EN DO MAYOR.

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A ese payaso “Brozo” que tantos y tantas detestamos en la televisión, por su procacidad, su insultante vulgaridad y machismo, su cinismo y su chacoteo para con la clase política de , por lo menos, cuatro sexenios a la fecha, le llegó la censura de la Cuarta Transformación, ¿o no es así?
Ese payaso, que bajo la batuta de Víctor Trujillo se mofaba de los dislates de los presidentes y de personajes de la política, esta vez no corrió con la suerte que tuvo con los anteriores. Seguramente – alguna vez uno de ellos llegó a molestarse y – quizá- hasta ordenó o pidió a sus patrocinadores una llamadita de atención para “Brozo” para que le bajara a la crítica y burla. Pero esta vez alguien de la Cuarta Trasformación se molestó y pidió su salida. Quizá la censura no vino directamente del Presidente, pero si de alguno de sus corifeos que están despejando el camino de todo aquel que ose criticar a quien hay que creerle porque si, porque él lo dice, porque nunca había subido a la presidencia una figura de tal “pureza”.
Porque, bien vistas las cosas, ¿acaso un presidente necesita dar órdenes de censura? ¿El poder absoluto no es para rodearse de quienes tengan la diligencia y prontitud de adivinar el pensamiento de su garante y para blindarle de quienes osen criticar a quien está para escuchar su propia voz? ¡Oiga usted! ¿Acaso no es para ir cerrando paulatinamente espacios críticos y reflexivos? ¿Para hacer callar las voces que desconcentran el deleite de escuchar los vibratos de la voz propia que sentencia y reparte culpas o bondades, según convenga? ¿Para qué más es el poder? ¿Para rodearse de curas que hacen política y sin temor alguno del Dios que dicen representar son capaces de lanzar denuestos a quienes osen interrumpir los planes de quien él, el cura, ha ungido como el bienhechor del país? ¿Para repartir culpas en los otros o permitir que otros lo hagan?
Hoy, la censura de la Cuarta Transformación se evidenció al cerrar el espacio radiofónico a una voz critica. Víctor Trujillo, “Brozo”, cerró la despedida de su programa de radio, un espacio que muy al estilo (cuestionable o no, gustado o rechazado por la forma del chacoteo e irreverencia) ofrecía, sin embargo, entrevistas y análisis con personajes serios y calificados de la política o de otros temas de interés. Con una sola y contundente frase dijo todo: “Al poder se le revisa, no se le aplaude”.
EL OTRO MIRELES.
“¿Ya ves, tu defendiendo a Míreles y es un abusador? ¿sabes que recién se casó con una jovencita de 17 años? ¿Y ya viste el macho qué es y cómo se refiere a las mujeres?”, respondo a quien me cuestionó de manera directa sobre mi defensa a Mireles, cuando éste fue encarcelado en el gobierno Peñista. Contesto en público: nunca defendí, ni defenderé a quien insulte o ejerza violencia. Y más si esta es contra los niños o las mujeres, ancianos, o contra cualquier persona vulnerable. ¡Nunca!
Desde el momento en que Mireles fue encarcelado cerraba mi columna citando su nombre, a manera de protesta por el encarcelamiento de que fue objeto injustamente. Eso no estuvo a discusión. Su valiente postura ante lo que estaba sucediendo en Michoacán , las incontables denuncias y su capacidad de Coordinar a las autodefensas lo hicieron un líder que llamó la atención a nivel internacional. Eso está documentado. A ese Mireles es el que citaba. Al Mireles luchador social. Al doctor que tomó acción al vivir en su familia la violencia del narcotráfico y presenciar lo que hacían con las jovencitas y con las mujeres de su entidad. De ese Mireles hablé. Una vez que salió de la cárcel no me ocupé más de él. Su vida privada, sus peleas familiares, es asunto suyo y no me corresponde ni censurar, ni detenerme en ello. Pero lo que esté relacionado con su desempeño en el puesto que hoy ocupa, lo que tenga relación con extralimite de funciones, si incurre en faltas de respeto, que sea cuestionado y, de ser necesario, se pida renuncia. Y estaré yo también denunciando y apoyando su renuncia, exponiendo los excesos si los hubiere, de él o de cualquier funcionario público.
Mi postura será siempre sobre todo lo que de injusto vea. De eso se trata el periodismo.
De la misma manera que durante el gobierno Peñista escribí sobre Rosario Robles, sobre su carrera política, su indefendible corrupción y todo lo que ya sabemos, o creemos saber, hoy comparto una pregunta que está presente sobre su encarcelamiento: ¿Es justicia pura lo que se está ejerciendo contra ella, o es también venganza? ¿el juicio que se está llevando a cabo está dentro de los márgenes de la Ley? ¿La suya es Justicia selectiva? Permitir r que aquellos que detentan el poder lo usen de manera mezquina para revanchas y caprichos, nos hace mezquinos a nosotros también como sociedad. Y de eso ya tuvimos bastante con todos los gobiernos anteriores. ¿O no es así?

dialogoqueretano.com
zaragozacisneros.jovita@gmail.com

NOTA Y AVISO.
Adelanto columna del lunes para dejar descansar unos días a los lectores de este espacio.
Estaré atenta sobre el evento al que ha convocado este domingo el presidente López Obrador. Y seguiré la marcha anunciada por los Lebaron, pero reservo material para su publicación posterior.
MUCHAS GRACIAS.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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