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Inocencio Reyes Ruiz con Mariano Palacios Alcocer.

 

Black ribbon mourning sign, Vector illustration and Jpeg clipping paths included.

 

 

 

Inocencio Reyes Ruiz fue un hombre de ideas y lecturas, de buenas lecturas e ideas. Amante de la buena literatura, entre ellas la rusa y la europea, la mexicana y la latinoamericana.
Lo conocí en tiempos de Jesús Rodríguez en la presidencia municipal de Querétaro, años 90. Tras algunos encuentros difíciles, fue un buen amigo y un interlocutor crítico e irónico, de la estirpe queretana, con el yo a flor del ser y cierto protagonismo real o imaginario.
Nada de eso importa ya.
Siempre que pude lo leí en Noticias, Letras Libres y Plaza de Armas.
¿Nos quedó a deber como intelectual?
Muchos quedamos a deber en estas tierras Q. Tierra de los mil demonios cortesanos, los dioses de oropel y las buenas formas, vivo el pacto de simulación. Pocas veces se dice en público lo que se piensa en privado. Tierra de favores cruzados y compadrazgos por todos lados.
La investigación jurídica de Reyes Ruiz sobre la construcción del Estadio Corregidora de Querétaro, en tiempos del gobernador Rafael Camacho Guzmán, “el gobernador obrero”, y ofrendado a Televisa con un contrato leonino favorable a la empresa de los Azcárraga, sirvió a Julio Scherer García para usarla en su libro Los presidentes (Grijalbo, México, 1986, pp. 166-168). Y no hablemos del otro negocio público y privado del Teatro de la República. El puro amasiato del poder público-privado en tiempos de las vacas gordas.
Frecuenté a Inocencio en su casa y luego lo dejé de ver, hará cosa de unos seis años. Simplemente se apartó del mundanal ruido y ya no supe nada de él. Sabía que andaba viajando, no sé si enfermo.
Hoy en la mañana la nota de Juan Antonio Isla en Fb informando de su fallecimiento fue un rayo negro en seco, sin lluvia. Luego vi la noticia en Plaza de Armas. No tengo más que decir, por ahora.
Un abrazo de luz y mi sentido pésame a su esposa y a sus tres reyes mágicos, como llamaba a sus hijos.
Fraternalmente, Julio Figueroa.
Qro. Qro., Presidentes, martes santo 7 de abril negro 2020.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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