EN DO MAYOR. “LE VIEIL HOMME ET LES NARCOS”

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Su nombre ya es leyenda. Su historia está en corridos y continúa inspirando relatos, documentales y series para la televisión. Y ha llegado hasta Europa en una historieta o comic causando el asombro de quienes en su momento leyeron lo sucedido en los diarios y de quienes no conociendo el caso, hoy saben que está basado en un hecho real.
Y no. No se trata de la recreación del Llanero Solitario montado en su caballo “Plata” y su amigo, el apache Toro y su caballo “Pinto”, historietas que acompañaron a la niñez de mi generación. “Le vieil homme et les narcos” (El Viejo y los Narcos), que iniciara la promoción de la venta del comic el pasado año en Francia y Bélgica, está basado en un personaje cuya historia cimbró la vida de México hace 10 años, cuando la presencia del narcotráfico en nuestro país y la violencia todavía movía el asombro de los mexicanos, porque no formaba parte de la aberrante normalidad en que se ha convertido hoy. “Le vieil homme et les narcos” tiene en un primer tiraje 5 mil ejemplares, con difusión en el mercado franco-belga con un costo de 16.90 euros -366 pesos mexicanos aproximadamente-, y planes de extenderse a España y México…La firma editorial Nouveau Monde Éditions publicitó en su muro de Facebook la obra de 58 páginas con guion de Ricardo Vílbor y viñetas o dibujos de Max Vento, ambos españoles.”, documentó al respecto Antonio Sosa para El Sol de México (7 febrero 2019)
En noviembre de este 2020 se cumplen 10 años de un suceso que en su momento movió nuestro asombro y nos conmovió a tantos. Esta es la tercera vez que traigo a colación su caso y el nombre de quien otras plumas de escritores y periodistas, como Arturo Pérez Reverte, han dedicado también espacio, relatando la historia de un hombre que en el zenit de su vida fue capaz de defender con dignidad y valentía lo que elementos del crimen organizado le quisieron arrebatar.
Hablo de don Alejo Garza Tamez, el anciano de 77 años que el 13 de noviembre del 2010 se enfrentó a más de 30 sicarios en su Rancho San José, ubicado en Padilla, Tamaulipas. Este hombre que recibió amenazas del narco para que les entregara su rancho y que decidió enfrentar la amenaza sólo, sin denunciar los hechos a la policía Tamaulipeca, porque hacía mucho que ese Estado vivía, y continúa, bajo el yugo de la delincuencia organizada. Ante la advertencia de los sicarios a Don Alejo de que si no les entregaba su rancho ellos lo tomarían y el ultimátum de 24 horas que le dieron para hacerlo, el anciano contestó que jamás cedería su propiedad y patrimonio de toda la vida y que les estaría esperando. El hombre reunió a sus trabajadores y les ordenó que al día siguiente no se presentaran a trabajar. No dio más explicaciones. Don Alejo, amante de toda la vida de la cacería, se dedicó a idear su estrategia. Reforzó puertas y ventanas, acomodó sus armas de caza listas para usarse. Y se dispuso a esperarlos.
Por testimonios de pobladores cercanos se supo que el 14 de noviembre pasaron camionetas de sicarios alrededor de las 4 de la mañana. Ese sábado, más tarde, cuando la Marina Armada de México llegó al Rancho San José (situado a 15 kilómetros de Ciudad Victoria), se encontraron con que la construcción sencilla y austera de don Alejo estaba semi destrozada. Afuera había cuatro sicarios muertos y en los alrededores encontraron a otros dos malheridos e inconscientes y a los que sus compañeros abandonaron porque los dieron por muertos. Adentro de la casa un solo cuerpo: el de Don alejo Garza Tamez. Tenía dos armas a su lado y en puertas y todas las ventanas armas de caza y casquillos. Los Marinos, sorprendidos, buscaban rastros de más hombres. No daban crédito a que hubiera sido uno sólo el que enfrentó al grupo de la delincuencia.
Nombre e historia de don Alejo Garza Tamez están presentes. Un hombre de 77 años. Un Estado. Un país entero en el que gobernantes y ciudadanos continúan transitando en una normalidad en la que subyace una realidad de horror que se pretende ignorar no mencionándola. Un país de un presidente cuyos graves problemas los pretende solucionar con decretos y evasiones de una realidad que conoce bien, pero que finge querer combatir con una buena voluntad adornada con palabras que los hechos desmienten.
Ignora el presidente que si la violencia del crimen organizado se manifiesta con sangre y horror, hay otra clase de violencia que él está ejerciendo al negar el sentimiento de indefensión de los ciudadanos de este país que navegamos en océanos de incertidumbre ante una realidad que él se empeña en menospreciar.

