Enseñanzas sociológicas

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Francisco López Cámara (1926-1994?), doctor en sociología por La Sorbona, en 1970 nos enseñaba a los jóvenes estudiantes de la UNAM una lección terrible:
–Todo lo que el hombre hace de cultura y por cultura es para olvidar a la muerte.
Naturalmente nos dejaba con los ojos abiertos.
Y luego en otra clase nos decía:

–¿Y ustedes qué hacen aquí? ¿No saben que la sociología va a desaparecer? Hoy todo es números, datos, estadísticas.

Estudioso de las clases medias y su desafío, por López Cámara llegué a Wilhelm Reich, un autor vital en mi formación o deformación, je.

Ya en los 80 hablaba de la demolición o desmoronamiento del sistema político mexicano; no de su destrucción, sino de su transformación, sin saber que nuevo monstruo aparecería.

Elegante, pulcro en su lenguaje. Su ironía era muy fina.

–Todo lo que hacemos es para olvidar que vamos a morir.

(Luego supe que FLC murió priista, solitario y alcohólico).

Efraín Mendoza Zaragoza (n. 1962), el sociólogo por la UAQ, dice que tres cosas habría que enseñar a los jóvenes en la familia y en la escuela:

–La enseñanza alimenticia, la enseñanza sexual y la de la muerte.

En suma: aprender a comer, conocer nuestra vida sexual y aprender a morir. Fácil. Todo lo demás es lo de menos.

Por mi parte agrego otra pequeña lección necesaria: la enseñanza de las palabras: saber hablar, decir, exponer, dialogar, discutir, reconocer, aceptar, callar… Las palabras, hermanas del silencio. Bien dice el poeta:

–Para hablar aprende a callar. / Saborea tu ignorancia.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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