En Do Mayor. Testimonio de Don Héctor Espinosa Maldonado. (IV y última parte)

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Jesus-Reyes-Heroles

“NO DESPERTEMOS AL MÉXICO BRONCO”. Jesús Reyes Heroles.

A principios de noviembre de 1969, Luis Echeverría coronó sus afanes de ser ungido para la sucesión presidencial. Lo sucedido en 68, con la matanza de los jóvenes, era ya una herida que, aparentemente, los juegos olímpicos y la prensa controlada desde gobernación se habían encargado de mantener anestesiada.

Y ya nada fue igual.

Una vez que tuvo el poder absoluto en las manos, Echeverría intentó deslindarse de toda responsabilidad con lo sucedido en Tlatelolco. En el ámbito educativo, implementó diversos programas, masificando la educación. Sus afanes por limpiar su imagen, fracasaron. La anestesia empezó a dejar de surtir efecto , las voces críticas se multiplicaban, a la par que él dejaba salir su talante autoritario y controlador. Durante su sexenio, la Secretaría de Gobernación fue asumida por Mario Moya Palencia a quien veían como el “favorito del presidente, para sucederle ”. El ingenio popular, siempre presente, jugaba con la frase: “¿Quién viene? Hay Marios, lo Moooya pensar”, decían imitando el estilo de hablar de Echeverría.

La relación distante entre Echeverría y Reyes Heroles continuaba. Bajo la dirección de don Jesús, PEMEX se había mantenido funcional, con cuentas claras, y en su máximo desempeño.

“A la mafia del sindicato la mantuvo controlada. Y no sólo eso: le hizo ver al actual presidente que veía venir un mal que debería controlar. No dejarlo crecer. ‘Ese mal es La Quina’., advirtió Reyes Heroles a un Echeverría sordo a esa recomendación”, relata don Héctor.

No obstante a esos resultados, Echeverría lo movió de la paraestatal, enviándolo de Director del Combinado Industrial de Cd. Sahagún, Hidalgo; cargo menor al anterior. El manejo de PEMEX quedó en manos de Jaime Dovali. “Desde dentro “La Quina” continuaba extendiendo su poder y metiendo en apuros a Echeverría, quien acudió a Reyes Heroles, pidiéndole asesoría para poder controlar al líder petrolero que no dudaba en mandar acallar las voces disidentes a su control. La Quina – sostiene don Héctor- ya se le había subido hasta los hombros a Dovali y al mismo presidente ”.

Disciplinado y comprometido, don Jesús continuó trabajando en el Combinado Industrial, bajo la presión de un hombre “tremendamente arbitrario”, como describe don Héctor Espinosa a Echeverría, quien hacía lo posible por sabotear logros y acuerdos que Reyes Heroles lograba para el progreso, como el que narra a continuación: “ El licenciado acababa de regresar de una gira de Francia, donde había firmado un contrato millonario en dólares , para que se armaran en México 4 o 5 modelos del Renault (R5, R12, R14,R15 y el que haría competencia al Mustang: el R17). Pero tan solo bajar del avión, Echeverría le ordenó irse al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI”

Molesto, don Jesús confió a don Héctor: “¡Este pendejo nos está sentando en un barril de pólvora. En el momento en que se le pegue la gana nos va prender la mecha. Acabo de firmar el contrato con los Franceses y estoy seguro que este cabrón no va a cumplir el acuerdo´! Y así fue, noo lo cumplió.”, recuerda don Héctor.

Don Jesús Reyes Heroles más de una vez presentó su renuncia al gobierno Echeverrista ; pero nunca le fue aceptada.

“EN LA POLÍTICA, LO QUE POR EL ELEVADOR SUBE, POR EL ELEVADOR BAJA”. Jesús Reyes Heroles.

