EN DO MAYOR. EN MÉXICO TE MATAN POR DEFENDER LA NATURALEZA (Homero Aridjis)

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¿Qué tanto la civilización actual continúa nutriéndose de las barbaries de aquellas que nos antecedieron? ¿Qué genes de su crueldad traspasaron la barrera de los siglos para inocularse en las mentes de ciertos individuos que hoy causan tanto daño contra los otros? ¿Qué tormentos alimentan a los seres que ejercen la crueldad contra sus iguales? ¿En quiénes se inspiran aquellos que eligen la destrucción de la bondad y belleza y están dispuestos a quitar de su camino a quienes viven en armonía con su entorno y buscan preservar las bondades de la naturaleza?
Caen en cascada preguntas sobre esta violencia que no cesa y que, como ciertas enfermedades, se intensifica. En nuestro país aumentan los feminicidios, asesinatos a periodistas, a los defensores de derechos humanos. Y a esta lista se suma el aumento de asesinatos a los ambientalistas e indígenas que siguen siendo violentados por quienes ambicionan su tierra para sacar provecho económico de cada metro de ella.
Sin embargo, las agresiones contra los defensores del medio ambiente y comunidades indígenas no causan tanto impacto mediático. Apenas el nombre de la víctima, lugar de lo sucedido, generalidades sobre su biografía y sus exequias ocupan un espacio en medios. Y luego olvido. Mientras tanto, los asesinatos y despojos de tierras continúan por gran parte del territorio nacional.
¿Falta de compromiso y de voluntad política para solucionar este flagelo? Todo indica que sí. Que la red de complicidades de gobiernos estatales y regionales con grandes intereses de las transnacionales, el crimen organizado metido en estas actividades y silencio e inacción del gobierno federal para entablar acciones coordinadas para frenar el grave problema. Antes bien, forman parte de nuevos acuerdos que los gobiernos en turno van estableciendo con los depredadores que tasan en ganancia los territorios a explotar y están dispuestos a quitar del camino a quienes se oponen a sus proyectos. No quieren testigos o voces que hagan ruido y llamen la atención sobre los lugares de su interés para explotar.
Al principio de este 2020 por concluir, uno de los reconocidos defensores del medio ambiente, el escritor mexicano Homero Aridjis publicó un contundente artículo en el New York Times: “En México te matan por defender la naturaleza. Si nadie defiende a los protectores del medioambiente, ¿quién protegerá a la naturaleza?”
La publicación de Aridjis era un reclamo y llamada de atención sobre el asesinato en Michoacán del ambientalista ingeniero agrónomo Homero Gómez González, desaparecido el 13 de enero y encontrado muerto 16 días después ( 29 de enero).
Gómez González, era un entusiasta y comprometido administrador del santuario El Rosario de la Mariposa Monarca, pero también un férreo opositor de la tala ilegal de árboles de la región.
Sobre este asesinato, Aridjis, quien conocía al activista y sabía de su labor denunció y exigió en su artículo:
“Es momento de que el gobierno de México se comprometa de manera firme con la protección de los defensores de la Tierra. El dilema es simple: si en México se continúa asediando, desapareciendo y matando con absoluta impunidad a los activistas ¿quién protegerá a la naturaleza? No hay otra respuesta que garantizar la libertad de expresión y la seguridad de los ambientalistas y respetar sus acciones, hacer cumplir las leyes y llevar a la justicia a los criminales, aun cuando estos sean parte del gobierno”.

