EN DO MAYOR

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(Segunda y última parte)

LEDUC Y LA BANQUETA DEL MARXISMO.

Continúo con este trabajo que el periodista y escritor, José Ramón Garmabella hiciera sobre Renato Leduc y en cuyo apartado RENATO Y LA IZQUIERDA habla sobre marxismo, democracia y corrupción, no sin antes recordar que fue dos veces reconocido con el Premio Nacional de Periodismo de México.

En estos tiempos de emociones a flor de piel, divididos como estamos por filias y fobias partidistas, aterrados ante la atroz violencia que padecemos, sirva la lectura de esta figura de don Renato, para dimensionar que desde entonces la corrupción era vista ya con preocupación. Y Leduc , con esa visión tan preclara, comparte su apreciación sobre lo que le rodeaba en ese momento.

Con su humor e irreverencia, características que -subrayo una y otra vez – eran muy suyas, hizo de sus observaciones anécdotas que dejó como testimonio de una época ¿lejana de la actual?. José Ramón Garmabella, registra de Renato Leduc lo que con tanta claridad y sin ambages opinaba del comunismo y socialismo:

“ …el marxismo es una de las tantas chingaderas que han surgido desde el principio de la Humanidad con el pretexto de buscar el mayor bienestar de las sociedades. Sin embargo, al igual que la gran mayoría de los sistemas creados con ese fin, el marxismo ha fracasado rotundamente. Ahí está el caso de Polonia: Según los marxistas, Marx y Engels crearon su doctrina para proteger los intereses del proletariado. Empero, en el caso del pueblo polaco, el Partido Comunista lo ha jodido mediante la represión y la imposición del estado de sitio por los “grandes delitos” de que los polacos aborrecen a los rusos (sienten el mismo odio que los mexicanos tenemos hacia los gringos) y desde hace siglos , Polonia es acaso el país más católico de toda Europa y, también, el más briago… Y es que cada pueblo debe llegar al socialismo por su propio camino y según su idiosincrasia , sin tener necesariamente qué seguir el modelo soviético, como ejemplo está el caso de Cuba , donde Fidel Castro introdujo el marxismo mezclado con rumba, beisbol y ron…”

“A los comunistas los ciega de tal forma el fanatismo que les impide ver la realidad de las cosas”, aseveraba al contar encuentros que tuviera en París, antes de la guerra en Europa, con Narciso Bassols de quien fue su discípulo y el ilustre Bassols le dijera estar extrañado de que no fuera marxista, a lo que Leduc respondió: No lo soy porque, aparte de ser enemigo de todo sectarismo, me da flojera estudiar esas cosas tan aburridas”. Cuenta Leduc que don Narciso “con aire doctoral me contestó: Pues hace usted mal, porque en este caos ideológico que hay actualmente en el mundo, la única banqueta segura es el marxismo y si usted se sube a ella, estará libre de cualquier contratiempo”. Continúa Leduc: “ Pasado algún tiempo de aquella plática, vino el pacto entre Hitler y Stalin, a los pocos días de ese hecho , me encontré de nuevo a Bassols y le pregunté con tono zumbón: ¿Y qué me dice usted ahora de su banqueta?. Don Narciso se veía tan apesadumbrado, que apenas alcanzó a responderme a media voz: Créame Renato que no lo entiendo ….Estoy totalmente desconcertado y por más que le doy vueltas al asunto , no doy con la razón de ese pacto”. A la extrañeza de Bassols, Renato Leduc, contestó: “ Usted no lo entiende porque es un comunista fanático, pero Hitler y Stalin son un par de hijos de la chingada que como no están preparados para echarse uno sobre el otro, han preferido pactar…Pero apenas uno de ellos se sienta más fuerte, se aventará contra el otro y si no, al tiempo…Como ve, a pesar del respeto que usted me merece , su tal banqueta vale una chingada…”

Luego de calificar de “tortuosa y contradictoria” la política exterior de los países socialistas, considera que “ la única democracia real que ha existido fue la de los griegos pues la gente iba a votar y se respetaba su opinión. Y, sin embargo, tenía sus bemoles , porque se cuenta que un día, cuando reunieron al pueblo para que decidiera si mandaban al ostracismo a un ciudadano al que llamaban “El justo”, uno votó en favor de la condena y al preguntarle sus allegados sobre la razón de ese voto tan drástico, el tipo contestó impasible: es que ya me cansé de que a ese cabrón lo llamen “ El Justo”.

