FRANCISCO y FRANCISCA

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Los conocí hace algunos años, en el anterior departamento donde vivía aquí en la Presidentes. En esta segunda década de los veloces 2000.

Nos hicimos buenos amigos. Platicábamos. Era una buena pareja madura de mi edad.

En su tiempo, Francisco fue un defensa recio del equipo de Gallos. Y es muy guadalupano, creo que es parte de la organización de la peregrinación anual que se hace de Querétaro a México. Y no sé bien por qué motivos hizo un viaje junto con Francisca a Estados Unidos, que debió ser extraordinario, y debe estar vivo en su memoria.

Ella era dulce, viva, de pocas palabras, ojos negros de fuego, mujer tradicional, el cimiento de la casa y de la vida cotidiana del hogar, supongo.

Luego ambos nos cambiamos de domicilio, por aquí en el mismo rumbo, y de vez en vez nos encontrábamos y conversábamos sobre nuestras últimas novedades.

Hace tres días los vi pasar a la carrera y nos saludamos apenas de lejos. Llevaban prisa.

Luego sabría que Francisco acompañaba a Francisca a la Central Camionera porque iba a Cadereyta a ver a su madre enferma.

Ayer vino a visitarme Francisco, llorando como un niño, desencajado, huérfano, solitario, abandonado.

En Cadereyta Francisca fue atropellada por un camión y murió.

Ahora Francisco va a Cadereyta a recoger y enterrar a su compañera de vida, Francisca.

Nos abrazamos en nuestra orfandad.

(Lo vi partir y en la cabeza me quedé con las imágenes de Francisco Goitia que expresan el espíritu de Francisco sin su Francisca).

Amén.

Julio.

Q, Presidentes, domingo 30-VI-2019.

–Al paso: un jueves 30 de junio de 1988 llegamos a Q Guadalupe, Dersu, Marina y yo. Aniversario del nacimiento de José Emilio (1939-2014). “El paréntesis está cerrado de manera permanente. No así su obra”, Laura Emilia Pacheco.










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