EN DO MAYOR “AULLIDOS Y BALIDOS”

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Hace un tiempo hablé de ese viejo sabio de la política que es Porfirio Muñoz Ledo. Un hombre de mente clara, olfato agudo, memoria intacta. Lo comparo a un viejo lobo con más de seis décadas de vivir las mieles y batallas dentro de un territorio agreste y del que no siempre se sale bien librado. Hay quienes han entrado y terminan por perder la vida. No ha sido el caso de Muñoz Ledo, quien ha salido victorioso de ese territorio. Y, por lo que sabe, nunca ha tenido que meter el rabo entre las patas. Conocedor de todos los recovecos de la política nacional e internacional, el viejo lobo de piel opaca, caninos desgastados, pasos vacilantes por el peso de los años y el comprensible cansancio, todavía merodea por los territorios que el conoce tan bien y a los que se ha entregado con pasión. Hace lo que puede para mantenerse erguido y hacerse escuchar. Y lo logra. Y hoy aúlla enojado al ver los desatinos de una administración que insiste en querer convencer, a golpe de palabras, que es diferente; pero los hechos se encargan de desmentirles.
Porfirio Muñoz Ledo, quien recién cumplió 87 años, ha venido alzando su voz en un intento por hacer entrar en razón a una clase política que llegó al poder enarbolando banderas izquierdistas, pero que, hasta hoy lo que han demostrado ser es un grupo de radicales que dejan mucho que desear en cuanto a su estatura política.
La voz de alerta y critica de Muñoz Ledo con relación a varias decisiones que se están tomando, no ha gustado a algunos de los legisladores e incondicionales de la actual administración. Más veloces que rápidos se han lanzado a desacreditar a este hombre que ha nadado durante décadas en las profundidades de las aguas turbulentas y poco claras de la vida pública. Parece “olvidárseles” que él ha sido uno de los políticos que ha impulsado el movimiento de Morena y ha estado junto a López Obrador desde el inicio del pretendido cambio.
Por supuesto que esos ataques vienen de las voces plegadas al voluntarismo presidencial que, a dos años de haber ganado las elecciones, el caudillismo de Andrés Manuel López Obrador ha quedado ya claro. Porque el presidente ha hecho de su figura la única voz desde la cual se dictan voluntades que los otros, sus corifeos, han de cumplir. Y de eso ha dado cuenta hoy Muñoz Ledo, quien sin ambages, reprueba tal actitud.
Una de las pasadas inconformidades de Muñoz Ledo fue con relación a la iniciativa que el presidente, López Obrador envió a la Cámara de Diputados, donde pretende modificar a su antojo el presupuesto federal ante la crisis económica derivada del COVID-19. Es una de las cosas que está en juego y pendiente de discutir. Al respecto, Muñoz Ledo consideró que tal iniciativa otorga excesivas atribuciones al presidente, eximiéndolo de la obligación de rendir cuentas sobre su uso. El experimentado legislador agregó una advertencia más: “Se está pretendiendo verdaderamente, lo digo con cuidado pero con firmeza, violar el artículo que ordena que nunca haya fusión de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo”. No paró allí su observación. Habló también sobre el papel condescendiente del parlamento, quien ha mostrado estar allí para aprobar sin más todas las iniciativas que el presidente envíe. Por muy antidemocráticas que sean.
Es de llamar la atención esto último, porque si algo se ha buscado en el avance de este país, es acabar con los voluntarismos de un solo hombre e instaurar el sano equilibrio que debe haber entre los poderes. Pero Andrés Manuel López Obrador viene de ese sistema que ha dado cabida a personajes autoritarios que se rodean de aplaudidores e incondicionales, cuya fórmula hoy él intenta replicar.

VOCES QUE NO AYUDAN.
No olvidemos que Muñoz Ledo siempre ha sido un impulsor de los cambios. Gran negociador, agudo y pertinaz, no es la primera vez que aquellos que sienten tocados sus intereses han pretendido minimizar y hasta descalificar sus opiniones. Le sucedía incluso adentro del mismo PRI, cuando señalaba cosas que no gustaba a grupos de intereses de ese partido. De este viejo político, veleidoso en sus formas, sibarita, teatral en su tono , se podrán decir muchas cosas. Pero nunca negar que, además de una preclara inteligencia y conocimiento de la vida política y social de México, ha sido un gran impulsor de la democracia y aspirante a la vida de un México más justo.

Su voz ha sonado discordante en cada tiempo que ha hecho falta hablar con franqueza. Hoy, después de haber apoyado el triunfo de López Obrador y a su partido, muestra su preocupación al ver que aquella causa que apoyó se aleja de los principios postulados. Y habla claro al respecto:
“Yo soy miembro de Morena, pero soy Porfirio Muñoz Ledo. No es un privilegio, sino una tarea que el país reconoce, tengo una singularidad y no soy un borrego, no les sigo ni lo haré…No soy discordante, soy opinante. En muchas de sus iniciativas estoy de acuerdo, pero hay algunas en las que no lo estoy y no me voy a callar en ningún momento ni en ninguna circunstancia”, ha dicho y ha advertido también sobre las voces cercanas que mal aconsejan a López Obrador.

El controvertido ideólogo político, durante el conversatorio denominado “ ¿Por qué y cómo un ingreso mínimo vital para México “, efectuado este jueves 25 de manera virtual, insistió en la aprobación de un ingreso mínimo. Esta iniciativa surgida en marzo por la oposición, pero respaldada por el propio Muñoz Ledo, tiene como fin paliar la crisis económica por la pandemia. Sin embargo, la propuesta, además de ser rechazada, ha sido motivo de confrontación entre los mismos integrantes del partido cuyas opiniones están divididas con respecto a este tema.

El más reacio y contundente en su rechazo fue el líder parlamentario de Morena, Mario Delgado, quien más que ver lo conveniente o no de esta iniciativa , cuida de que estas sean acordes con los programas sociales que el gobierno federal ya otorga. Es decir, y ese es el fondo, Delgado cuida que el poder actúe con la centralidad y control clientelar que, en el fondo, están ejerciendo a través de “dádiva ” disfrazada de ayuda. Mario Delgado fue más allá al intentar sabotear la voz de Muñoz Ledo. De ello dieron cuenta, entre otros, el politólogo Mauricio Merino, quien ha hablado sobre esa iniciativa, calificada como conveniente para inyectar la economía, ya que las ayudas que el presidente otorga hasta hoy son temporales.

Muñoz Ledo propuso que esta iniciativa se base en un padrón único y que forme parte de una política nacional contra la pobreza extrema. “ Nosotros tenemos que abordar esto como un problema humano permanente. El ingreso mínimo vital debe ser progresivo”. Añadió: Hago a un llamado a las compañeras y compañeros de todos los partidos que han hecho suya esta propuesta, pero con distintas redacciones a que hagamos un esfuerzo para tener un solo proyecto entre todos”.

Allí está, pues, la voz de este político de piel curtida por los avatares de años entregados al servicio público. Muñoz Ledo continúa dando la batalla contra el radicalismo que hoy ha llegado al escenario del máximo poder. Ya le pueden llover improperios a un hombre que, como él, en el ocaso de su vida, sigue manteniendo una coherencia y fuerza, cuya voz debiera escucharse y motivar a la clase política actual a atender sus postulados.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com










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