EN DO MAYOR.

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#DiaInternacionalDeLaEliminaciónDeLaViolenciaContraLaMujer.
No puedo más que iniciar este lunes con palabras de reconocimiento para todas las mujeres que nos han antecedido en su lucha por el derecho de la No Violencia a las mujeres. La lista es larga, y múltiples las voces que nos acompañan para recordar su presencia y el dolor que – en su momento- les causó rebelarse al oprobio al que fueron sometidas. En ellas pienso ahora. En las mujeres de mi familia, en las que ahogaron su voz y acallaron sus voces y en las que se rebelaron de manera valiente a un ambiente de profundo machismo . En ellas y en las tantas otras que han construido esos puentes de camino hacia otra forma más sana de vivirnos, de reconocernos mujeres y seres plenos en nuestro ejercicio de amorosa y responsable libertad.

Por fortuna, larga es la lista de valientes mujeres que, desde los tiempos, han construido los primeros cimientos; pero, por desgracia también lo es la lista de mujeres que, desde los hogares u otros espacios de poder continúan cerrando los ojos a esta realidad que cobra cifras largas de víctimas de las diversas formas de violencia aún viva y lacerante. Hay que decirlo, denunciarlo: todavía hay resistencia de muchas mujeres a aceptar llamarle violencia a hechos que están presente en la vida cotidiana, que se han normalizado a grados enfermizos y que no se ubican como tales. Y al no reconocerlo así, se continúan reproduciendo sus esquemas.

Seguiré insistiendo en que la violencia se gesta, se anida, reproduce en los hogares. En la familias que callan lo que al interior de ellos sucede. Ahora mismo que escribo esto, tengo a mi lado una nota publicada el 14 de noviembre del 2019. “ Familia, la institución social más violenta de México”. Tal afirmación viene de la especialista en ciencia forense, Zoraida García Castillo quien advierte: “Las agresiones más preocupantes, que son invisibles ante la sociedad, se desarrollan en los núcleos familiares”..

Sobre esta realidad, agrega: “Contrario a lo que uno pudiera imaginar, la familia resulta ser la institución social más violenta, en donde la agresión incluso queda invisible a los ojos de la sociedad por tratarse de un núcleo privado”. Continúa: “ Se supone que la familia debería ser un refugio para todas las personas, pues en el caso de México, la violencia puede presentarse como un acto de poder para dominar, someter, controlar y agredir a través de la palabra y como un efecto psicoemocional, sexual o físico”. Concluye la especialista.

Por mi parte digo: ¡Qué vivan las familias! Pero familias razonablemente sanas. Familias responsables. Y que en este DiaInternacionalDeLaEliminaciónDeLaViolenciaContraLaMujer las miles de voces de mujeres valientes, conscientes de que la plenitud de la vida depende de lograr un equilibrio y sana convivencia en toda sociedad, resuenen por todos los espacios de este México y más allá.

LOOS SUEÑOS DE PODER … Y SUS PESADILLAS TAMBIÉN.

“ Jamás habíamos visto tal radiografía del Gobierno mexicano. Cómo funciona y cómo falla; el retrato del patriarca que mantiene una ilusión que es la de millones. Un hombre que honestamente cree que la felicidad se decreta (como la decretaba Nicolae Ceaușescu). AMLO no busca la riqueza, sino la realización de un sueño personal…”, Lydia Cacho.

Inicio la columna de hoy con el fragmento del articulo de opinión que la periodista y activista Lydia Cacho escribiera para el periódico EL PAÍS el pasado 4 de noviembre. Comparto la liga de este material que da testimonio de un antes y un ahora del presidente que , como ninguno antes en la historia del país, insiste en querer convencer en la diferencia de él con sus antecesores.
¿Hay tal diferencia?
https://elpais.com/elpais/2019/11/04/opinion/1572882081_329353.html

“SUEÑA EL REY QUE ES REY , Y VIVE
CON ESTE ENGAÑO MANDANDO,
DISPONIENDO Y GOBERNANDO,
Y ESTE APLAUSO QUE RECIBE,
PRESTADO, EN EL VIENTO ESCRIBE,
Y EN CENIZAS LE CONVIERTE
LA MUERTE ¡DESDICHA FUERTE!
¿QUÉ HAY QUIEN INTENTE REINAR,
VIENDO QUE HA DE DESPERTAR
EN EL SUEÑO DE LA MUERTE?”
( “La Vida es sueño”, de Calderón de la Barca)

