EN DO MAYOR.

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El estribillo se escuchó a las 10 de la mañana del pasado jueves 19. La lúgubre frase ¡alerta sísmica…alerta sísmica…sísmica…! se extendió por la ciudad que se debate entre la contaminación ambiental y la emocional.

El duelo para los que perdieron a seres amados en el temblor del 2017 y los que se quedaron sin vivienda o patrimonio, no se cierra aún.

Pese a que se sabía que era un simulacro, escuchar la alerta estremece el alma. Aviva los recuerdos. Pensé en los niños del Colegio Rébsamen que perdieron la vida en el sismo de hace dos años y la figura escolar me lleva a uno de los temas que está en el centro del debate en este momento: Las concesiones o acuerdos (nada transparentes ) otorgadas a la CNTE por el actual gobierno. Me estremezco al pensar en la forma de operar de esta Coordinadora que ha conseguido hoy un control impensable en el tema de la educación y cuya presencia en el sureste de México ha dado por resultado los niveles educativos más pobres.

El ambiente de violencia persiste, como claro síntoma del tamaño de degradación moral que hemos alcanzado en el país todo. Y a nada ayuda el ambiente de simulación política y emocional que vivimos en México, gobierno y sociedad.

Pienso en la Cartilla Moral y en los fundamentos sólidos e inobjetables que dan razón a su creación. Leo palabras de presentación escritas por el Presidente: “la decadencia que hemos padecido por muchos años se produjo tanto por la corrupción del régimen y la falta de oportunidades de empleo y de satisfactores básicos, como por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales”. ¿Qué se puede objetar ante verdad tan lastimosa? Pero saltan interrogantes. Busco respuestas : Si esta decadencia se produjo por la corrupción de un régimen, ¿estamos hablando entonces del inicio de un nuevo régimen albo y puro como las montañas Everest o el Kilimanjaro cuya altura lo blinda de microbios, salpicaduras y mancha alguna? ¿Todo el que escale las alturas de ese régimen queda purificado por obra y gracia de los aires que circulan allí? ¿cómo llamarle entonces a la reciente concesión a la CNTE? ¿cuáles son las razones que llevaron al presidente a tal decisión? ¿políticas? ¿es esto un pago de compromisos contraídos en campaña? ¿la certeza de contar con una nada despreciable cantidad de votos en las próximas elecciones y apoyo en el congreso?, pregunto en medio de este ambiente de indignación que ha causado saber que un organismo que ha hecho de la coerción su método para conseguir el poder y control en la educación, al parecer se ha salido con la suya.

Nada bueno puede venir para el futuro de la niñez. A nada bueno puede llevar al país este ambiente polarizado, enrarecido e incierto. Baste hacer un fugaz recorrido por la historia del PRI y su régimen de simulaciones que formó ciudadanos sobre una narrativa de mitos y falsedades que por un tiempo funcionaron, pero -al fin y al cabo- terminó por derrumbarse. Porque nada que esté construido sobre tales bases se sostiene en el tiempo. Esa construcción de falsas narrativas, de soslayos y disimulos nos llevó hasta donde estamos hoy.

Me pregunto si lo que el actual régimen insiste en instaurar hoy, está asentada sobre verdades.

Nadie le regatea al Presidente el mérito de haber puesto en el escenario público los fantasmas que rondaban desde tiempo atrás en el ánimo de la ciudadanía. Es – sin duda alguna-, loable. Algunos de esos fantasmas adquirieron en boca del Presidente una forma definida. Rostros identificados . Y también visibilizó los rostros de los sectores más vulnerados por esa corrupción y la marginación social a la que han sido confinados. De eso no hay nada que objetar. Sin embargo, hay algo que como ciudadanos no podemos perder de vista y exigir: TRANSPARENCIA, claridad. La palabra así, puesta en mayúsculas no figura en el lenguaje cotidiano del presidente y su bancada. Figuran, si, decretos, golpes de palabras, eufemismos , información a medias , evasivas respuestas a preguntas concretas y promesas basadas en la buena Fe, más que en hechos concretos. Y si hemos de construir una nueva cultura, tiene que ser sobre hechos y realidades comprobables e información completa de la clase política en el poder; no información sesgada como está sucediendo.

Vender un logro sobre verdades a medias terminará por ganarle el descrédito con los suyos. Pongo un ejemplo: el reciente decreto que elimina la condonación de impuestos, anunciada el pasado 21 de mayo y sobre la que dijo: “ En dos sexenios se condonaron a grandes contribuyentes, alrededor de 400 mil millones de pesos, es como un huachicol de cuello blanco, que se va a eliminar, es acabar con privilegios fiscales, es hacer valer la Constitución en la letra y en el espíritu”, aseguró.

Por supuesto que si partimos de esa información, dada así de manera triunfalista, nos quedamos con la idea de que todas las condonaciones de impuestos aprobadas antes de su administración se hacían como un favor a determinadas empresas. Y no dudamos que en unos casos haya funcionado así. Negociaciones en “lo oscurito” a cambio de favores. Por lo menos eso es lo que se entiende en este ambiente de “sospechosismos” fundados unos, no tanto otros.

