EN DO MAYOR A DIEZ AÑOS DE MARISELA ESCOBEDO(12 de junio de 1958 – 16 de diciembre de 2010).

|




La mañana del viernes 17 de diciembre del 2010, los primeros noticieros confirmaron un rumor y noticia que circulara por algunas redacciones y medios informativos la noche anterior. El jueves, pasadas las 20hs, Marisela Escobedo Ortiz había sido asesinada afuera del palacio de gobierno de Chihuahua. La noticia fue difundida y acompañada con el video que grabó el atroz acto hacia quien se ganó el apoyo, admiración y solidaridad de la opinión pública nacional e internacional, familiarizada ya con su lucha por llevar ante la justicia al asesino de su hija de 16 años, Rubí Marisol Frayre Escobedo, asesinada y desaparecida por su pareja Sergio Rafael Barraza Bocanegra en agosto del 2008.
A punto de cumplirse diez años de la muerte de Marisela Escobedo, Netflix ofrece en su plataforma un documental que nos muestra de manera respetuosa, humana y objetiva la historia de esta familia que desnudó y visibilizó la grandes fallas del sistema de justicia en México, su indolencia, falacias y omisiones de gobiernos estatales, la torpeza de los cuerpos policiacos, la vulnerabilidad de las mujeres en el Estado de Chihuahua, la impunidad con la que operan grupos criminales y la poca solidaridad de una gran parte de la sociedad que ha dado cabida a la violencia como forma de vida.
Acertado en el nombre y tratamiento de su contenido, el documental dirigido por Carlos Pérez Osorio y producido por Laura Woldenberg Carabias Las Tres Muertes de Marisela Escobedo es un trabajo realizado con apego a lo sucedido a una valiente mujer que convirtió su dolor en indignación, mostrando a las mujeres Chihuahuenses y del país que lo que estaba sucediendo no era para guardar silencio y que el dolor no debía paralizarlas. Marisela Escobedo investigó por su cuenta el lugar dónde se encontraba Rafael Barraza a quien localizó escondido en Zacatecas a los 11 meses de haber cometido su asesinato. Ella se encargó de probar y mover las instancias legales para que el asesino de su hija fuera arrestado y enjuiciado por las autoridades de Chihuahua a quienes Barraza confesó su crimen, dando pormenores del lugar dónde había desaparecido el cuerpo de la jovencita. Para asombro e indignación de quienes habían seguido este caso, el jurado absolvió al asesino confeso, quien al verse libre huyó de inmediato del Estado.
Pero eso no detuvo a Marisela Escobedo, quien ya con la patria potestad de su pequeña nieta continuó tras el asesino de su hija. Acompañada por otras madres de desaparecidas en aquella entidad, viajaron a CDMX y levantaron un campamento en el Hemiciclo a Juárez para visibilizar su lucha contra los feminicidios; luego, se apostaron afuera de Los Pinos y al no ser recibidas por el entonces presidente de la República, Felipe Calderón, dejaron una carta explicando las fallas en el proceso del asesino de Rubí Marisol.
En los días subsecuentes, la imagen desnuda de Marisela, cubierta por mantas con el rostro y nombre de su hija recorriendo las calles acompañada de grupos ciudadanos que se fueron sumando en su apoyo, fue difundida por los medios informativos nacionales e internacionales. Su voz advirtiendo que no estaba dispuesta a ceder en su empeño para que la muerte de Rubí Marisol no pasara a formar parte de una estadística, traspasó fronteras.
La determinación de Marisela molestó al asesino, ya para entonces cobijado por el crimen organizado, Y causó escozor también en quienes sabían que esa mujer, leona feroz y amorosa madre de su cría muerta de manera brutal no iba a ceder en su lucha de dignificar la memoria de su hija a través de llevar ante la justicia a su asesino. Por eso, pese a las amenazas recibidas, Marisela dio a conocer su decisión de apostarse día y noche frente al Palacio de Gobierno del Estado: “No me voy a esconder. Si me va a venir a asesinar, tendrá que venir a asesinarme aquí para vergüenza del Gobierno. ¿Qué está esperando el Gobierno? ¿Que venga y termine conmigo? Pues que termine conmigo, pero aquí enfrente, a ver si les da vergüenza”, desafió, evidenciando al gobierno priista de César Duarte Jáquez, quien había arribado al poder enarbolando una campaña llena de encendidos discursos y promesas de justicia y no impunidad.
El viernes 17 a primera hora, un vídeo grabado por una cámara de seguridad acompañó la noticia del asesinato de Marisela Escobedo. En la grabación, se le ve correr y cruzar la calle hacia la puerta de Palacio de Gobierno, a esa hora ya cerrada. Su asesino la persiguió y le dio alcance disparándole en la cabeza a quemarropa.
UN TRABAJO PROFESIONAL.
Sobre el asesinato de Marisela Escobedo el gobernador, César Duarte Jáquez, para quien Marisela Escobedo representaba una piedra en el zapato de su gobierno que apenas iniciaba, en un alarde de cinismo y sangre fría expresó a la prensa: “Fue un ejemplo de vigor, de fortaleza para buscar a quien asesinó a su hija hace dos años”. Cuestionado sobre la falta de garantías a la seguridad de Marisela Escobedo, aseguró que se le había ofrecido protección, pero que ella la había rechazado. Tales aseveraciones fueron desmentidas por los organismos de Derechos Humanos y por otros organismos que seguían el caso de Marisela y le ayudaban proporcionándole los mecanismos legales adecuados.
Duarte Jáquez no tardó en dar muestras del interés que lo había llevado a ocupar el cargo. Entre esos intereses: desviar fondos para apoyar el ascenso de Enrique Peña Nieto a la Presidencia. Más tarde saldrían a la luz las tropelías y excesos cometidas por este gobernador que hizo del poder un botín de reparto familiar y entre amigos y que hoy enfrenta las acusaciones de más de una decena de delitos (corrupción, enriquecimiento ilícito, peculado, entre otros cargos). César Duarte Jáquez, luego de permanecer huyendo durante tres años de la justicia, este 8 de julio de 2020 fue arrestado en la ciudad de Miami, Florida, en donde hoy permanece a la espera de ser extraditado al país.
Las Tres Muertes de Marisela Escobedo constituye una valiosa y emotiva síntesis de la historia de una familia cuya tragedia las enfrentó a experiencias que solo tienen cabida en un país donde toda proporción de lo humano se ha perdido y la ética y moral de quienes tienen en sus manos la aplicación de la justicia han corrompido su conciencia. Sin duda conviene ver el documental para que dimensionemos la gravedad de continuar siendo sujetos pasivos en este México que parece haberse acostumbrado a la animalización de una sociedad atrapada en esta inercia de violencia y entre una clase gobernante que continúa haciendo del país su botín político y posterga la solución de los graves problemas que hoy tienen al país sumergido en esta brutalidad.
Chihuahua hoy bajo el mando del panista Javier Corral Jurado, enfrenta una lucha contra grupos criminales que siguen cobrando vidas y, con mayor énfasis, en mujeres. Hace tres años, la periodista Miroslava Breach Velducea, quien tenía años documentando la situación precaria en la Sierra Tarahumara, el narcotráfico y sus nexos con políticos de la entidad, corrupción y atropello a los derechos humanos, fue asesinada (23 de marzo de 2017 en el Estado). Si bien su asesino fue aprehendido este año y condenado a 50 años de prisión, es apenas un apéndice de las varias cabezas que operan en una entidad donde la violencia ha sentado sus reales.
EN DO MAYOR.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Envía tu comentario