Ya en calidad de Presidente del CEN del PRI, se ahondarían más los desacuerdos y diferencias entre ambos. Una de ellas estuvo relacionada con la filtración informativa que hizo Luis Echeverría a través de Jacobo Zabludovsky , en la que destapó a Manuel Carbonell de la Hoz , como candidato a la Gubernatura de Veracruz. “ Carbonell de la Hoz , un personaje repudiado en Veracruz . Y Echeverría, pasando por alto el papel de don Jesús, dio la noticia. La prensa quiso saber lo que pensaba don Jesús al respecto. La respuesta de don Jesús fue tajante y clara: ‘Yo como Veracruzano, no he votado por él’.

“Echeverría, molesto por esas y otras declaraciones de don Jesús, le mandó llamar. Lo que pasó en esa entrevista lo supe por el chofer de don Jesús. El chofer entró a mi oficina. Venía pálido y me contó que ambos (Don Jesús y Echeverría), habían discutido de forma acalorada, que era tanto el enojo de don Jesús que hasta había mandado chingar a su madre al presidente Echeverría. Me contó que era tal su indignación que le dio la orden r para que salieran de allí. Atrás de él, Echeverría, colgado de la puerta del automóvil suplicaba que don Jesús escuchara. El chofer sintió miedo de arrancar el auto, porque estaba allí el Estado Mayor Presidencial y, a una orden del presidente, pues… Por eso, el chofer, llegó en ese estado a la oficina. Estaba verdaderamente atemorizado”, recuerda don Héctor. “Le creí al chofer. Así era don Jesús ”

“ Finalmente, don Jesús aceptó sacarlo del problema, con la condición que citara a la fuente y que les dijera que para acabar con malos entendidos, iría él personalmente a hablar con los Veracruzanos para calmar los ánimos. Y así se hizo”

Poco a poco, las máscaras de Echeverría caían, quedando al descubierto un rostro descarnado. Corrían rumores de un intento reeleccionista de Echeverría. En la historia de México quedó registrado un discurso memorable pronunciado por don Jesús reyes Heroles. En él envió un mensaje de clara oposición a la posible modificación a la constitución, pretendida por Echeverría (5 de febrero de 1975).

Don Jesús fue enviado a la Dirección General del IMSS. “Conociendo a Echeverría, antes de tomar posesión en su cargo , don Jesús me dio una orden: “Don Héctor, vaya al IMSS y pida que le abran el que será mi despacho y revise minuciosamente, porque este pendejo es capaz de haber mandado poner micrófonos para espiarme”. Abunda en ello, don Héctor: “ Dediqué todo el domingo a la revisión del lugar. NO quedó espacio sin revisión”.

Salió Echeverría, dejando a un México dolido, violentado a causa de tantas arbitrariedades. Se inició un nuevo sexenio con José López Portillo, el frívolo presidente con el que don Jesús enfrentaría otra serie de problemas al asumir la titularidad de Gobernación, donde fue designado.

Amante de los libros, conocedor de la importancia del acervo histórico y cultural, don Jesús se percató que el Archivo de la Nación estaba muy todo descuidado. Polvo y tierra lo invadían. Promovió la iniciativa de llevarlo al Palacio de Lecumberri. López Portillo así lo hizo e invitó a la inauguración a don Jesús. Este último no se inmutó con la invitación, ni acudió. Para el lo importante ya se había logrado: el rescate del acervo histórico.

Cuenta don Héctor, que durante ese periodo, estando en Gobernación, llegó un día Carlos Hank González (quien durante el sexenio de Diaz Ordaz, había ocupado la dirección de la CONASUPO). El objetivo de su visita regalarle un automóvil blindado. “ Don Jesús, se lo traigo de regalo”, La respuesta de don Jesús fue tajante: ‘ En primer lugar yo no voy a andar en un automóvil blindado; y en Segundo lugar no tengo porqué aceptar de regalo un auto blindado’. Más tarde, cuenta don Héctor- en una ocasión en que le tocó a Hank González ser el orador en un acto conmemorativo a Obregón, pidió a don Jesús le hiciera el discurso. Para ello envío a su Secretaria, a quien don Jesús dictó el discurso. Hank González fue alabado por quienes lo escucharon, tomándolo por conocedor de la historia y buen orador”

