Estados Unidos -VI-

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Decido consentirme e ir a un restaurante de lujo que me recomendó mi amigo Daniel Origel, un tal Bohanan’s, pero no me tratan como a él. Al mesero le hablo en español y reconoce de mala gana sus raíces mexicanas. Me toma la orden, media hora después no recibo nada y le reclamo; él se dedica a atender a otras mesas de americanos. Una hora después pido la cuenta, no me hace caso y a la hora y media trae el servicio. Me niego a pagar y se arma el bochinche. El gerente gringo acepta mi reclamo, el mexicano se opone e intercambiamos ofensas, la que más le duele es cuando le recuerdo sus orígenes mexicanos. No pago y me salgo furioso, no tanto por no cenar, sino por descubrir que el genoma de la Malinche cruza todas las fronteras y es eterno.

Publicado en Noticias el 23 de Enero de 2009










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