EN DO MAYOR. (Tercera y última parte)

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SEGUNDO Y ULTIMO ESCAPE DEL CHAPO.

El sábado 11 de julio del 2015, en una fuga calificada espectacular, Joaquín “El Chapo” Guzmán, escapó a través de un túnel que, según consta, tenía mil 500 metros de largo y cuyas excavaciones nunca fueron detectadas. El penal del Altiplano en Almoloya de Juárez, Edomex, no era la fortaleza que detendría a un hombre que había escogido el mes de julio para escapar. Mera coincidencia y sirva como curiosa anécdota: la primera vez que escapó el Chapo ( en 2001), fue en la Presidencia de Vicente Fox. Y la segunda , lo hizo en el sexenio Peñista. Vicente Fox y Peña Nieto festejan cumpleaños el mes de julio.

A un año, 4 meses y 19 días de haber ingresado al penal, aquel 22 de febrero del 2014, en que al son de música, tamboras, corridos, pancartas, camisetas alrededor de 800 Sinaloenses salieran las calles protestando por su detención, “El Chapo” daba muestras de su poder coordinador y -desde luego- corruptor para comprar ayudas y silencios. La noticia sorprendió a Peña Nieto en Francia, donde se encontraba en esos momentos.

Andrés M. López Obrador, subió un video desde Tapachula, Chiapas, hablando de la fuga: “Creo que es algo muy grave, es una fuga espectacular, va a tener muchas repercusiones no solo en el país, sino en el mundo. Por eso considero que es prudente que Enrique Peña Nieto se regrese de inmediato, que se regrese de Francia para atender este asunto y también, hay que decirlo, para no pasar la vergüenza afuera, chueco o derecho él es el presidente de México. Nuestro país no debe ser el hazmerreír de nadie. Peña debe de regresar de inmediato del extranjero”.

Y, a través de su cuenta de tuiter pedía la renuncia del gabinete Peñista:

“@lopezobrador_Si cuando menos no renuncia el gabinete de seguridad, va quedar la idea de que hubo complicidad al más alto nivel en la fuga del Chapo 19:45 – 14 jul. 2015”

Vencido ante el peso de la verdad inocultable, EPN asumió el error , y se comprometió a recapturarlo. Poco tenía que ofrecer ya el gobierno Peñista en cuanto a credibilidad a su país. El rechazo que había hacía él y su gabinete era ya infranqueable . Desde sus trincheras visibles, y otras no tanto, la ferocidad de la oposición se manifestaba. Nada le perdonaban. Los hombres cercanos a López Obrador ( y que hoy están a su alrededor construyendo una narrativa de bondades que no existen en su gobierno ) trabajaban arduamente moviendo a sus células, agitando las aguas para que parecieran ya más turbias e insalvables.

El ex Presidente, EPN, cumplió su palabra. Solamente seis meses le duró la libertad a Joaquín “El Chapo”. El 8 de enero del 2016,vino el anuncio de su recaptura:

@EPNMisión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”.

 Lo demás, ya lo sabemos. Fue extraditado de inmediato a Estados Unidos donde permanece en prisión.

EL REDITUABLE VICTIMISMO.

Las esperanzas de Justicia para un México hambriento de ella, se empezaron a centrar en AMLO quien continuaba en su discurso acusatorio hacia “la mafia del poder…conservadores…fifís… pirrurris …” Del otro lado, los aludidos y sociedad civil que nada tenía qué ver con esos adjetivos pero que no compraban el discurso del llamado candidato de izquierda, protestaban.

 Las redes sociales, encendidas y en un amasijo de emociones, entre análisis serios de voces templadas, otras razonables y de mesura y, las más , procaces, descalificatorias, hirientes, daban cuenta de lo que se vivía. Al carril del descontento se subieron no sólo aquellos que fueron agraviados por un sistema que poco o nada pudo ofrecerles , sino también aquellos que sacan sus frustraciones personales a través de este medio ( algo que hoy está muy presente)

El actual Presidente manejaba cifras, descalificaba instituciones a antojo y destajo, según le conviniera o no le fueran favorables. Ayer como ahora, la misma postura que ha terminado por confirmar el refrán popular: “ chango viejo no aprende maroma nueva”; o si se quiere: “genio y figura…”.

