Familia de sacerdote despojada

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 El padre Tomas_ y_la_catequista

El sacerdote Tomás Ramírez Félix dedicó cuarenta y siete años de su vida al servicio de la Iglesia católica hasta que, en 2013, aquejado por diversas enfermedades crónicas, fue retirado de la parroquia ubicada en la colonia Desarrollo San Pablo, de Querétaro; finalmente, el sábado 11 de noviembre de 2017, el sacerdote falleció.

Oriundo de la congregación indígena otomí de Cieneguilla, municipio de Tierra Blanca, Guanajuato, el padre Tomás, de acuerdo a su único hermano, Atanasio Ramírez Félix, nació el 20 de septiembre de 1933 y fue ordenado sacerdote a los treinta y siete años de edad, el 21 de marzo de 1970; cumplió su vacación en Jalpan, Xichú, el Mineral del Espíritu Santo, en el Seminario Conciliar de Querétaro y, finalmente, en la parroquia de Desarrollo San Pablo.

Las enfermedades

En 2013 al párroco Tomás le fue colocado un marcapasos, después enfermó de la próstata, de diabetes mellitus y de insuficiencia renal, quedando postrado en cama a partir de julio hasta el 11 de noviembre de 2017, fecha de su muerte.

El padre Tomás conoció en la parroquia de El Salitre, en donde iba a oficiar misa, a la catequista Ma. Jovita Hernández García quien se ofreció auxiliarlo y atenderlo en su propia casa, pero con la aportación económica del enfermo y su familia de Cieneguilla, para los gastos de manutención, hospitalarios y médicos; incluso, sus sobrinos de Cieneguilla que trabajaban en Estados Unidos le enviaban dólares a su tío enfermo.

Por la enfermedad, la relación entre la catequista, el cura y la familia de éste, se convirtió en una estrecha cercanía en la que todos los involucrados convivieron armoniosamente durante los últimos cuatro años de vida del padre Tomás. La catequista se convirtió en una integrante más de la familia Ramírez, así lo atestiguan diversas fotografías en poder de la familia Ramírez.

Los bienes

Además de atender al sacerdote Tomás durante los cuatro años en los que estuvo enfermo, de acuerdo a los familiares de éste, Jovita también se encargó de administrar los bienes de éste: una cuenta bancaria de Banamex calculada en 900 mil pesos; un seguro de vida del que no se conocen más detalles; una camioneta Ford 2008 valuada en 150 mil pesos; dos casas ubicadas en Lomas de Casa Blanca, estimadas, aproximadamente, en un millón novecientos mil pesos, cada una; una camioneta Ford Expedition 2010, valuada en 200 mil pesos (vendida a otro sacerdote que al parecer solo pago una parte del precio), así como una cuenta de ahorro en la Caja Libertad, de la fue socio por alrededor de cuarenta y cuatro años, con ahorros calculados en un millón y medio de pesos.

Sin embargo, según los deudos del fallecido, el día del deceso, la catequista solicitó dinero para pagar el funeral entre la gente cercana al difunto. Además, hizo correr la versión, entre los familiares del padre Tomás y de los jerarcas de la Diócesis, que había muerto en la ruina.

Con la muerte del padre Tomás, la estrecha relación, cuasi familiar, entre la catequista y los familiares del sacerdote, se rompió; éstos señalan que Ma. Jovita Hernández García, quien siempre se había comportado amable y caritativa, se transformó en una mujer grosera, prepotente y déspota.

El señor Atanasio Ramírez Félix, así como los demás integrantes de su familia piensan que la única explicación posible es que la movió la avaricia, para quedarse con los bienes del padre Tomás y que, con tal de lograrlo, tejió una fina serie de enredos para confrontar a algunos sacerdotes del Obispado de Querétaro con los familiares del difunto.

Los herederos

De acuerdo al oficio número AGN/293/2018, en respuesta al informe de testamento del 30 de enero de 2018, solicitado por los parientes del padre Tomás, se encontró un aviso notarial otorgado a nombre de Tomás Ramírez Félix en escritura pública número 32701 de fecha 16 de agosto de 2017, de la Notaría 25, de la demarcación Notarial de Querétaro.

Aunque solicitaron una copia del testamento, ésta no les fue proporcionada, sin embargo, en la Notaría les leyeron que en el testamento, el padre Tomás había nombrado como herederos universales a la catequista Ma. Jovita Hernández García y al hermano de ésta, Juan Carlos Hernández García.

Atanasio Ramírez Félix y los sobrinos del difunto señalan que, de acuerdo a la fecha del testamento, el sacerdote ya no estaba en sus cabales debido a las enfermedades que lo aquejaban y sospechan que quienes figuran como herederos actuaron de mala fe en su beneficio, debido a que la firma del documento ocurrió cuatro meses antes del fallecimiento.

