Flynn

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El recuerdo se remonta a no menos de 20 años. Su presencia en las calles de Querétaro comenzó a notarse como una persona menudita, de cráneo pequeño, grandes dientes frontales, torcidos y amarillentos, con labios gruesos y protuberantes, sobre todo el inferior, nariz mediana y unos ojos claros y brillantes; siempre vestía con ropa de talla mayor a los de su pequeño y frágil cuerpo, saco formal de vestir, a todas luces heredado por persona mayor, lo que puede dar claridad en cuanto al origen de este “niño”. El eterno niño conocido sólo por el mote irónico del “actor galán de Hollywood, Errol Flynn,” espadachín irresistible para las damas de los años 30.

Flynn es parte de Querétaro desde hace muchos años, y con su candidez y ternura siempre se ha relacionado con la sociedad de una forma natural e ingenua para pedir, no limosna, porque su estilo, en medio de su desgracia, es de dignidad. Tiene un estilo propio, muy particular, vive en su mundo que se limita a lo mismo cada día, durante muchos días y durante todo el tiempo que le ha tocado vivir. Aparecer muy temprano por las calles del Mercado Hidalgo, sin poder definir de dónde, de pronto ahí está, recorriendo la Av. Hidalgo hasta Ezequiel Montes, y confundiéndose entre la gente que por las mañanas acude de compras al mercado, a las cuales acercándose tímidamente, ya sea a los que toman un jugo, para con tierna mirada y grandes dientes, ocasionar a algunos ternura, y en otros rechazo. Según se vea, la ternura e ingenuidad de sus ojos, o lo deforme y sucio de sus dientes.

Cuando alguien le llega a invitar un jugo, en el puesto de Juanito, lo toma con avidez y después de unos tragos, dice que ya le cabe más al vaso, indicando que le pongan más. Con el jugo en el estómago camina entre los puestos y nunca falta quien, locatario o cliente, le proporcione lo que podría considerarse como “dieta sorpresa”: nunca sabe lo que va a comer.

Posteriormente, ataviado con su chaleco tejido, la camisa mal abotonada y mal fajada, sus zapatos con muchos kilómetros de recorrido, pero eso sí, con su gran saco inseparable, inicia la marcha con rumbo desconocido, y no es sorpresa encontrarle con los diputados o en Palacio de Gobierno, en algún banco, en las iglesias, en los museos, en todos lados, en donde uno menos lo espera, ahí está el famoso “Flynn”.

De muchos lados lo han corrido, invariablemente por la falta de tacto y sensibilidad de quien le impide el acceso a determinado lugar, como el Teatro de la República, los cines, pero en su mente no existe rencor, ese sentimiento no se puede dar en su pequeña cabeza de niño por siempre.

Cuando uno, a través del tiempo, se ha convertido en una especia de cliente para FIynn, llega a adivinar en sus frases cortas y rápidas o en un simple “sí’ repetido varias veces, para dar énfasis a sus deseos, o la expresión en su rostro cuando coincidiendo con los que conoce esboza una sonrisa que difícilmente cabe en su cara. Se comprende que merece respeto como ser humano, a pesar que la naturaleza le negó algunas cosas, pero lo protegió haciéndolo permanentemente niño.

Flynn nunca ha tenido limitaciones para acercarse a personajes y, en su mundo, no escapa a las pretensiones de cualquier ser humano que desea superarse. El tiene claro que hay gente exitosa, que existen profesionistas y políticos, y sabe que los políticos lo pueden todo; se puede decir que está bien relacionado ya que como pocos se habla de tú con quien se le ponga enfrente, así sea el propio presidente de la República. Además es oportuno y consciente de quién lo puede ayudar y es práctico, muy práctico, directo. Para qué pedir citas; si la oportunidad se presenta hay que aprovecharla.

Una mañana caminaba Mariano Palacios Alcocer, a la sazón Gobernador de Querétaro, acompañado de funcionarios de primer nivel de su gabinete, por la Plaza de Armas, cuando de repente, y como es frecuente, sin saber de dónde, salió el famoso “Flynn”. Cruzándose ante los funcionarios, inició diciendo así: “Mariano, Mariano, Mariano”, para llamar la atención del Gobernador, quien atento contestó, “¿qué pasa Flynn?”. “Oye Mariano, dame un trabajo”, ofreciendo su mano a forma de saludo a Mariano Palacios, y clavando sus ojos claros para ansioso esperar la respuesta, dando la impresión de que quería trabajar para superarse.

“¿De qué lo quieres?”, dijo Mariano, como para salir del paso ya la vez seguirle la corriente. Contestando Flynn: “dámela de algo fácil para ganar dinero”. ¡Dámela de Licenciado!” No había duda. Flynn quería superarse, y aunque han pasado los años, ya muerto periodísticamente como en la nota que con sensibilidad por la supuesta pérdida de Flynn elaboró mi amigo Filiberto López Díaz. Flynn sigue vivo y esperemos que por mucho tiempo.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

4 Comentarios en “ Flynn”

  1. Una estupénda crónica Jaime.

    Sin duda para los que reporteamos en aquellas épocas por calles y andadores queretanos, la figura del Flynn nos acompaño como testigo en muchas de nuestras entrevistas banqueteras. Tu forma de recordarlo me hace sentir privilegiado de haberlo conocido, aunque como siempre en el trajin de la vida, poco le damos valor a lo verdadero.

    Gracias por regalarnos a través de tus ojos, el recuerdo de un compañero diario de jornada callejera.

    Un abrazo y un saludo Jaime

    Rafael

  2. Antonio Calzada dice:

    Increíble recuento del diario andar e interactuar de este estupendo personaje que tantos vimos cotidianamente e interactuamos con el en innumerables ocasiones.

    Siempre lo encontré e interactué con el en muchas ocasiones que en su mayoría fueron repentinas y espontáneas. Pero realmente tuve oportunidad de conocerlo un poco a través de mi familia, pues mi esposa e hijos interactuaban con el en cada ocasión que lo veían y frecuentemente le daban algo; aunque fueran unos cuantos pesos que le ayudaran. Cuando vivimos por un tiempo en el centro, en la calle de Guerrero en 1996, eran frecuentes las ocasiones en las que llego directamente a “visitar” para solicitar (sin hacerlo) algún apoyo.

    Personaje particular que estableció una identidad única y característica y que acentuaba el carácter de la ciudad – en su modo muy particular y con su pinta personal.

    Me uno a felicitarte por el recuerdo que has plasmado y hacernos recordar a través de tu crónica la memoria de Flynn.

    Saludos Jaime,

    Antonio

  3. Mario Rodríguez Estrada dice:

    Oye Médico…he vuelto hoy a leer tu artículo acerca de nuestro buen paisano Flynn…quien ya pasa lista en el activo de la ciudad de Querétaro…muy bueno…También te comunico haber comprado tus libros…muy amenos…no cabe duda que los Queretanos que aman a su tierra se convierten en poetas o en dilectos historiadores…y tú abrevas de ambos…¡Felicidades!…Mario RE.

  4. María Fernanda Flynn Torres dice:

    Hola:

    Pues como ya noto, también me apellido Flynn, y solo le escribia para pedirle una gran favor: quisiera saber mas de lo que escribio de Errol Flynn… me sorprende lo que escribio que anduvo aqui en Qro. Le agreadeceria mucho. Gracias.

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