Juan José Ruiz Rodríguez casi desaparece al PRI

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Con denodado esfuerzo el dirigente del PRI en el Estado se dedicó a dividir y a socavar al debilitado priismo queretano. Primero se sacudió a todo aquel que no fuera parte de su íntimo e ínfimo círculo de amistades, después a todos aquellos que no estuvieran de acuerdo con él y su “tutor” José Calzada Rovirosa, concluyendo la expulsión de todos aquellos que buscaron participar en los procesos internos de elección y/o selección de candidatos, estos se fueran a la oposición por falta de participación.

Se quedó con las oficinas del partido para distribuir las prerrogativas económicas y las candidaturas, se convirtió en eso, en simples oficinas administrativas y muy mal administradas; no hubo ejercicio de la política, dejó de existir la práctica de la política para transformarla en pequeñísima oficina de colocaciones y justificar el gasto del dinero público ¿Dónde quedaron esos más de 100 mil militantes que fueron registrados cuando gobernó Calzada? ¿En dónde están? Parece estar cumpliendo a la perfección con alguna consigna: desaparecer al PRI.

Ya se escuchan voces, una vez más, que exigen la salida de la dirigencia estatal de Juan José Ruiz. Es una vergüenza, no representa nada ni a nadie, ya ni a su más cercano séquito. Como quedaron las votaciones casi desaparecerán las prerrogativas, apenas alcanzará para pagar los servicios elementales como agua y luz. Vendrán las demandas laborales de empleados que ya no cobrarán por falta de dinero. Solo ganó dos diputaciones locales de 15, tres municipios de 18 y ello gracias a los liderazgos de quienes obtuvieron esos triunfos que nada deberán a Juan José. Ellos fueron Iliana Montes Ríos, Celia Amador Enriquez e Isidro Garay Pacheco. Dejó el cómodo segundo lugar electoral para pasar al vergonzoso tercer lugar, por debajo de Morena y sus aliados. Quedó diezmado el minúsculo ejército de priistas, solo siguen en pie aquellos que visten de tricolor a pesar de los pesares, el resto huyó, los más están en espera de que caiga Ruiz para reconformar la nueva estructura priista y volver a levantar, en lo posible lo que ha destruido la actual dirigencia. Pero Juan José se resiste a dejar las “ruinas”, se aferra a ellas. Será una vergüenza que ejerza el cargo de regidor plurinominal en el Ayuntamiento capitalino ¡Los priistas exigen su renuncia!

El PAN también recibió su merecido. A duras penas logró de última hora, muchas de las posiciones, gracias a los pocos votos que recibió de su principal “aliado”, el PRD, quien perdió hasta la camisa, Adolfo Camacho, otro de los grandes perdedores de la pasada contienda electoral. Todos los candidatos fueron del PAN y aquel, cual tal rémora, pensó vivir a costas del “animal” más grande. No será así. Una vez que el PAN, logró los espacios políticos los defenderá con “uñas y dientes”. Se queda con 10 distritos uninominales, 3 para Morena y el resto para el PRI. 11 municipios de 18 serán para el PAN, uno para Nueva Alianza, 2 independientes y 2 para el PRI. El PAN ganó 7 municipios con su rémora del PRD, no fueron en coalición, se trató de candidaturas comunes, o sea, juntos, pero separados, aunque los votos se computaron para los candidatos del PAN. El PRD, a punto de perder el registro por andar en malas compañías. Nunca fue buena la idea, todo por la ambición de Ricardo Anaya Cortés y Alejandra Barrales, siendo entonces dirigentes de ambos partidos, por apropiarse de candidaturas y repartirlas a su antojo; literalmente partieron a los partidos. Habría que advertir, por cierto, el exfutbolista Adolfo Ríos, dice irse a “tiempos extras” y defenderá lo que para él fue su triunfo electoral, en el que participó Morena, aunque Ríos es de Encuentro Social, lo que significa irse a la instancia jurisdiccional.

De las candidaturas federales el PRI no ganó ni una, en cambio Morena ganó 3 y el resto para el PAN. Los 2 senadores son para el PAN, la primera minoría para Morena. De las 5 diputaciones federales, 3 para el PAN, 2 para Morena. Podría pensarse que todo se debió a la corriente nacional de hartazgo en contra del PRI, sin embargo, Juan José aderezó la derrota reforzando la división y desmoronamiento del PRI, son la suma de tanta torpeza o ¿Acaso esa fue su misión o sumisión? Entonces la cumplió a la perfección y será premiado por su “mentor” quien lo entronó y lo sostiene contra viento y marea en la dirigencia estatal. La labora de la traición bien cumplida.

Morena se nutrió de los inconformes y obtuvo inesperados triunfos, logrados con astucia, se dedicó a recoger y cargar con todas esas inconformidades que le han dado esa fortaleza, endeble, pero, al fin y al cabo, fuerza suficiente para crecer, ello le permitió triunfos electorales. Vimos operar a varios “cazadores de cabezas”, por doquier andaban convenciendo a los inconformes ofreciendo candidaturas. También en Morena se cuecen los abusos y las traiciones, no todo fue miel sobre hojuelas. Les comento uno de varios ejemplos de las enormes molestias que en esas filas se dieron y siguen vivas, pero con la euforia del triunfo nacional, nadie quiere voltear a ver algunos de los “pequeños” destrozos que dejaron en el camino. La consejera morenista Carmen Gómez, desnuda a Carlos Peñafiel, dirigente importado, como lo fue el su momento Piedra Gil y sus allegados, vistos como asaltadores de candidaturas y promotores de derrotas, según la consejera. Personas sin arraigo, venidas de la capital, con órdenes verticales y directas regalaron candidaturas sin ton ni son, dejando fuera a muchos morenistas con merecimientos. Actitud de asaltantes que ha dejado muchos heridos. Pero la fiesta apenas empieza y no será problema para calmar los ánimos de los inconformes. Morena solo alcanzó la Presidencia Municipal de Ezequiel Montes, precisamente con Elvia Montes, priista de toda la vida; ahí gobernará el rostro de Morena, con actitudes priistas. La división provocada precisamente por Juan José Ruiz, generó la derrota del PRI, consiguieron su objetivo. No fue así en otro lugar, a pesar de que compitieron con candidatos externos. Vaya, es interesante el triunfo de 2 “independientes”, priistas de hueso colorado, se fueron por la libre ante la falta de apoyo del mismísimo Ruiz Rodríguez, Belem Ledesma en San Joaquín y Antonio Mejía Lira, en Tequisquiapan. Dos priistas que lograron triunfos sin el apoyo de Juan José. Otro rostro de la democracia.

Conclusión. Juan José Ruiz Rodríguez, no debe seguir en la dirigencia estatal del PRI. Los priistas de cepa exigen su renuncia, incluso a la regiduría plurinominal. Si los priistas quieren regresar a la pelea dentro de 3 años, es necesario empezar, de ya, a reconformar a ese añejo partido, a levantar los destrozos causados por la ineptitud, recoger las ruinas en que han dejado al PRI y volver a levantarlo nuevamente. En sus filas siguen vivos y activos muchos buenos priistas que hoy están alejados de la dirigencia, ellos están dispuestos a la reconstrucción y volver a ser competitivos. El PRI requiere, con urgencia, un nuevo rostro antes de que declaren su desaparición.

Héctor Parra Rodríguez

 










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