Pero no estaría mal que en declaraciones o información de esa índole se instale la claridad y se ahonde más en los datos que se dan. En el caso de las cifras dadas sobre la condonación de impuestos , el Presidente no especificó que muchas de esos obedecieron a lo que los expertos en el tema aclaran: “ ….no todas las condonaciones durante este periodo fueron indultos de impuestos, muchos de ellos se trataban de acuerdos vinculados a disputas entre contribuyentes y el gobierno, apunta Héctor González Legorreta, asesor de vicepresidencia de Capacitación y Desarrollo del Colegio de Contadores Públicos de México…La confusión creo que radica en que la gente piensa que eran impuestos condonados, en realidad no todos los casos se tratan de impuestos condonados sino de cantidades controvertidas con la autoridad. No se trata simplemente de perdonar impuestos sino de disputas que tenían los particulares con la autoridad”, explicó el especialista a Forbes México.

En este y otros temas complejos, la claridad en la información se hace necesaria y obligada. No podemos ya creer ciegamente. Así porqué si. En el tema de leyes fiscales no debe repetirse un caso como el que cité hace un tiempo y en el que hablé de los huecos en la ley, mismos que eran aprovechados por cuerpos de abogados expertos en temas fiscales para darle vuelta al pago de los impuestos. Expliqué el caso concreto de la venta de Banamex realizado en 2001 , transacción millonaria libre de impuestos. Lo legal no siempre es ético, subrayé en ese entonces.

Y si lo legal no siempre es ético, tampoco se puede justificar que políticamente se usen los enormes huecos informativos y la ignorancia que el grueso de la población tenemos en temas financieros, para vendernos la idea de que esas condonaciones, muchas de ellas asentadas legalmente, fueron parte de acuerdos corruptos. No todo fue así.

LOS TEMBLORES DEL ALMA.

Quien se pregunte qué sostienen a las madres o padres que hoy buscan en las fosas a sus familiares , les puedo contestar con absoluta certeza y sin romanticismo alguno: el amor. El amor capaz de desactivar el miedo y dolor paralizante, para transformarlo en esperanza y fuerza para ir tras de lo que la entraña reclama como suyo.

Abusando de este espacio que tan generosamente permite mis disertaciones sobre el temblor del 85 y el del 2017, comparto mi sentir y dar un testimonio de amor. Lo hago a manera de modesto homenaje, íntimo y personal a los míos y a todos los que saben o comprenden lo que significa la pérdida de seres amados en circunstancias trágicas y la búsqueda de ellos.

Para quienes estuvimos en los dos eventos sísmicos (del 85 y 2017), resulta inevitable que imágenes de aquellos hechos no vengan a nuestra memoria visual; pero sobre todo a la memoria del corazón.

Haber sobrevivido a esos dos eventos constituye una de las pruebas de que la vida toda está sujeta a los designios , o caprichos si así se quiere ver, de los dioses del universo. Y cada quién toma de ello la enseñanza que quiere de lo que esa tramposa y selectiva memoria elige recordar. La mía, la enseñanza, fue la de entender que en las situaciones límites en que la vida nos coloca, surge de nuestro fondo la voz interior que nos recuerda que no podemos sumergirnos en nuestro dolor y dejar que este nos paralice sin intentar hacer algo por los nuestros, o los demás. Si el dolor nos paraliza, el amor nos echa a caminar.

En mi caso, ya lo he dicho, la imagen de mis padres fue mi principal motor para resistir los días y las noches en la búsqueda de mi hermano, su esposa e hija de dos años. Esos dos seres frágiles ante el dolor, y que vinieron desde su natal Petatlán para saber de sus hijos, que vivían en lo que ya era un monstruo de ciudad formada de edificios , asfalto y donde la prisa de cientos de almas son una con los pitidos de bocinas de autos, formando un concierto desafinado y ensordecedor. Verlos en esa cruel zozobra de la espera por su hijo y familia, sin saber si estaban vivos bajo los escombros o muertos, fue un duelo cruel que les vi enfrentar. No tener un cuerpo qué velar, hacia un doble duelo.

La imagen de mi madre en ese hecho aciago quedó anclada hasta lo profundo y para siempre en mi. Su rostro doliente, ceño fruncido, encorvada, las manos entrelazadas y vistiendo un jorongo que la resguardara del frío húmedo de septiembre que le era desconocido a ella tan costeña, tan mar y ríos, tan palmeras, tan sonrisa y canto a flor, yendo de un lado a otro con sus pasos cortitos, rezándole a su Padre Jesús de Petatlán. La de mi padre al píe de ella, al pendiente, protegiéndola de las malas noticias, moviendo de un lado a otro la cabeza en un silencioso monologo interior. Empequeñecido, doblegado. Su niño de pelo ondulado, dulce como el fruto de los cocos, el hijo de su inocultable predilección ¿dónde estaba?  Un día, dos, tres, cuatro, cinco, seis…nada. Siete días, abrazados los tres: él, su esposa y su niña.

Nuestro Ignacio de voz grave, hermanísimo del alma mía, cada uno de nosotros, sus hermanos, lo recordamos como el niño sol que fue en nuestras vidas.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com

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