MARES DE DESOLACIÓN, RÍOS DE SANGRE Y PUENTES DE IMPUNIDAD.
Hoy, la realidad del narcotráfico operando con sus diversas máscaras ha aumentado y cerrado el cerco en varios Estados. Fortalecido por la omisión de una clase gobernante preocupada por posicionar su control y permanencia en el poder y que niega las historias de muertes, despojos de propiedades, invasiones, asaltos, secuestros, extorsiones que están por todo el país.
Diez años se cumplirán el próximo 13 de noviembre del caso de don Alejo Garza Tamez. Diez años de este caso, pero no significa eso el arranque de la violencia provocada por el narcotráfico. No olvidemos lo ocurrido a mediados de 2009, un año antes de lo sucedido a él, la comunidad LeBarón estaba sometida en Chihuahua a amenazas por denunciar la presencia del narco en esos lugares. El caso de Erick LeBarón, joven de 17 años secuestrado en ese entonces. La exigencia a su comunidad para su liberación fue de un millón de dólares. En un franco desafío a la amenaza la comunidad decidió no pagar nada. A cambio de eso arreció la exigencia para que el joven fuera liberado. Ocho días después, Erick LeBarón fue soltado por sus captores. Un mes después de su secuestro el ejército detuvo a una veintena hombres en un poblado de Nicolás Bravo. Se hacían pasar por elementos de la institución. Declararon pertenecer al grupo delictivo “La Línea”. La detención de los integrantes del narcotráfico no detuvo la voz de protesta de Benjamín LeBarón, quien desde tiempo atrás venía denunciando la violencia en aquellos lugares. En julio fue asesinado junto con su cuñado Luis Whitman. Diez años después, a principios de noviembre del 2019, nuestro país y parte del mundo sería testigo de escenas dantescas ante la masacre de mujeres y niños LeBarón.
Aquí apenas dos casos de los más emblemáticos y significativos por la manera de enfrentarse a sus agresores. Pero hay tantas historias de dolor alrededor de este flagelo que opera al amparo de la impunidad y, en unos casos, con la colaboración de las mismas autoridades de ciertas localidades. ¿Cuántas historias individuales, familiares, colectivas de dolor hay ignoradas y cuántas registradas? Sabemos que es una realidad. Y que es de tal magnitud que continúa creciendo la presencia del crimen organizado en el país entero.
Casos, hechos de violencia que sólo tienen cabida en la parte más oscura de una sociedad capaz de transitar por los laberintos de la inconsciencia, donde lo irracional es tomado por normalidad.
DIVORCIO NECESARIO DE MÉXICO.
Mis ojos tropiezan con la fotografía de una pareja de extranjeros que lucen sonrientes a la cámara. Ella viste una sencilla blusa blanca. El, una camiseta color bugambilia, gorra. Son Mauri y Kenneth Karger, estadounidenses que llegaron hace 20 años a San Miguel Allende a vivir. Hoy anuncian su marcha del país al que llegaron cargados de buenos propósitos, atraídos dicen, por la belleza pródiga natural y de su cultura.
Es a través de una carta escrita por Kenneth Karger, publicada el pasado 18 de julio en el México News Daily que conocemos su historia de puño y letra: “Estoy terminando una relación de 20 años con México y eso es muy triste para mí. Es como el fin de un matrimonio. Lo que hace más triste esta situación es que amo a México. Amo su belleza natural, desde el desierto hasta las montañas y las prístinas playas. Pero más importante, hemos amado a los mexicanos. Yo he invertido personalmente millones de dólares en su país, pero me rindo. Su gobierno claramente no me quiere aquí”.
Su historia nos ha llamado la atención. Kenneth Karger es dentista jubilado. Su hermano y esposa decidieron radicar en San Miguel Allende, involucrándose con la comunidad en labores altruistas, como rescate de perros callejeros. Kenneth por su parte, decidió radicar en Quintana Roo donde invirtió en la restauración de una propiedad ubicada en Puerto Aventuras. Adquirió también otros terrenos sobre el lago Bacalar; también otro rancho semiabandonado en Chetumal. Pronto los convirtió en lugares espectaculares, a donde regresaron las especies animales que habían huido ante el abandono. Además de restaurar los sitios, creó fuentes de trabajo para los lugareños, a quienes ofreció condiciones laborales dignas.
Cuenta él mismo en su testimonio, que su rancho fue invadido en dos ocasiones. “Una por 10 hombres con armas que amenazaron con matar a los trabajadores si no salían de inmediato. Llamamos a la policía. ¿Qué hicieron? Nada. Se necesitó un año y 2 millones de pesos para recuperar mi rancho de los invasores…Tengo otra propiedad en la que estoy peleando una invasión desde hace tres años. He ganado las batallas en los tribunales, pero los invasores están todavía en mi propiedad y he gastado 200 mil pesos en abogados. ¿Ganaré? Sí, pero ya no tengo deseo de seguir peleando esta batalla. México me obliga a gastar dinero simplemente para conservar las propiedades que ya he adquirido legalmente y pagado”.
El de Kenneth es un testimonio vivido en experiencia propia. Pero está lleno de referencias de casos poco son dados a conocer a la luz pública. Comentó que su hermano ha sufrido asaltos en carretera y de otros casos que llegan a él del norte del país, donde algunos habitantes han terminado por malbaratar propiedades y abandonar su estado ante la constante amenaza del crimen organizado. Hasta él llegan noticias de secuestros, ejecuciones.
Estas y otras experiencias nada agradables refiere haber sufrido este ciudadano estadounidense que llegó a aquellos lugares con una propuesta de disfrutar, pero también contribuir con la comunidad. Hoy se despide con la certeza por el experimentada de que en esta tierra el estado de derecho es tan frágil, que cualquiera puede violentar. Y que la vida, es también un bien sujeto a capricho de quienes, desde hace mucho, operan con total impunidad.
zaragozacisneros.jovita@gmail.com










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2 Comentarios en “ EN DO MAYOR. “LE VIEIL HOMME ET LES NARCOS””

  1. Pasmado.
    Queda uno pasmado.
    Asombrado.
    Sorprendido. Impresionado.
    Asustado y templado.
    Herido y fortalecido. Animado y desanimado.
    ¡¿En qué país vivimos y qué diablos está sucediendo y hacia dónde demonios vamos?!
    Dan ganas de…
    Y sin embargo todavía estamos vivos y hay que seguir viviendo, luchando, hablando, pataleando.
    Levantar acta y dar fe de vida, con coraje, como hace este relato sobre la otra realidad sobre nuestra cabeza.
    Gracias, Jovita.
    Julio.
    Q, Presidentes, julio 2020.

  2. Jovita Zaragoza Cisneros. dice:

    Resistir, Julio. Resistir y llevar la luz de la información al escenario público.
    Te envío fraternal abrazo.

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