Con esta noticia se abrió el inicio de un año 2020 que no cesa en agresiones y despojos a ciudadanos que se preocupan por preservar los dones otorgados por la naturaleza a este país que hoy sobrevive ante un horizonte donde la impunidad continúa avanzando, aunque los gobiernos estatales y federal en turno aseguren lo contrario hay voces y hechos que les desmienten. Apenas el pasado mayo, ya entrados en el confinamiento obligado por la pandemia, la misma Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoció que “poco se puede hacer para detener las agresiones en contra de los defensores de los recursos naturales y el territorio, debido a que se tiene un sistema judicial débil y frágil, así como un sistema normativo ambiguo, sin garras y ahora sin presupuesto”
En nota publicada en mayo del 2020, Ernesto Méndez de Excélsior escribió: “de acuerdo con la Semarnat, ni siquiera la pandemia pone un alto a estos ataques, ya que en lo que va de la emergencia sanitaria del Covid-19 han sido asesinados 10 activistas en Michoacán, San Luis Potosí, Veracruz, Oaxaca, Guerrero y Sonora”. Agrega Méndez que en una videoconferencia del ciclo: “Diálogos Ambientales en Sana Distancia”, Benjamín Berlanga Gallardo, titular de la Unidad Coordinadora de Participación Social y Transparencia de la Semarnat, aseguró que están preocupados y angustiados por los ataques contra los defensores ambientales, “quienes de tanto poner el cuerpo, se les va la vida”. En esa sesión, documentada por Méndez se habló de las constantes agresiones a los ambientalistas cuyos agresores se cobijan en un “sistema depredador que supedita la vida para generar productos que se puedan llevar al mercado”.
UN EX INCÓMODO.
Por su parte, el ex Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, quien renunciara el pasado diciembre a su cargo en el gabinete del actual gobierno, Víctor Manuel Toledo Manzur, ha llamado también la atención sobre el tema. En un artículo publicado en La Jornada el pasado octubre, condenó lo ocurrido en Baja California con el defensor de los recursos naturales, Óscar Eyraud: “El despiadado asesinato de Óscar Eyraud Adams, indígena kumiai, defensor del agua y la cultura, cometido hace unos días en Tecate, Baja California, viene a sumarse al de otros 152 ambientalistas ultimados en México de 1995 a la fecha. Hoy, ser defensor ambiental en el terreno donde ocurren los conflictos es una empresa sumamente peligrosa”

“Este fenómeno -agrega Toledo- presente en el mundo y documentado por la Organización Global Witness, habla del aumento de los asesinatos cometidos en nuestro país, donde la violencia contra ecologistas rurales y comunidades campesinas que se oponen a ser despojados de su tierra y enfrentan resistencia ante enemigos poderosos como : mineras, cerveceras, talamontes, agronegocios, empresas turísticas y eólicas, pero también a proyectos gubernamentales, como presas, carreteras, hidroeléctricas, gasoductos y pozos petroleros. La defensa de bosques, selvas, manantiales, ríos, lagunas y manglares es también una tarea de alto riesgo”

Toledo Manzur, que causara incomodidad al gobierno de López Obrador por sus críticas hacia la demagogia de la autollamada 4T e intereses comerciales que mueven a esta administración de la que dijo “ los antepone a las prioridades ecológicas y ambientales”, además de ofrecer un panorama sobre los estados más sacudidos por la violencia en este rubro, propone tres acciones para enfrentar y compensar con ellas lo que la injusticia, la indiferencia individual y colectiva, la ambición y prepotencia han permitido:
. Es urgente que el Estado adopte un mecanismo de seguimiento de los conflictos ambientales y ofrezca protección a los ciudadanos y colectivos amenazados o agredidos.
. Se debe igualmente honrar la memoria de cada ambientalista caído mediante la fundación de un espacio público (memorial) que dé fe de lo acontecido en cada batalla por la defensa de la vida.
. Finalmente, México debe ratificar, a través del Senado, el llamado Acuerdo de Escazú, un tratado aprobado por 24 países de América Latina y el Caribe en marzo de 2018 y promulgado para garantizar el derecho de los ciudadanos a luchar por un ambiente sano y en equilibrio.

Y mientras eso sucede y los gobiernos en turno continúan en su indiferencia hacia el tema, volteando la mirada hacia cosas de su interés y redituables para sus ambiciones políticas, cerrando oídos a las demandas de solución. Apenas el pasado 28 de octubre Juan Aquino González, activista ambiental y representante legal del parque ecoturístico de la comunidad de Papalutla, fue asesinado en el municipio de Copalillo; Guerrero. La victima administraba un parque ecoturístico y propiedad de los indígenas.

Con el asesinato de Aquino, se registran 19 asesinatos de ambientalistas en lo que va de este año. Datos y cifras sobre hechos que dan cuenta de una falta de solución y aumento de problemas que esta administración provoca también con su incapacidad e indolencia manifiestas.
(En do mayor /JZC)










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