¿Hasta dónde la búsqueda de nuestro sueño personal se convierte en una desenfrenada ( que no es lo mismo que apasionada) obsesión? ¿Qué y cuánto estamos dispuestos a dejar en el camino hacía la realización de ese sueño personal? ¿A cuántos hemos de sacrificar en nuestro transitar para obtener la materialización de ese sueño? ¿Cuándo deja de ser sueño para convertirse en un afán ciego de reconocimiento y de ocupar un lugar en la historia? ¿Somos capaces de hacer un alto en el camino para preguntarnos sobre qué tan genuino es nuestro sueño, o – si acaso- en el fondo de ello hay un vulgar deseo de poder que disfrazamos con buenas intenciones? ¿En qué momento se deja de decir la verdad, para mentir sin titubeo alguno?

Me saltan estas preguntas a menudo y cada que veo las conferencias mañaneras del actual Presidente. Hurgo en el rostro humano que hay detrás de esa figura que hace lo posible por lucir serena y que en apariencia se permite que afloren las emociones sin contención. Un presidente que anuncia con su mirada y una media sonrisa juguetona la ocurrencia por el mismo celebrada antes de soltarla ante la prensa que calla estoica unas veces, otras se deja atrapar por el coqueteo de una figura carismática que insiste en ser reconocido como el presidente diferente a los de antes y generador de una “cuarta transformación” en las que nos sumerge a todos por igual.

Para ello, dejo a consideración este material que el periodista de la revista PROCESO, Álvaro Delgado publicara en marzo del año en curso. Es una entrevista con Mauricio Merino, quien habla del Andrés López Obrador que conoció de cerca en los años del priismo, su amistad de entonces y la distancia que la investidura interpone.

Con su acostumbrado equilibrio en su análisis, comparte lo qué ve y se espera en este sexenio. Para Merino, López Obrador dista de ser el déspota que muchos creen ver en él. El actual Presidente “cree lo que dice y dice lo que cree”; pero agrega y advierte también: “Lo conocí sin poder y no estoy seguro de que sea ahora la misma persona…”. Así resume Mauricio Merino su antigua amistad con Andrés Manuel López Obrador. El profesor del CIDE advierte que con el presidente se está gestando un fenómeno de concentración de poder que no será saludable para una democracia…”

Por lo certero de cada una de las observaciones que el analista hace del actual presidente, comparto la liga de esta entrevista.
https://www.proceso.com.mx/574935/el-poder-cambia-a-la-gente-dice-merino-sobre-lopez-obrador

Ambos son testimonios que nos acercan a la personalidad de un hombre que hace lo posible por subrayar logros aún no visibles y nos permiten avizorar el camino a transitar en los cinco años que faltan de este gobierno.

SUEÑA EL RICO EN SU RIQUEZA,
QUE MÁS CUIDADOS LE OFRECE;
SUEÑA EL POBRE QUE PADECE
SU MISERIA Y SU POBREZA;
SUEÑA EL QUE A MEDRAR EMPIEZA,
SUEÑA QUE AFANA Y PRETENDE,
SUEÑA EL QUE AGRAVIA Y OFENDE,
EN EL MUNDO, EN CONCLUSIÓN,
TODOS SUEÑAN LO QUE SON,
AUNQUE NINGUNO LO ENTIENDE.
(“La vida es sueño”, de Calderón de la Barca)

¿Cuándo los sueños de los hombres de poder se transforman en pesadillas habitadas por enemigos? ¿Qué rostros tienen esos enemigos que invaden los sueños construidos desde los propios miedos y a los que se les da espacio porque son necesarios para disculpar las batallas que los revistan de héroes ficticios? ¿Qué forma tienen las máscaras o caretas del poder? ¿Los que les rodean y acompañan en su caminar son tan valientes como para desafiar sus mentiras o las mentiras que otros construyen a su alrededor? ¿Alguien se atreve a decirle de su desnudez o la mala hechura del sastre o los sastres del palacio?.

dialogoqueretano.com
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