Estados Unidos -IV-

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Estoy en un bar a la orilla del río de San Antonio con un inmigrante. Me platica que tiene confianza en que Obama, promueva una ley que los ayude a regularizarse. Lo observo escéptico. Me pregunta molesto: “¿A usted no le gusta Obama?”. Respondo: “Sí me gusta, pero este país es un imperio y, por más bueno que sea, será un presidente imperial”. Afligido me ve y luego replica: “Aquí, entre los paisanos, hay una costumbre, si alguien quita una esperanza, para luego ‘lueguito’ consolarlo, le invita una copa”. Respondo: “No creo que exista esa costumbre, pero se la invito”.










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