Esclavitud moderna

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El lacandón Genaro Morales Vázquez y los mixtecos Efraín y Eustaquio, de quienes se desconocen sus apellidos, fueron víctimas del delito de trata de personas con fines de esclavitud. Las tres personas, en dos diferentes momentos, lugares y circunstancias, lograron escapar de sus captores, en sucesos que parecieran propios del sanguinario régimen del dictador Porfirio Díaz y no de una república que se precia de democrática.

Y es que, de acuerdo a las estimaciones del Índice Global de Esclavitud 2016, en México existen 376,800 personas en condiciones de esclavitud moderna, la mayoría de las víctimas son, principalmente, mexicanas y centroamericanas. Según los datos, el 70 por ciento de los casos de esclavitud están relacionados con el crimen organizado, debido a que los cárteles mexicanos cometen secuestros para prostitución forzada y trabajo forzado de manera frecuente, con la complicidad de autoridades locales, estatales y federales. Los grupos de mayor vulnerabilidad son mujeres, niños, indígenas, discapacitados, migrantes y la comunidad lésbico gay.

El caso de los lacandones

De acuerdo al testimonio de Genaro Morales Vázquez, en abril de 2017, algunas personas les ofrecieron trabajar en un vivero de Querétaro, eso fue lo que Genaro entendió, ya que su lengua materna es el lacandón y el castellano lo entiende y lo habla pero con dificultades.

Morales Vázquez es oriundo de Lacanja Chansayab, comunidad del municipio de Ocosingo, Chiapas, situado en la selva lacandona; tiene 47 años de edad, es padre de 12 hijas y pertenece al mundo de la marginación total porque, de acuerdo al Inegi, en 2010, el 90.9% de los habitantes de Ocosingo se encontraban en pobreza y el 59.7%, en pobreza extrema.

Fue así como Genaro y otros 37 lacandones fueron enganchados, bajo engaños de que les pagarían mil pesos semanales, les proporcionarían transporte gratis a Querétaro, así como alimentos.

Cada vez que pasaban por algún lugar el conductor del autobús y su ayudante les cantaban el nombre de la población. Sin embargo, al llegar a San Juan del Río, en lugar de proseguir la ruta a la ciudad de Querétaro, el transporte enfiló a la Sierra Gorda, hasta llegar al municipio de Arroyo Seco, cercano a los límites de Querétaro con San Luis Potosí.

El autobús se orilló para esperar la llegada de otro vehículo para continuar el viaje, según les dijeron los operadores, situación que se les hizo sospechosa, por lo que, hablando en su idioma, acordaron que si había algo anormal, en cuanto bajaran del autobús, a la cuenta de tres, se echarían a correr entre el monte, cada quien por su lado.

Cuando llegó el segundo autobús con gente armada, los 38 lacandones corrieron para el monte, logrando evadir a la gente armada y al parecer todos lograron escapar.

Genaro caminó tres días por la carretera hasta arribar a Pinal de Amoles, siguiendo los pueblos por los que había pasado el autobús, en donde los lugareños lo ayudaron con ropa, alimentos y pasaje para que regresara a Lacanja Chansayab.

Enganchados de Oaxaca

El 20 de octubre, Ricardo Velázquez, posteó en su muro de Facebook la fotografía de dos trabajadores agrícolas mixtecos: “¿Usted los conoce? Dicen llamarse Efraín y Eustaquio, de 20 y 21 años de edad, (son) originarios de Santiago Ixtlahuaca, Oaxaca. Ellos trabajaban en Sonora es un campo en la siembra de verduras, a ellos la compañía que se los trajo de Oaxaca les ofreció una paga de 1500 (pesos) a la semana y un lugar digno donde vivir y comida, pero todo fue mentira, ellos escaparon anoche (19 de octubre de 2017) de ese campo agrícola ya que no soportaron las (duras) condiciones donde trabajaban y dormían, dicen que hay más personas provenientes del sur del país. Si usted los conoce contácteme, ellos se encuentran a salvo ya en Nogales, Sonora. Compartan”.

Ricardo Velázquez es un activista de las redes sociales, especializado en la búsqueda de migrantes desaparecidos. Originario de Jalpan de Serra, Querétaro, en 1998 cruzó indocumentado la frontera a Estados Unidos y actualmente trabaja en un restaurante de Los Ángeles, California y el tiempo que le queda libre lo dedica a la búsqueda de migrantes desaparecidos, tanto de México, como de Centroamérica. En noviembre la cadena de televisión Telemundo, de Los Ángeles, transmitió una entrevista en la cual lo identificó como “Ángel de la frontera”.

Efraín y Eustaquio pertenecen al municipio de Santiago Huauclilla, que se ubica en la zona noroeste en el estado de Oaxaca. Integra a la región Mixteca y forma parte del distrito de Nochixtlán. De acuerdo a los resultados obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía del conteo de población que realizó en el 2010, el número total de habitantes en el municipio de Santiago Huauclilla era de 663, con el 55.86 de ellos en pobreza extrema.

Esclavitud porfirista

En 1909 el periodista estadunidense John Kenneth Turner publicó en The American Magazine, una serie de reportajes que investigó de manera encubierta, haciéndose pasar como un hombre de negocios. Fue de esta manera en la que pudo documentar cómo las personas eran enganchadas bajo engaños para ser esclavizadas en Yucatán y en el tristemente célebre Valle Nacional, Oaxaca.

En el capítulo uno del libro, intitulado “Esclavitud”, Turner no sólo describió lo que ocurrió hace más de cien años, sino que visualizó lo que ahora ocurre de nuevo en nuestro país: “Aunque las condiciones secundarias varíen algo en diferentes lugares, el sistema general es en todas partes el mismo: el servicio contra la voluntad del trabajador, ausencia de jornales, escasa alimentación y azotes. En este cúmulo de cosas se hallan afectados no sólo los nativos de los diversos Estados esclavistas, sino otros 100 mil cada año, para citar números redondos—, que, engañados con falsas promesas por los enganchadores, o capturados por éstos, o embarcados por las autoridades políticas en connivencia con tales agentes, dejan sus hogares en diversos sitios del país para tomar el camino de la muerte hacia la “tierra caliente.”










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