Si algo hay que cale en el ánimo del mexicano es el victimismo. AMLO lo sabía. Lo manejó. Ellos “los fifis”; nosotros “ pueblo”. Ellos los “inmorales”; nosotros los “puros”.

Los que no somos ni uno u otro, desde nuestra postura insistimos entonces, y continuamos en ello, insistiendo en que a nada bueno nos puede llevar esta división partidista. México debe estar por encima de eso. La división no es lo razonable. El camino es: ciudadanía madura, crítica hacía , sea quién sea que tenga el poder en esos momentos. Cumplir nuestra parte y exigir al gobierno en turno la suya. Atrevernos a dar el salto de ese proverbial e insultante paternalismo de dádivas que hacen al individuo indigno y dependiente. Pedir que el Estado haga su papel rector de hacer guardar las leyes y el orden, para todos por igual.

La razón es simple: le va bien a México, nos va bien a todos. Pero un país no se gobierna con buenas intenciones solamente. Acciones concretas, inteligentes que eleven el pensamiento de los individuos para que florezca lo mejor de ellos. Pero todo parece indicar que no es ese el interés de la actual administración que parece ir agudizando su talante autoritario y descalificador de las otras voces. Y no sólo eso: a cada paso saltan pruebas de cómo actuó en su papel de opositor y cómo hoy él y los suyos piden lo que nunca dieron, ni parecen estar dispuestos a dar: reconocimiento de las otras voces que no sean las suyas, o que no les favorezca.

Y algo que hoy irrita, desencanta y preocupa es ver que el actual Presidente subió al poder con la actitud beligerante que siempre tuvo cuando fue un activista social. Hace mucho que en su imaginación se fijó la idea del México priista de los años 70s.

La intolerancia está presente, viva, procaz. La suspicacia, la simple descalificación a todo lo que no piense como ellos, les molesta. A medida que pasa el tiempo vemos la manera de cómo AMLO se aferra a su verdad, a su modelo de país que sólo él trae y entiende en su cabeza.

Lo ocurrido la semana pasada en Sinaloa evidenció el uso político que ha decidido hacer de instituciones . Las explicaciones de lo ocurrido el pasado jueves en Sinaloa están llenas de inconsistencias y contradicciones. Nada coincide.

Según dijo el mismo Presidente, cuando se decidió el operativo de Sinaloa, el se encontraba viajando hacia Oaxaca, por eso no se enteró. Es decir, el vuelo a Oaxaca lo hizo en un avión comercial, austero. Y tan austero que no cuenta con la tecnología que permita red de WiFi abierta. Por lo tanto, si quisieron comunicarse con él, la llamada no entró. El mismo Durazo dijo haber estado incomunicado con el Presidente al momento de tomar la decisión del operativo…Es decir: ¿En su pretendido afán de austeridad debe un presidente que tiene en sus manos las decisiones de todo un país de nuestro tamaño, viajar en un avión comercial donde al momento que se le requiera para algo grave, no se puede comunicar con él porque ha renunciado a las herramientas indispensable para el gobierno?

Ofenden sus respuestas. Ofende e indigna la imagen donde se le ve rodeado de niños de la escuela primaria de Oaxaca, sin duda alguna dogmatizados por sus maestros, cantando loas al supremo que se deja querer sin pudor alguno. Aquello que tanto criticó en los otros, lo vemos en él. El culto a la personalidad , los egos desmedidos , la megalomanía tiene varios rostros. Por más que se disfracen de modestia. El de él es uno de ellos.

Pero eso, no sería tan grave. Lo más grave está, quizá, en que vemos a un Presidente que continúa en su papel de víctima. Y todo aquel que se asume en esa postura, la manipulación es su herramienta al alcance. Nunca aceptará un error como tal. Para eso, están los otros. Los cercanos y los que no aceptan lo absoluto de su verdad. Eso es lo preocupante. Y nada bueno nos puede traer.

dialogoqueretano.com

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