Estados Unidos -VII-

|




Viajo en un autobús en San Antonio, aparece un letrero luminoso que traducido al español dice: “Por su seguridad viaje alerta, si observa que una persona realiza algo irregular, denúncielo al conductor”. Estados Unidos era el país obsesivo de la felicidad dulzona; del mundo sin penas; el país de las pildoritas analgésicas; donde las caritas sonrientes son una industria. El mundo bonito de la publicidad que abruma y las risas de fondo de los programas televisivos. Ahora, con el ego maltratado por las guerras sin fin y la guadaña del terrorismo, es un pueblo confundido, temeroso, paranoico.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Envía tu comentario