EN DO MAYOR.

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LA GUERRA NACE EN LA CABEZA, LA PAZ NACE EN EL CORAZÓN” (Adrián LeBarón).

Y allí estaban ya, uno a uno, ascendiendo al templete colocado frente a Palacio Nacional donde sellaron el final de la Marcha por la Paz, este domingo 26, apenas pasadas la 13. Hs.
Si bien no se reportaron enfrentamientos físicos, son de destacar el crecimiento y virulencia de los insultos a los marchistas y a la misma prensa quienes a su paso recibían toda clase de denuestos e injurias de boca de los simpatizantes de AMLO y su partido. El resabio social, el discurso señalador y divisorio de la presidencia ha sido tomado como una luz verde para agredir, insultar, para escupir resentimientos. Peligroso y grave que esto ocurra. Y más, aún, que se continúe echando mano de las viejas prácticas de “sembrar” provocadores en eventos de protesta ciudadana ¿A qué me refiero? Mire usted: en la plancha del zócalo los provocadores empezaron a reunirse, para esperar el arribo de la caravana. Quienes hemos asistido y cubierto estas marchas, sabemos ya la dinámica y cómo operan. A pocos metros del templete, grupos gritaban consignas pro AMLO, mientras otro grupo reviraba el insulto y les reclamaba el estar con el presidente y MoReNa. Un montaje perfectamente orquestado desde el mismo poder con el fin de reventar la marcha o diluir la atención sobre ella. Esta – se sabe bien- es parte de la vieja estrategia ya enquistada en la política mexicana y heredada a MoReNa por el Priismo que solía colocar grupos de choque para reventar o desmotivar ( según fuera el caso) algún evento de protesta. Si. Por supuesto que es preocupante que se siga haciendo uso de este modelo.
Doy fé ( y están circulando los videos que tomé de la marcha) que en todo momento allí en el zócalo los integrantes de la caravana guardaron la calma y hacían llamado a la no violencia y no respuesta a las agresiones. Alguien, al calor y emoción del momento, intentando dar ánimo a Javier Sicilia cuando iba a dar lectura a su carta, gritó: “¡desnúdalo Javier. Acábalo!” Pero nada más. No obtuvo coro. El silencio y respeto al momento. Porque no se trataba de ir a provocar al presidente. Era un llamado a la conciliación. A la Paz. A la Justicia. Al dialogo.
En el templete, Javier Sicilia, acompañados por algunos familiares de victimas de desaparecidos, el ex sacerdote Alberto Athié, Griselda Triana     ( viuda de Javier Valdez), Adrián y Julián LeBarón, así como otros jóvenes integrantes de la familia. Entre ellos Lenzo Widmar, de la familia y comunidad LeBarón, a quien momentos antes yo le hiciera unas preguntas para dialogoquetretano, sobre si había algún cambio en apoyo o acercamiento de los gobiernos estatales para con la familia LeBarón: “Nada… ninguno”. Sobre los recién detenidos y que han sido señalados como integrantes de los ataques a la familia, ¿están ustedes satisfechos con esa versión?: “ Si. De momento si.”, contestaba con absoluta amabilidad y disposición. ¿Tienen ya ustedes algo de claridad sobre las causas de ese ataque?: “Ninguna. No sabemos. Creemos que esto viene de muy atrás y que deben investigar a fondo”. ¿Cuántos de la comunidad vinieron a esta marcha?: “Somos alrededor de 200 integrantes”. ¿Cómo han sentido la respuesta civil, ciudadana, la recepción el apoyo de la gente?: “Se siente muy bien. Hemos recibido mucho apoyo, mucha solidaridad, mucho interés, se siente cada vez más interés, un despertar de nuestros ciudadanos mexicanos…”
Adrián LeBarón inició con un brevísimo mensaje, apelando a la conciliación y esperanza.: “México te quiero… mexicano te quiero…México te quiero …mexicano”, echando por tierra las versiones de quienes han buscado descalificar su sentir, queriendo sembrar la idea de que a los LeBarón no les interesa México ni los mexicanos.
Más adelante agregó: “¡Llevamos casi 15 años en guerra y no hemos aprendido a reconciliarnos todavía, qué nos pasa! Creo que por ahí , por ahí, por ese caminito debemos de comenzar y reconocernos, reconocernos sin prejuicios, dejando el miedo del lado. Por eso aquí no caben etiquetas artificiales. ¡No somos chairos, ni fifis, ni conservadores, ni de la izquierda ¡Somos seres humanos luchando por VIVIR…POR VIVIR , estamos luchando! ¡Ya no queremos sobrevivir, México! ¡por eso pido, por eso grito, por eso grito a ustedes, a los otros. Por eso grito al gobierno, por eso grito al país entero. El primer paso para lograr es la paz, es la reconciliación , hermanos. La guerra nace en la cabeza, la paz nace en el corazón. ¡Te amo México. Te amo mexicano, mexicana!”, dijo con la voz a ratos quebrada por la emoción. Vendría luego el abrazo de él con Javier Sicilia, acompañados por el trueno de voces unificadas : ¡Bravooo…! ¡No están solos …!
DOMINGO DE NO COMUNIÓN.
