente obviamente vive con miedo.

Veo en la telera:

–Actualmente somos 112 millones de mexicanos. Hay 47 millones de pobres y 11 en pobreza extrema. Ayer hubo 12 muertos en Juárez y van 54 homicidios en lo que va de junio (menos de medio mes). 300 panaderías cerradas por extorsión.

El sexo y el alcohol son compulsivos.

Acababa de subir a mi habitación y me llama el encargado del hotel. Mire afuera. A la vuelta del hotel los policías están golpeando a un malandro. Nos ve la policía y nos grita: “¡Qué ven, cabrones; métanse, hijos de la chingada!”. Me comenta el hotelero: No quieren testigos, los hijos de la chingada.

Nadie quiere a los federales, ni los municipales.

Nadie quiere a los municipales, ni los federales.

–Yo nunca me fío de la gente. Yo sí. Me fío y me confío y les creo sus mentiras, hasta que me demuestren lo contrario.

–Los Fuentes y los Zaragoza son los millonarios de Juárez, me dice un taxista.

–La Biblia no sirve de nada si no se vive en Dios.

–En México lo asaltan a uno; en Juárez nosotros los asaltamos.

Tras andar todo el día en la calle, me encierro en el hotel y paso en claro mis notas y veo las noticias de la telera. ¿Podré acabar y ordenarlo todo? Es mucho material, muchas impresiones, estoy desbordado. No sé si pueda… palabra. Emplabrar las cosas y expresar la vida, el movimiento, no la muerte. Un tumulto de ideas quiere romper mi cabeza. Pienso en las cargadas de Pancho Villa, jajajaj. Por eso lo derrotó Obregón.

–Sufrimiento. Tener cualquier trabajo y un poco de dinero. Morir bien. (Paria o desempleado).

–¡Ah, cabrón! ¿La vida? Lo más importante, lo único que tenemos, luego nada. / Sueño con terminar mi casita. / Vine de afuera, aquí estoy bien. / La gente no tiene que querernos pero sí respetarnos. Y si no nos respeta, nos los cargamos, jajajajaj. / La violencia ha bajado, un poco al menos. (Policía federal).

–La vida es estar vivos y que no lo maten a uno. / El día libre pistear. / Regresar a mi pueblo con harta lana y casarme con mi novia. / Soy del Estado de México y ahorita estoy bien aquí. (Solado en El Paso del Norte).

–Mi pinche vida es bolear zapatos, jajajajaj. / Sueño con una viejota de esas que salen en las revistas, jajajaj. / Está de la chingada, ¿pero a dónde me voy? (Bolero en el portal de Juárez).

–La vida es fría y me está pasando sin esposo, sin hijos, sin empleo… / Sueño con un milagro, el que sea, que sea milagro. / Me iría a cualquier lado. (Mujer).

–La vida es todo y nada; hoy la tenemos, mañana ya se acabó. / Sueño salir adelante, superarme, progresar, viajar. / Juárez no está bien y sí me gustaría ir a otra parte. (Mujer).

–Mi vida no tiene chiste. / Quisiera ser rica. / Conocer el mundo. (Mujer).

–La vida es algo valioso porque es prestada. / Salir de pobre y ser feliz. / Irme a Estados Unidos. (Hombre).

–La vida es lo más sagrado, a pesar de la violencia que existe en Juárez. / Quisiera conocer la realidad de los dioses (¿?). / No me voy, aquí nací, aquí vivo, aquí quiero morir.

–La vida es para disfrutarla, con sus penas y sus dolores. / Sueño el Juárez de antes. / Juárez.

–Vivir en Juárez es un desastre, un desmadre, un mal cotorreo. / Sueño un chingo de muertos. / Irme. Pero ¿adónde y cómo y con quién? Estoy solo.

–Vivir es lo mejor que me ha pasado en la vida. / Sueño ser alguien. / Soy de Juárez y sí me iría lejos.

–La vida no es nada. / Conocer otras ciudades. / Me iré al cielo o al infierno.

–La vida es un don maravilloso, el principio de todo ser. / Sueño conocer al creador de todo esto. / Sí me iría a otra parte.

–La vida en Juárez es fea. / Sueños, no sé. Sacar a mis hijos adelante. / Quisiera vivir en Guadalajara.

–Ah, canijo, no había pensado en ello. ¿Qué es la vida? No sé… / Regresar a Tabasco. / Me iría a mi tierra.

–La vida es para vivirla, trabajar, gozar, ir a la playa, una cerveza, tener amigos, ser feliz. / Quiero seguir viajando y tener una familia. / Soy de Chihuahua y quiero regresar lo más pronto que pueda a Chihuahua. (Joven maestra).

–La vida es todo, ¿no? No encuentro palabras para definirla. / Mi sueño es ver a mis hijos grandes, estudiosos, trabajadores. / Sí me iría con la familia a otra ciudad.

–Todo el mundo tiene el derecho a nacer. / Quisiera ir a un Mundial. / No sé si me quedaría.

–No sé qué sea la vida, sólo sé que estoy vivo. / Sueño que se acabe toda esta violencia y que se compongan las cosas. / Sí me iría hasta la chingada.

–Pues la vida es la esencia de todo. / Sueños, no sueño mucho, vivo de frente. / Soy de Juárez y aquí me quedo.

–¿La vida, en qué aspecto? Es algo bueno. Y es natural tener problemas. / Mi sueño no es gran cosa, tener una familia y tener buena salud. / Soy de Veracruz y aquí me quedo en Juárez.

–La vida es una oportunidad, la única oportunidad. / Aquí se vive con miedo. / Sí me iría, me gustaría conocer Venecia.

–¿La vida? Todo. ¿Qué es todo? Todo: la vida, el dolor, el trabajo, los sueños, la muerte… / Ver al Peje en la presidencia de México. / Me gustaría vivir en el DF, de donde vine hace treinta años. Pero no creo regresar. (Comerciante).

–La vida es algo sagrado, algo precioso. / Mi sueño era pensionarme, y ya estoy pensionado. Ya no tengo sueños. Más que seguir trabajando en el taxi. / Soy de Torreón pero aquí me quedo, a pesar de la violencia. Sí, me han asaltado dos veces. / No bajan las matazones y hay gente que anda mal. / No olvide que Juárez es la cuarta ciudad de la República: México, Guadalajara, Monterrey, Juárez… / Sí hay maleantes entre la policía. Y están los otros también. Y en medio, nosotros. (Viejo taxista).

Crucé palabras y preguntas con más de cien gentes. No se acaban mis notas. Tres cuadernitos de cien hojas. Y caminé y caminé fatigando todas las calles de la zona del centro. ¿Para qué? Tal vez para nada que valga la pena, sólo para empalabrar estos trozos de vida.

Si doy una idea desordenada de las cosas, por mi falta de método, es también porque aquí las cosas en la zona central de Juárez son de una revoltura vibrante. Vivo a mil y escribo a cien.

Juárez no está muerto, está vivo y doliente y sin reposo.

Baudoin y Troub’s en su libro Viva la vida:

–No lo vamos a lograr.

–No.

Junio 2011.

juliofime@hotmail.com

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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