Iniciativa centralista la de Calderón

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Aquella que envió al Senado de la República el pasado 6 de octubre, por medio de la cual promueve, por enésima ocasión, reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Se trata de los artículos 21, 73, 115 y 116. Todos relacionados con la pretensión de unificar los mandos policiales en materia de seguridad pública y atribuir responsabilidades, a los titulares del Poder Ejecutivo de los Estado,

en el campo de la prevención delincuencial; y en su caso, que el Poder Ejecutivo Federal, se quede al mando de las mismas. Así de trascendente y delicada es la reforma.

Felipe Calderón Hinojosa, ya lo había adelantados hace varios meses, en mayo pasado para ser precisos. Aquí comentamos el asunto, bajo la interrogante de ¿experimento, moda o necesidad?. Aun no se sabía en ese entonces cuál sería el alcance de la iniciativa y la cargada se había manifestado a favor; las excepciones, como la del presidente municipal Francisco Domínguez Servién, fue en contra, bajo el sostenido argumento que en Querétaro municipio sí funciona bien la policía municipal o de seguridad pública. Pasaron 5 meses y ahora sí se sabe bien a bien cómo está formada la iniciativa de reformas a la Constitución Federal. Ganó Francisco Domínguez, él seguirá al mando de su policía.

Dice Calderón en el documento enviado por uno se los Sub Secretarios de Gobernación, que este año se destinarán 13,918 millones de pesos para las policías municipales y aun así no hay resultados favorables en la contención de los delitos. Que de enero a junio de este año se han cometido 892,854 delitos y que, el 92.18% de ellos son delitos del fuero común (¡uh!, semejante exhibida para los gobiernos de los estados de la república); que no se aprecia ninguna reducción en la comisión de delitos. Que el 80% de estos son delitos de robo en sus diversas modalidades; aun algo más grave, que solo el 40% de los mismos son denunciados ante el ministerio público. Rampante impunidad.

Sigue diciendo el Presidente de la República, que a lo largo y ancho del país hay 2 mil instituciones policiales municipales y entre estas, diferencias abismales; unas que lo tienen todo y otra nada. Señala que tomó en consideración el resultado de las reuniones que sostuvo con la sociedad civil, con académicos, con legisladores, con gobernadores, con presidentes municipales, con especialistas, etc.; y obtuvo cuatro conclusiones principales. Aquí sus apremiantes conclusiones. 1. Fortalecer las instituciones de seguridad pública, ministerios públicos, jueces y policías. 2. Poner énfasis en la prevención de la violencia y el delito con programas específicos de educación, deporte, recreación y trabajo para los jóvenes. 3. Fortalecer la corresponsabilidad entre los tres órdenes de gobierno y en su caso entre los poderes públicos en materia de seguridad pública. Y 4. El seguimiento, evaluación y control de programas y acciones en materia de seguridad pública a cargo de organizaciones y representantes de la sociedad civil. Para concluir remató afirmando que: “Por ello resulta impostergable la formulación de políticas públicas de seguridad”.

Felipe Calderón también concluyó diciendo: “En conclusión, se trata de un modelo policial que exige doctrina propia, liderazgo, inteligencia y contrainteligencia, carrera policial, régimen disciplinario e imagen pública respetable”. Por supuesto que al llegar a esta conclusión por parte del Presidente de la República, existe la certeza de que ninguna de sus conclusiones existe actualmente en materia policial; insisto, según sus conclusiones. Porque, a decir verdad, en Querétaro, la situación es totalmente distinta. Vamos, aquí podemos presumir que sí se cristalizan sendas conclusiones.

Por supuesto que, conforme a la doctrina política del PAN, es una exigencia la subsidiariedad y no podía faltar en esta materia de seguridad pública. Así lo consigna en sus considerandos al decir: “El orden de gobierno más amplio de poder o mayor no debe hacer lo que el orden de gobierno más cercano a la ciudadanía puede hacer”. Más claro ni el agua. Se trata de deslindar responsabilidades y en lo subsecuente, una vez aprobadas y puestas en práctica estas reformas constitucionales, dejar en manos de los gobernadores la mayor responsabilidad en materia de seguridad pública, la prevención pues. Pero, bajo la constante amenaza constitucional de que, si no funcionas gobierno estatal, el Presidente de la República asume el mando por medio de su policía federal. Claro que no dejó a un lado otro principio, el de la corresponsabilidad, haciéndolo patente en sus razones de la reforma.

Algo importante en el contenido de la iniciativa que se pretende y esto va directamente para el presidente municipal de Querétaro, Francisco Domínguez Servién; esto es, que existirá y así sucederá, la posibilidad constitucional de que el municipio de Querétaro, siga teniendo el control de la policía municipal, debido a sus buenos resultados en esta materia. Por supuesto que no será lo mismo en municipios como San Joaquín, uno de los pueblos más pobres del estado.

Al final todo seguirá igual, pues habrá directores de policía municipal en cada cabecera municipal, con la sutil diferencia de que, el gobernador los nombrará, bajo la propuesta que realice el presidente municipal; pero, el mando superior estará en el ejecutivo del estado, el operativo en los presidentes municipales y, de llegar a ser ¿necesario? (esto se regulará en la ley secundaria) la federación se queda con todos los mandos policiales. Inquietante ¿verdad? Imagine, solo por un momento estimado lector, que al Presidente de la República se le ocurre y no es muy descabellada la idea, de ejercer el mando policial en todo el País, so pretexto de que está fallando la seguridad pública. Solo esto nos falta por ver; ya nada es imposible. Así se prevé en las reformas que están siendo analizadas en el Senado de la República. Bajo el mando del Presidente no solo el ejército, marina, policía federal, sino también las policías estatales ¡Ah bárbaro! Y también mucho dinero.

A mayor abundamiento, se adelanta que hay ya, 2,400 millones de pesos, en la bolsa de la Secretaría de Gobernación, para empezar a aplicar la implementación de las reformas constitucionales. Incluso se puede decir que en forma excepcional empezaría a aplicarse inmediatamente, sin necesidad de legislación secundaria Ley General, pues así se consigna en los artículos transitorios de la misma iniciativa ¡Agárrense pues con la iniciativa centralista de poder!.










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