“Recuerda, Presidente, a Natán y su relación con David. Un oficio pesado, a veces ingrato, que obliga al poeta a salir de su soledad –el ámbito privilegiado de su quehacer— y a veces a padecer la incomprensión, el insulto, la descalificación y la difamación. Recuerda, Presidente, a Jeremías”. Así habló el poeta de voz suave y palabras de profundo contenido, el activista conciliador y el hombre que sabe lo que significa la pérdida de un hijo a causa de la violencia que tiene postrado al país en el miedo, la zozobra, al tiempo que en una polarización ciudadana sin precedente. Cansado, demacrado, Javier Sicilia dio lectura a su mensaje. Lo que usted acaba de leer, lector, es parte del segundo párrafo del contenido de la carta que fue entregada al Gabinete de Seguridad, ante la negativa del mismo presidente a un encuentro con Sicilia y los LeBarón.
Seguramente el presidente, Andrés Manuel López Obrador, tan cercano a pastores y curas y proclive a asumirse puro de alma e intenciones, sabe perfectamente el sentido de estas citas. “Sí soy católico, mi vida ha estado muy relacionada con la Iglesia Católica, y hasta fui acólito”, declaración que documentó Hugo Páez del diario digital Impacto Mx. Lo anterior ocurrió en abril 13 del 2018. “Ante un cónclave de 125 obispos, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, se confesó el pasado viernes 13 de abril…La curia encabezada por el anfitrión presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Cardenal Francisco Robles Ortega, no pudo ocultar cierta satisfacción, era la respuesta esperada en CV Asamblea Plenaria en la Casa del Lago Cuautitlán Izcalli, donde el candidato de Morena llegó acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller”. El mismo Bernardo Barranco documentó este hecho en un libro en coautoría con Roberto Blancarte: “AMLO y la Religión, El Estado Laico bajo amenaza”.
Pregunto: ¿la mención de Javier Sicilia a los profetas se refiere a “Tu mismo eres el hombre”, que dijera Natán al Rey David, obedeciendo el mandato divino? Y sobre Jeremías : “Hablan de paz, pero no hay paz”. Antes, de las citas bíblicas, aquí el inicio del primer párrafo: “ Querido Presidente: Sabes que soy poeta, un poeta que, por razones muy dolorosas, que tú también conoces y que están relacionadas con lo que me trajo junto con otras y otros hasta tu casa, dejó de ejercer el oficio del poema. Sin embargo, la poesía -que es un don, una gracia- permanece en mí y no ha dejado de acompañarme, junto con el sufrimiento de las víctimas y por voz de otros poetas, a lo largo de este trayecto. Ella, desde tiempo inmemorial, custodia los significados de la tribu y se hace presente cuando esos significados se corrompen o vacilan en la vida pública. Los nabí, que la tradición de Occidente llama profetas (“los que hablan en nombre de…” es su sentido etimológico) proliferaron cuando el pueblo hebreo tuvo una descendencia de reyes, de seres humanos, podríamos decir, de Estado. La función de los Nabi, –más acá de lo que la teología judeocristiana les atribuye y de lo que la imaginería popular los ha cargado–, no era adivinar el futuro, sino aquellos que le recordaban al rey y al pueblo verdades fundamentales y viejas como lo cerros, que se olvidaron o extraviaron…. Pese a ello, el poeta, escribió Albert Camus, “en cualquier circunstancia de su vida, oscuro o provisionalmente célebre, constreñido por la tiranía o libre para expresarse” encuentra un comunidad que lo justifica a condición de que, como lo hemos hecho ahora al caminar hasta tu casa, asuma esas dos tareas que constituyen la grandeza y el peso de su vocación: el servicio a la verdad, a la justicia, a la dignidad y a la libertad. Su índole de voz de tribu no puede acomodarse a la mentira, a la servidumbre ni al crimen, porque donde imperan, como hoy imperan en nuestra nación, crecen el horror y la destrucción de la vida común…”
Pero Javier Sicilia dijo mucho más. Por sobre las injurias que han lanzado aquellos que quieren poner filtro y medida a su dolor ante lo que significa la ausencia de un hijo. Y sobre la ruindad de quienes niegan a los LeBarón la dimensión de su tragedia, la voz del poeta cimbró en el alma y conciencia de quienes comprenden el tamaño de lo que estamos viviendo en el país entero. Sus palabras quedan allí, como un significado profundo de su inconmensurable fraternidad y su compromiso de asumir con amor su responsabilidad y estatura de intelectual. Por sobre la estulticia, la sordera y soberbia gubernamental, la marcha cumplió su cometido de su llamado a la paz, conciliación. El llamado a la cordura de quienes hoy están en el gobierno. El llamado al presidente para que deje de estar en el presente, viviendo en el pasado, sin darse cuenta que el futuro que tiene enfrente no es tan largo, como – quizá- no se ha dado cuenta, en su afán ilusorio o creencia errónea de que la gloria está en detentar el poder con trampas y menosprecio a todo lo que no salga de él.
Zaragozacinseros.jovita@gmail.com
dialogoqueretano.com
Comparto enlace de la carta completa de Javier Sicilia:
http://www.mpjd.mx/pronunciamientos/cuarta-carta-abierta-a-andres-manuel-lopez-obrador/










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