EN DO MAYOR. GRAN AVANCE

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Inicio con una buena noticia dada a conocer el miércoles 28 de octubre: el Consejo General del Instituto Nacional electoral (INE) aprobó los lineamientos para prevenir violencia política de género al interior de los partidos. Su contenido advierte la importancia de atender y sancionar la violencia contra las mujeres.
Permítame el lector lanzar un ¡Bravo! para esta gran conquista, porque hay todavía más en su contenido: Los aspirantes a una candidatura deben firmar un formato donde aseguren, bajo protesta de decir verdad, que sobre ellos no pesa una denuncia o sanción por haber ejercido antes violencia familiar y / o doméstica, delitos sexuales, o tiene deudas de pensión alimentaria. Es decir, aquellas personas con historial y denuncia de violencia intrafamiliar quedan excluidos de cualquier pretensión de ejercer cargos de elección popular.
Si le vienen a la mente nombres de políticos que, abusando del cargo, han cometido actos graves de violencia hacia la mujer, entonces dimensionará el valor de este gran logro que sienta las bases de un cambio en la vida política. Un triunfo de las feministas comprometidas y con propuestas bien dirigidas hacia la consolidación de una democracia participativa y de garantías para la mujer. Un logro que nos favorece a todas las mujeres de un país donde el número de feminicidios diarios excede la decena de casos y en el que alteros de denuncias de violencia doméstica e intrafamiliar se pierden en el polvo de la indiferencia. Denuncias no atendidas y sin el seguimiento adecuado que favorecen que el hombre pueda abandonar con absoluta ligereza la responsabilidad de manutención hacia los hijos pequeños, entre otras cosas.
Por supuesto que esta medida ha encontrado sus reticencias en quienes argumentan la pertinencia de separar la vida privada y pública de los servidores o funcionarios. Pero ¿acaso puede disociarse tal actuar en un país donde la violencia hacia la mujer es de tales alcances? ¿Acaso las expresiones violentas hacia la mujer, que hemos escuchado en servidores públicos, no representan la manera cómo conciben su lugar de privilegio? ¿No es la forma un fondo en estos casos? ¿Acaso las actitudes de los funcionarios en su ámbito privado no adquieren interés público cuando están vinculados con el atropello a los derechos de las personas, en este caso de las mujeres?
Solo para abreviar la larga lista de nombres de altos funcionarios y cuyo actuar violento ha trascendido a la vida pública, le recuerdo uno que se dio a conocer a principios de este año: ¿le resulta familiar el de Manuel Horacio Cavazos López, magistrado de la Segunda Sala Especializada en Ejecución de Sanciones Penales, acusado por su esposa de presunta violación a sus hijas de 5 y 7 años? La denuncia fue presentada por su esposa en septiembre del 2019. Pero en enero el caso trascendió a la opinión pública en este enero del 2020. El portal de noticias de Animal Político documentó al respecto: “Aunque en la carpeta de investigación hay pruebas periciales médicas, valoraciones psicológicas, declaraciones de las niñas ante el Ministerio Público y psicólogos especializados, además de audios en los que narran a su mamá las presuntas agresiones, el caso no ha sido judicializado en cuatro meses”.
Cuando salió a la luz este asunto, Cavazos López estaba a punto de ser ratificado como impartidor de justicia de forma vitalicia, hecho que no se llevó a cabo dada la gravedad de las acusaciones.
Por dónde se le vea, los recientes lineamientos para partidos políticos en esta materia son un gran logro. Y aquellos ciudadanos o servidores públicos que aspiran a ocupar cargos y se resisten al cambio grábense las palabras de Yndira Sandoval, antropóloga social, activista, Defensora de DDHH y Cofundadora de Las Constituyentes de la CDMX que sentencia de manera clara e inobjetable: “Nadie puede tutelar un derecho en lo público que haya vulnerado en lo privado”.
Avanzamos, pues. Enhorabuena.
RIMAS Y CALAVERAS.
La calaca corrió a Palacio, iba llena de emoción,
queriendo llegar puntual a la diaria conferencia
que el presidente ofrece a su complaciente audiencia.
A su paso tarareaba una popular canción.

Había escuchado decir que era un lugar aburrido,
ocupado para marcar la agenda comunicacional,
muy acorde con un país profundamente disfuncional,
donde lo sagrado de la vida se ha alterado y pervertido

Cuando miró al presidente se sintió decepcionada.
Ella esperaba ver a un razonable mandatorio,
pero lo que vio frente a sí le pareció temerario
y su forma de expresarse la hizo sentir apenada

El hombre hacía pasar por verdad lo equivocado,
político hábil y porfiado, afecto a hablar en pausa
repetía sin pudor: “es de los otros la culpa, la causa”.
La tilica exclamó: ¡Ah, viejito tan taimado!

Atenta escuchaba al autoproclamado ser especial
echar lumbre por su boca contra enemigos supuestos,
llenando aquel lugar con toda clase de denuestos.
¿Es que acaso – se dijo ella- él se piensa celestial?

La flaca levantó la mano atreviéndose a preguntar:
¡Ay presidente le escucho lo mismo una y otra vez!
¿Es que usted no se da cuenta que camina al revés?

No es verdad aquello de “el fin justifica el medio”,
en este caso aplica: “sus medios no justifican el fin”
y está usted haciendo del odio un banquete, un festín
¿Por qué no usa su poder para proponer remedio?

Enojado el mandamás la miró echando chispas,
¡¿cómo osas cuestionarme si yo nunca me equivoco?!
¡mis enemigos inventan eso de que me desboco!

La respuesta recibida la hizo huir despavorida,
afligida por un país que ha elegido ignorar
los males que amenazan con hacerlo naufragar
entre los mares de sangre que chorrean por su herida.

EN DO MAYOR.
3 de nov (mes XI) 2020










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

2 Comentarios en “ EN DO MAYOR. GRAN AVANCE”

  1. Elías Loyola Campos dice:

    ¿Y si ésta la promovemos a una ley que diga: aquellas personas con historial y denuncia de violencia intrafamiliar quedan excluidos de cualquier pretensión de ejercer ‘Cargos públicos’?

  2. De acuerdo señor Elías Loyola Campos.
    Sin duda un gran paso que ayudaría a sanear la vida pública. Asegurarnos que la aplicación de la justicia no caiga en manos de corruptos, transgresores y violentos.
    Que se empiece a aplicar un filtro. Una ley que ponga orden y se sepa que hay consecuencias.
    Muchas gracias. Buena propuesta.
    Saludos.

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