Abunda don Héctor: “Don Jesús fue una persona tan, pero tan honesta. Un día, Federico siendo un adolescente me dijo con absoluta ingenuidad de su parte: ‘ Oye, Héctor, como es posible que mi papá habiendo tenido puestos muchos más importantes que el profesor Hank González, resulta que éste último tenga tantos millones de pesos. Ese – dice don Héctor- fue don Jesús. Un hombre que mandó a volar a José López Portillo también cuando éste le ofreció quitarlo de Gobernación y poner en su lugar a Olivares Santana y , a cambio, mandarle a él de Gobernador a Veracruz. Eso sucedió en una comida, allí en San Ángel, en la que yo esperé afuera en el carro a don Jesús y le vi salir indignado, mandando a volar el ofrecimiento de López Portillo. Don Jesús dejó gobernación ”

El resto del sexenio de López Portillo, don Jesús se mantuvo fuera. Fue , en 1982, con Miguel de la Madrid en la Presidencia, en que ocupó la Secretaria de Educación Pública. Cuenta don Héctor de la admiración y respeto que siempre guardó de La Madrid Hurtado para don Jesús: “ Un aprecio que venía desde años atrás, cuando el respetado Jurista Mario de la Cueva le recomendó a su entonces alumno de Derecho , que si quería empaparse del tema sobre Federalismo Mexicano, leyera a don Jesús. Desde allí, De La Madrid mantuvo siempre una amistad respetuosa con don Jesús. Le apreciaba verdaderamente y solía consultarle sobre algunos aspectos de la vida pública. La muerte de don Jesús, ocurrida a los casi 64 años de edad, fue un golpe tremendo en lo Institucional y en lo personal para De La Madrid”, finaliza don Héctor Espinosa Maldonado, quien en todos estos vaivenes, remolinos, ventarrones y huracanes políticos, estuvo caminando al lado de don Jesús. Siempre respetuoso testigo, atento escucha de un hombre que , desde lo institucional y amor por México, supo también conservar y defender , con pasión y honor, sus principios”

EPÍLOGO.

Son 36 hojas de información y anécdotas contadas por don Héctor Espinosa Maldonado. Todas respaldadas con grabación. He querido sintetizar lo más posible esta entrevista testimonial, a ratos emotiva, siempre fluida y con datos precisos en nombres y fechas por don Héctor, hombre también honesto y de principios, quien recuerda con absoluta lucidez esa etapa de largas y extenuantes jornadas de trabajo a lado de don Jesús.

En 14 cuartillas (divididas en entregas de cuatro partes) intenté seleccionar aquello que resultara interesante e ilustrativo para el lector. Algunas de los hechos aquí comentados no fueron registrados por la prensa; otros , están allí para ser consultados

Con esta entrega, finalizo esta conversación. Destaco y subrayo, por último, el interés genuino de don Héctor por dar Fe y testimonio de un hombre al que el apreció entrañablemente y admiró profundamente. Aprecio que se extendió hacia su familia.

“Mi interés en relatar todo esto es con la idea de que los jóvenes sepan que existieron personas que, como don Jesús, antepusieron su compromiso por el país, su amor al conocimiento y fidelidad a sus principios, por cualquier materialismo . Es, a mi manera, un tributo a algo que para mi es un valor fundamental: La gratitud y honestidad de alguien que nunca permitió en su nómina dobleteos de sueldos. Ni que algún empleado se sirviera de la cercanía de un puesto público para beneficio personal, o hacer negocios de ninguna índole. Eso y más fue don Jesús Reyes Heroles”, concluye don Héctor.

Zaragozacisneros.jovita@gmail.com

Nota: Agradezco de manera personal la confianza de don Héctor Espinosa Maldonado para confiarme este material y autorizar su publicación en este espacio.

 










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