Las palabras del obispo

El domingo 12 de noviembre de 2017, en el templo de la colonia Desarrollo San Pablo, el Obispo de Querétaro, Faustino Armendáriz, condujo la misa de exequias en honor al padre Tomás. En la homilía, destacó la vocación sacerdotal y también señaló: “Queridos hermanos y hermanas (…) quiero aprovechar para agradecer a todos aquellos que durante tanto tiempo estuvieron cerca del Padre Tomás y que fui testigo de ello especialmente en su enfermedad de manera muy especial la familia de la señorita Jovita, que el Señor premie todos sus cansancios desvelos y fatigas y tengan la seguridad de que el gran Sacerdote Jesucristo premiará el hecho de haber cuidado en esta tierra uno de sus sacerdotes”. (Portal de Internet de la Diócesis de Querétaro, 12nov17).

La última morada

Además, como los familiares del padre no pudieron estar presentes en el amortajamiento del cadáver, debido a que fueron avisados del deceso cuatro horas después de ocurrido, se percataron que no fue vestido con sus prendas sacerdotales, tal y como correspondía a su investidura, lo que les provocó un gran malestar.

Atanasio Ramírez Félix, hermano del difunto, sobrinos y demás familiares, decidieron llevar el cadáver a Cieneguilla, Guanajuato, para que descansara entre los suyos, sin embargo, la catequista, el sacerdote Luis Alberto Pérez y Salvador Félix, así como otro abogado al que no identificaron por su nombre, se opusieron, señalando que ellos tenían un documento firmado en vida por el padre Tomás en el que decía que sería enterrado en el panteón municipal El Cimatario. En algún momento uno de los abogados se alteró tanto que, en pleno velorio, manoteó en una mesa, aludiendo al documento que nadie mostró a los familiares del padre Tomás.

Usos y costumbres

Los deudos del padre Tomás explicaron a los sacerdotes y abogados que se oponían a entregar los restos, que querían llevar el cuerpo a Cieneguilla para honrarlo de acuerdo a las tradiciones, propias de la comunidad indígena otomí, consistentes en levantarles un calvario familiar y colocar una cruz, porque piensan que de ese modo la energía del difunto le dará fortalecimiento a la familia. Los abogados y sacerdotes de la Diócesis de Querétaro les contestaron que eso ya no se acostumbraba, que eso no era cierto, que no debían de creer en esas cosas. También abundaron que si se llevan el cuerpo a Cieneguilla, sería algo indigno.

Después de varios momentos de tensión ente los dos bandos, el padre Martín Lara Becerril, vocero de la Diócesis de Querétaro, permitió que el cadáver fuera llevado al panteón de Cieneguilla (en donde finalmente fue sepultado). Aun así, los abogados insistían en que no podían llevarlo y también decían que no era posible dado que sus familiares se habían desentendido de él cuando estuvo enfermo, que Jovita lo había cuidado.

Las cartas al obispo

Ante lo que los familiares del párroco Tomás consideran un despojo en su contra, por no haber recibido ninguna pertenencia personal del difunto (sin hablar de los cuantiosos bienes), fechada el 2 de enero de 2018 dirigieron una carta a Monseñor Faustino Armendáriz, Obispo de la Diócesis de Querétaro, que fue recibida por el padre Juan Vega, en donde le explican que el sacerdote fue atendido en su enfermedad, no sólo por Jovita, sino también por ellos mismos que acudían cada vez que era necesario; además solicitan la intervención y apoyo del obispo, para que les sean entregadas las cosas personales del sacerdote, tales como vasos sagrados y ornamentos que empleó durante su vida sacerdotal.

Algunas semanas después, al no obtener respuesta a la carta dirigida al Obispo de Querétaro, el viernes 26 de enero, entregaron otra misiva que les fue sellada y firmada de recibida por el padre Jorge Hernández Nieto, Canciller del Obispado de Querétaro, en la que exponen: “Acudimos nuevamente a usted, para solicitarle tenga (a) bien disponer y dar las indicaciones necesarias y prudentes a efecto de que nos sean entregadas a la familia todo lo referente a las cosas personales que a nuestro familiar el Pbro. Padre Tomás en vida lo identificó y consagró como sacerdote, refiriéndonos concretamente a sus ornamentos y vasos sagrados ya que como lo hemos señalado en el documento anterior, tenemos planeado un proyecto de índole personal-comunitario”.

La cancillería

Con la finalidad de conocer la versión del Obispado de Querétaro, en torno al caso del padre Tomás y preguntar el por qué los familiares de éste no habían recibido respuesta a las cartas, se buscó por la vía telefónica a quienes recibieron sendas misivas.

El lunes 12 de marzo, al solicitar información al padre Juan Vega en torno al asunto expuesto en la carta que él recibiera, señaló que a los familiares del padre Tomás ya se les había dado respuesta por escrito, que sobre el asunto no podía revelar nada al respecto que, en todo caso, quienes podrían informar sobre el tema serían los deudos.

Por la misma vía, se intentó hablar con el cura Jorge Hernández Nieto en su parroquia de San José Iturbide, sin embargo, a pesar de múltiples llamadas en diferentes días y a diferentes horas, la persona que contestaba el teléfono decía que no se encontraba o bien, que había salido.

 










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