Y, más adelante, reconviene: “ lo único que funciona en el mundo son las democracias cimarronas aun cuando estén llenas de defectos. Y de esto la prueba es México cuyo sistema, no obstante las contradicciones que posee, no sólo ha permitido a los regímenes, que van a partir de 1929, gobernar con más o menos tranquilidad al pueblo, sino que ha sido objeto de profundos estudios en países como Israel, Italia, Francia, etcétera, cuyos gobernantes han soñado alguna vez con implantarlos en sus respectivas naciones…Sin embargo, al término de estas investigaciones, pronto se dieron cuenta de que el sistema con que contamos solo puede existir en este país porque, entre otras cosas, está montado sobre la corrupción . Y , es que, la verdad, el mexicano es intrínsicamente corrupto al grado de que aquí, eso de pedirle a la virgen de encontrarse a otro tantito más pendejo que uno, es totalmente cierto”

Obvia decir que don Renato Leduc habitó el México cuyas calles, la vida toda, se vivía en una aparente y civilizada convivencia. Leduc ponderaba la grandeza de nuestra cultura y la grandeza de su manifestación. Y, sin embargo, no avizoraba un futuro halagüeño. Ni para México, ni para el mundo. ¿Qué veía venir don Renato Leduc, conocedor de nuestra idiosincrasia y de la naturaleza humana toda? ¿Qué veía el hombre, el periodista y poeta nacido en 1896 que presenció y participó en la Revolución Mexicana, que se asumía gente del pueblo y conoció los entretelones del poder de los presidentes y a la clase intelectual y que dejó testimonio en sus apuntes hasta poco antes de su muerte , ocurrida en 1986?:

“Pero independientemente de la corrupción y de la terrible mezcla de la que está hecha nuestra raza de bronce, el futuro de este país lo veo en verdad siniestro: en alguna ocasión un general gringo afirmó que en lugar de haberse apropiado de Texas y California, los Estados Unidos debieron haber invadido a México por el sur, pues en esa zona se encuentra concentrada gran parte de su riqueza natural…Como, por un lado, es previsible que los países ricos se van a echar encima de los pobres para arrebatarles su petróleo y, por el otro, la deuda de México con los Estados Unidos alcanza ya cifras verdaderamente escandalosas, es lógico pensar que no está lejano el día en que nuestro país pase a ser un estado libre asociado con la Unión Americana o alguna chingadera por el estilo. …Eso, en el supuesto caso en que este planeta n o salte en mil pedazos como producto de las armas nucleares; aunque, vistos los tiempos que vivimos, acaso esto sería lo mejor…”

No hubo, pues, nada de la vida del México de entonces que escapara a la visión de Renato Leduc. Sus poemas, calificados como sumamente eróticos, fueron varios. Aunque el más conocido y que se hiciera canción fuera aquella de “Sabia virtud de conocer el tiempo…”, este hombre que decían “ era capaz de decir tres groserías entre palabra y palabra, era también capaz de hacer una aguda critica a los intelectuales de la época, de desacralizar figuras intocables para otros, opinaba: “ …me parece que el verdadero intelectual es aquel que actúa de acuerdo con las circunstancias, pues hace muchos años leí a un filosofo llamado Max Sheller, el cual en el libro decía una frase que me impresionó y que aún la recuerdo: la cultura no es esencia de saber sino esencia de ser…” . Remataba luego: “ Y yo creo que Sheller tenía toda la razón del mundo, porque hay eruditos que son unos cabrones barbajanes así se sepan de memoria el diccionario de la Lengua Española…”

Hasta aquí los mínimos extractos de una vida transitada a plenitud y que dejó en sus escritos y poemas el testimonio de su pensamiento y de sus palabras que acompañaron siempre los caminos de libertad por los que transitó ligero.

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