Hoja de ruta ¿a dónde?

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sociedad mexicana

Lorenzo Meyer ha planteado con claridad una cuestión capital en este tiempo mexicano: ante el cambio de régimen y el cambio de los tiempos históricos, nos hace falta una hoja de ruta propia con un proyecto colectivo de nación que nos lleve al puerto de abrigo y no a la zozobra a mar abierto.

La primera cuestión es a dónde queremos ir como país, no sólo como Estado, como grupo o clase dominante, como partido, como sociedad múltiple y contradictoria, como familia, como individuos.

¿Queremos más libertad o más justicia? ¿Más justicia sin anular la libertad? ¿Más igualdad social sin perder las libertades y buscando la justicia? ¿Qué bienes democráticos deseamos entre la libertad, la justicia, la igualdad, la diversidad, la tolerancia, la crítica? Sabiendo que hay choque de valores universales y que es imposible cumplirlos todos al parejo. Esta idea es de Isaiah Berlin estudiada en la historia de las ideas universales. En la democracia moderna cada una de las partes debe ceder un poco para seguir conviviendo civilizadamente con los otros. El choque se produce en el todo o nada.

Los caminos conocidos están desacreditados y agotados. La revolución mexicana, cubana y venezolana. El socialismo utópico y el real. La democracia liberal y el neoliberalismo económico. Los populismos de izquierda y derecha. El antiimperialismo yanqui. El colonialismo español y la fe católica. La venganza prehispánica. Perdón por exagerar y simplificar. Y los caminos del PRI, del PAN, del PRD, de Morena… no van a ninguna parte, que no sea… “su propio horizonte electoral, el poder y su sobrevivencia”.

Es tiempo de releer con otros ojos los últimos capítulos de El laberinto de la soledad y ver “El laberinto de México en la Edad Luz”. Es tiempo de aprender a pensar por cuenta propia aprendiendo de los otros. Reconquistar la iniciativa histórica que alguna vez tuvimos y perdimos con las culturas y los pueblos prehispánicos, la Independencia, la Reforma, la Revolución, en la creación del PRI, del PAN, del PRD, de Morena… Aprender a mirar cara a cara la realidad cruda y picuda. “Inventar y crear palabras e ideas nuevas para estas nuevas y extrañas realidades que nos han salido al paso”, en el mundo contemporáneo. Estamos al fin solos como los otros y con los otros.

¿Qué hoja de ruta tenemos hacia qué proyecto nacional como mexicanos en plena Edad Luz? El problema central empieza en la sociedad dividida, antagónica, contradictoria, desigual, malosa, incrédula, encabronada, escéptica, dispersa. Y un Estado privilegiado y agujerado y debilitado, incapaz de cumplir aceptablemente las funciones por las cuales existe. Aunque sigue siendo un monstruo… es ya poco benefactor y poco respetable. ¿Y la sociedad en que vivimos? Tomás Calvillo, historiador y poeta en quien se apoya Lorenzo Meyer en su artículo, da dos veces en el blanco: la Edad de las Redes de Luz ha raptado nuestra intimidad y la sociedad mexicana es hoy una comunidad sin comunidad, una sociedad sin un horizonte común. Es el mundo del Yo, Yo, Yo, y los otros como paisaje (aplauden o chiflan). El Estado en la miniatura del Yo. ¿Exagero?

Ahí está el tema nacional, y seguramente el de muchos pueblos, en la Edad Luz de nuestro tiempo. ¿Cómo crear un proyecto colectivo con un común denominador que nos prenda, entre la rabia de los que perdieron y el fervor de quienes ganaron, un foco de lucidez que nos ilumine a todos un poco y nos dé el hilo, la hoja de ruta, en este tiempo veloz e incierto?

Nos falta todo, pero sobre todo, un proyecto colectivo político, social, económico y ético como mexicanos en el actual mundo en que vivimos. Y tras el proyecto, de justicia, libertad, igualdad, diversidad, tolerancia, crítica, la hoja de ruta del gobierno y de la sociedad: túyoélnosotros.

¿Podrán los obradoristas y los krauzeanos, más allá del mesianismo, el enemigo identificado y la rabia, inventar y encontrar un camino común a todos?

Creo que, entre “el timón y la tormenta”, la nueva hoja de ruta pasa en primer término por la metamorfosis del timón del poder. Hacerse chiquito pero sólido y solidario. Cristalizar su honestidad de gobierno, limpiar su corrupción e impunidad, edificar la admiración por sus acciones y no por sus palabras. Nos hace falta un buen gobierno, ¿qué es un buen gobierno? Y luego el congreso, los diputados y los senadores; todos los ojos del país estarán puestos en ellos.

¿Y qué cabe esperar del malestar de la sociedad irritada y ferviente, diversa y dispersa, obradorista y anti-obradorista, yoista a más no poder? ¿Cómo pensar al país con sus mil colores y no sólo con los nuestros y los de nuestros enemigos? Dejo la pregunta a los sociólogos y los literatos.

Es domingo por la tarde, “la nave y la tormenta”, ¿en qué mar social nos movemos? Voy a ver una película dramática pero antes un poema hindú:

LA TRADICIÓN / Dharmakiri

(Versión de OP en Vislumbres de la India, último libro de Octavio, y en sus Obras completas, tomo 12; por ahí dice: –La indignación es sana pero el odio envenena).

Nadie atrás, nadie adelante.

Se ha cerrado el camino

que abrieron los antiguos.

Y el otro, ancho y fácil, de todos,

no va a ninguna parte.

Estoy solo y me abro paso.

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Nuestro problema, querido Octavio, a veinte años de tu muerte, es que estamos solos pero no estamos solos: tenemos arriba al imperialismo democrático yanqui, adentro al crimen de la violencia organizada y desbordada, y por si fuera poco: el invisible y sanguinario Drácula del Capital Especulativo de la Deuda Eterna que crece cada vez más.

Lorenzo Meyer en su artículo citado usa con timidez la palabra utopía. Nunca me ha gustado esa palabra. Pero, si tuviera que usarla y encarnarla, formularía estas tres utopías sobre la Tierra:

–Que el mal sea la excepción y no la constante en la vida de la historia humana. (Por eso es preciso cuidarnos unos a otros sin crear “El castillo de la pureza”, sino reconociendo el mal, antes que en los otros, en nosotros).

–Por causas de fuerza mayor y en favor de las naciones y los pueblos de la Tierra, la ONU declara la abolición de todas las deudas externas en los cinco continentes. Deuda en ceros y cuentas nuevas. Empezamos…

–Y la tercera…

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Véase Lorenzo Meyer, “La nave y su hoja de ruta”,

El Universal Q, 14-X-2018, p. 3.

Liga: http://www.eluniversalqueretaro.mx/content/la-nave-y-su-hoja-de-ruta

Q, 15-X-2018.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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